Y estamos tan a gustito…¿o podemos estar mejor?

La zona de confort es aquel espacio donde nos sentimos a salvo. No se trata, como bien sabemos, de un espacio físico necesariamente. Podemos también referirnos a ese rol que dominamos, funciones que sabemos desempeñar con seguridad o hasta caminos que conocemos de memoria.

¿Está infravalorada la zona de confort? Porque de un tiempo a esta parte no hay charla motivacional que no nos empuje a abandonarla. Por lo visto dejarla nos descubre zonas de nosotros mismos que expanden nuestros horizontes, de nuevo, físicos y mentales. Así que ya sea de boquilla o de hechos, es un mantra a cumplir como si de un check list se tratara.

Pues bien yo abandoné mi zona de confort recientemente. Una vez más. ¿Conocéis a personas que parece que viven ahí de forma permanente, y otras en cambio que nunca estuvieron? A pesar de ser alguien cuyo entorno más íntimo vería como “súper comodona” (todo porque detesto madrugar, que cosas!), en realidad me identifico con “El Segundo grupo”. Cambios de curro, nuevas andaduras, emprendimiento, compis y dinámicas de cero again…y amigos nuevos. Todo a ritmo Snapchat.

Pero volviendo al tema: hice las maletas y me largué, dejando casa, novio y amigos por una nueva aventura profesional en otra ciudad. Un drama inmobiliario, unos 40 trenes y algunos ajustes posteriores más tarde me llevan a la siguiente reflexión. ¿Cuál es el coste de abandonar la zona de confort?

El abandono en si mismo puedo cuantificarlo ahora mismo, aunque a nadie interesan mis finanzas personales. Lo que puede ser útil es como, tras el arrebato de lanzarme a la piscina, se sobrelleva la incomodidad. Eso no te lo explica nadie, he ahí el auténtico coste. La valentía o el coraje estarán en el mantenimiento del “abandono”.

Esta ha sido mi solución. El otro día una Amiga me decía “tú te adaptas en una caja de pinchos”. Gracias Amiga, piropazo. Pues si, está claro que adaptarse es una solución que has ido entrenando. Ay de ti como no hayas ensayado antes en los campamentos de verano de incomodidad.

He entendido lo que es la resiliencia. Mi cuerpo cuando se lanzó a esa pisci congelada se llenó de un líquido de un color desconocido que me permite ser más paciente, moldeable y no sé expresarlo, pero de verdad lo percibo.

Pero lo que se dice FLOTAR, que es una de las cosas que más me gustan del mundo, me lo permite saber que esté donde esté, y esté como esté, también existe LA ZONA DE CONFORT a la que se puede volver, tu Xanadú propio, incluso con los ojos cerrados. Porque hemos ido construyendo cosas que no debemos infravalorar.

Por tanto, tras estas líneas, aventúrate si lo necesitas, si no tienes más remedio o porque sí. Solo el planteamiento es valiente. Y recular también. Eso si, encuentra antes de estar incomodo donde flotas. A mí me ayudó en esta época que hoy doy por concluida.

Porque la “casa” de cada uno es su castillo. Puede que te haya costado construirlo numerosos abandonos previos. Así que valora lo actual, lo que tienes. Rompo una lanza por el momento presente. ¿Cuál es tu ambición? No dejes que un hilo de wasap con frases aspiracionales haga tambalear tus cimientos. Este mundo es para los Valientes, pero es perfectamente legítimo encontrar comodidad. Palabra de exploradora.

 

Ps. Este post no está patrocinado en absoluto por El Almendro y la vuelta a casa por Navidad.

  1. #5
    Anónimo

    Bravo!!! Excelente reflexión. Me ha encantado!

  2. #4
    Anónimo

    El área de confort, para muchos, puede ser precisamente no tener ese confort.

  3. #3
    Mariana

    Yo igual hasta el moño de que me digan que lo que tengo que hacer es salir de mi zona de confort, y me niego a pensar que no hay otras soluciones para mejorar mi situación. Igual es que no entiendo qué es eso de salir de ese área de confort de la que a todos se nos llena la boca y que lees una y otra vez en esas frases copiadas e inspiradoras de facebook. Agggrrrr

  4. #2
    Eduardo Madinaveitia

    Creo que en parte es también una cuestión de manera de ser. Hay personas que nunca encuentran su zona de confort y personas que se encuentran cómodas estén donde estén. Y, por supuesto, todos los matices intermedios.

  5. #1
    Cristina Recuero

    Hace un par de días leí en instagram una publicación de la vecina rubia que decía algo así como..." si a la zona de confort la llamásemos zona de mierda, igual sería más fácil salir de ella" me encantó!! (ahora que escribo esto, me pregunto si la página bloqueará la palabra mier... igual también podemos llamarle caca).Y es que parece que hay salir de esa zona, la llamemos como la llamemos, si quieres ser alguien en esta vida. Pues veo que si realmente esa zona es perjudicial para tí, en tal caso sales de una zona que es de todo menos de confort, y por otro lado, si decides quedarte en ella, decides quedarte en una zona que es de todo menos de confort. Muy buena reflexión Paula, sobre todo porque hablas desde tu vivencia y experiencia.

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