¿De verdad queremos salir de la zona de confort?

En mi última reflexión acerca del por qué Asia ha superado a Europa, hablaba de la necesidad de salir de la zona de confort en la que estamos instalados pero, ¿de verdad queremos salir de esa zona? La realidad es que salir de la zona de confort significa ponernos a nosotros mismos en una situación incómoda. A ver, para que nos entendamos: es como si decidiéramos ponernos bajo el sol en pleno agosto en Sevilla teniendo la posibilidad de meternos en casa fresquitos con el aire acondicionado. ¿Quién demonios querría hacer eso? Y sobre todo… ¿para qué?

Lo curioso es que está muy de moda esto de “salir de la zona de confort”, es algo que te espetan con una facilidad pasmosa: “tú lo que necesitas es salir de tu zona de confort”… así, como si fuera algo tan sencillo como cambiarse de camisa. A veces dan ganas de decir “sí, yo necesito salir de mi zona de confort tanto como tu una colleja bien dada” pero en fin, ése es otro tema.

Salir de la zona de confort en cualquier aspecto de la vida significa ponerse en una situación de incomodidad porque eliminamos la barrera de seguridad que crea confort. Es decir: nos ponemos en una situación en la que tenemos algo que perder. No sólo algo que perder si no perder algo que verdaderamente nos pondría en una situación de incomodidad. Arriesgar.

“No nos gusta pensar que podemos perder y, sin embargo, eso es lo que significa salir de la zona de confort: ponernos en una posición en la que podemos perder

Si tenemos que ser sinceros con nosotros mismos la realidad es que vivimos en un entorno cultural y social en el que el fracaso no se tolera. Es despectivo. Fulano es un fracasado. ¿Cómo suena eso? Sin embargo a la vez nos dicen que el que no arriesga no gana. Es decir: estamos sometidos a una permanente disonancia cognitiva. Queremos hacer una cosa pero terminamos haciendo la contraria y esa situación nos genera un permanente malestar que tratamos de calmar consumiendo. Un círculo vicioso, y bastante costoso por cierto.

¿Sabíais que existe un museo del fracaso? Sólo uno en todo el mundo. Y es algo muy interesante porque siempre que hablamos del fracaso lo hacemos desde el éxito: Steve Jobs fracasó (Apple se fue prácticamente a la quiebra y el Consejo de Administración lo echó), Jeff Bezos fracasó (Amazon se fue prácticamente a la ruina, le faltó un pelo en sus inicios)… pero tranquilos que ahora son multimillonarios y tienen éxito. No nos gusta pensar que podemos perder y, sin embargo, eso es lo que significa salir de la zona de confort: ponernos en una posición en la que podemos perder.

Yo creo que sí es necesario salir de la zona de confort para hacer lo que realmente queremos hacer. No hace falta que sean grandes cosas, no se trata de montar Apple. A veces la zona de confort puede ser algo tan simple como decidir cambiar un hábito: dejar de fumar, por ejemplo. O desarrollar una nueva capacidad: si tenemos una personalidad arrolladora y sabemos que eso no contribuye a generar un clima de seguridad psicológica en nuestro equipo quizás salir de nuestra zona de confort sea esforzarnos por escuchar al otro sin interrumpirlo.

Después de mucho reflexionar he llegado a la conclusión de que lo que nos genera confort es en realidad la seguridad de tener el control y, sin embargo, esa seguridad es sólo una ilusión. Nunca tenemos el control. Mil cosas pueden pasar en la vida. Tampoco se trata de ir a lo loco pero sí debemos perder el miedo a equivocarnos, debemos permitirnos equivocarnos y permitir a otros equivocarse. Lo importante es intentarlo y aprender del error.

Creo que es importante salir de nuestra zona de confort en la medida en la que necesitamos enriquecernos y crecer como individuos y como sociedad. Únicamente el que no hace nada no se equivoca. El miedo a fallar, a fracasar, a perder (dinero, estatus social, un ascenso…) son excusas que generan una burocracia insufrible. La burocracia como red de seguridad es un cáncer que termina destruyendo la capacidad de innovar y de crecer. No sólo eso, si queremos construir una sociedad mejor es el momento de repensar nuestro sistema educativo y dejar de penalizar el fracaso en sí mismo y cultivar la curiosidad, el atrevimiento y la capacidad de análisis (para iniciar los proyectos con la mayores garantías posibles) y de reflexión (para aprender de los errores).

  1. #1
    Cristina Recuerl

    Me encuentro a diario personas con una gran determinación a salida de ese área de confort tan inconfortable y de la que todos hablamos, y se encuentran con otro gran reto y es... “no sé dónde quiero ir o dónde quiero estar”. Igual es que a veces es más fácil dejarse llevar y esperar a algo mejor, aunque no me moleste en saber qué.

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