La pasión controlada en las relaciones amorosas, ¿de la intimidad a la identidad?

Ciertamente las redes sociales han comportado un cambio de paradigma en las relaciones interpersonales. En este momento, y centrándonos en las amorosas, debemos recordar el ideal adolescente, el amor platónico que quiere ser performativo.

Este ideal alcanza su auge precisamente en el inicio de una relación adolescente, en el cual las redes, el medio de comunicación, tales como el Whatsapp, juegan un papel importantísimo: eliminan toda vergüenza, todo pudor inicial en una relación.

“El control interrelacional es una falsa necesidad en auge, que se alimenta de la previsión del otro, de los movimientos del otro”

La franja determinada al conocimiento y crecimiento de la confianza en una pareja pasa por la lectura de los pensamientos a posteriori del otro. Son precisamente “a posteriori” porque otra facilidad de que dota el Whatsapp es el cálculo y matematización de nuestras respuestas. La conversación ya no es, por tanto, espontaneidad, sino sistematización. Y este fenómeno ya no sólo es propio de los jóvenes, sino también de las generaciones adultas.

Con ello, aparece el advenimiento del control relacional. Control que, paradójicamente, ocurre de modo descontrolado. La sistematización de la que hablábamos sucede también en las relaciones de nuestra pareja con terceros. Toda relación debe ser clasificada, calificada y conectada. El control interrelacional es una falsa necesidad en auge, que se alimenta de la previsión del otro, de los movimientos del otro.

Este hecho debe ligarse al acto puro que se experimenta mediante las redes: el paso de la intimidad a la identidad; la necesidad de permanente exposición. Entonces, ¿quién, sino nosotros, permitimos este control? Este paso se da también, como hemos especificado anteriormente, en los adultos.

El control, ¿puede haberse convertido en infantilización por el comportamiento de estos adultos en los grupos de whatsapp, (véase el intercambio de fotos y vídeos que serían más propios de generaciones jóvenes, o la publicación de fotos en las redes sociales, que en otros tiempos habría sido tachada de ridícula)?

Efectivamente, y hablando desde una perspectiva propia, dicha infantilización puede ser un buen calificativo de la dinámica relacional digital. Pero, más bien, centraría todo el peso del argumento -pondría el eje elemental- en la importancia que creo ostenta el control y, como causa de él, la necesidad casi básica de clasificación de nuestro mundo y también de nuestras relaciones. Es dicha clasificación la que nos ha llevado hoy en día a puntos extremos en que la imaginación -en el ámbito del poder sobre el otro- es el motor de la duda sobre nuestras relaciones; duda que inevitablemente se convierte en la verdad que excusa el control.

  1. #5
    Valeria Sivera

    Gracias por vuestras reflexiones, sin duda es un tema sobre el que pensar... La aceleración tecnológica comporta ventajas y desventajas en las relaciones humanas...gracias de nuevo!

  2. #4
    Julián López

    Es una pena, vamos sin duda hacia un mundo en el que todo -incluídas las relaciones- se vuelve gris....

  3. #3
    Anónimo

    Las redes sociales, evidentemente han generado (y generaran) un camio de paradigma. Pero en positivo también, como cualquier cambio supone afrontar retos nuevos (la posible deshumanización del touch) y adquirir nuevas ganancias. Las redes sociales, abren un mar de posibilidades a que existan relaciones amorosas (incluso mas allá de lo físico) con personas de culturas y puntos planetarios alejadisimos en el espacio geográfico, ampliando nuestra capacidad de empatia con lo alejo y lejano desde el sentimiento bello del amor. En fin todo tiene dos caras... Centrarse en el potencial transformador en positivo tiene futuro!

  4. #2
    Rafael Sanz

    Muy interesante artículo. Hemos pasado sin duda de ofrecernos directamente a justo lo contrario, intentar destacar en el catálogo y ser elegidos. En ese cambio de paradigma, los jóvenes se mueven como peces en el agua y aprovechan estas herramientas para, por un lado, perder la timidez inicial, y por el otro mantener el contacto mejor. Sin embargo veo dos grandes riesgos en todo esto, uno es el del bullying y el acoso, que ahora te persiguen en el bolsillo, el otro es la pérdida absoluta de intimidad. ¡Coincido!

  5. #1
    Pilar Ramirez

    Las redes sociales no traen nada nuevo a las relaciones amorosas. Cuando era joven, ahora tengo 54 años, ya nuestro entorno clasificaba a las relaciones y a las parejas. Y eso creaba barreras dentro de la propia relación, nos limitaba, nos obligaba a decir, "cuidado con hacer esto, a ver qué dicen los vecinos". El problema es que lo que antes ocurría de vez en cuando, ahora con el altavoz de facebook, o de wasap, es lo habitual... rara se va haciendo la capacidad de sorprender de verdad. Y es una pena.

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