¿Qué has aprendido de un despido?

¿Qué has aprendido de un despido?

El año pasado fue el mejor año de creación de empleo en España de los últimos 12 años, quedándonos en 3,41 millones de parados registrados, según informó a inicios de este año el Ministerio de Empleo y Seguridad Social.

Sin embargo, sigue habiendo trabajadores afectados por medidas de regulación de empleo como pueden ser los despidos. Y es que en base a los datos de la Estadística de Regulación de Empleo del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, más de 46.000 personas perdieron (o vieron modificado) su empleo en España. Es decir, que a pesar de los buenos datos, gran parte de esas 46.000 personas, forman ya parte de los más de tres millones y medio de personas que en nuestro país no trabajan queriendo hacerlo, según se desprende de la última encuesta de población activa (EPA).

Ser despedido supone dejar de tener una rutina y perder un sueldo, entre otras cosas. Implica cambiar y “volver a empezar”, como bien saben tanto aquellos que han sido despedidos, cómo a quiénes les ha tocado despedir a alguien. Y ante esa perspectiva, surge por un lado un miedo al despido y por el otro una mala experiencia. Sin embargo, la posibilidad de que un día cualquiera de nosotros se enfrente a este panorama no es una utopía.

¿Qué podemos aprender de un despido? ¿Y cuando nos toca tener que despedir a alguien? En esta ocasión, queremos afrontar el despido desde el punto de vista del aprendizaje. Para ello, os dejaremos con la opinión de varios de nuestros colaboradores que han pasado por estas situaciones a lo largo de su carrera profesional. ¡No os perdáis sus aprendizajes!


“El aprendizaje ha llegado mucho tiempo después” – Cristina Recuero

El aprendizaje ha llegado mucho tiempo después, y va llegando con cuenta gotas a medida que el tiempo pasa. Lo que hoy veo, no era visible para mí hace un año, y mucho menos cuando ocurrió el hecho. Tampoco veré dentro de un año lo que hoy veo. Hasta hoy, he aprendido que un despido es un acontecimiento importante y que conlleva un proceso de desapego y duelo que transita por la rabia y el dolor, y que depende de la responsabilidad que uno tome en el asunto para superar antes o después ese duelo, y salir airoso con el aprendizaje adquirido.

Cuando he despedido, he aprendido que a pesar del mal trago que supone hacerlo (antes, durante y después), es un mal necesario que beneficia a todas las partes. También que pasar por esta experiencia suaviza la experiencia de ser despedido.

“Muchas veces no es una decisión personal, sino de empresa” – Ramón de la Guardia

“Intenta quedar lo mejor que puedas” – Juan Sevillano

“Una oportunidad única de emprender un nuevo camino” – Susana Carbajales

Un despido no es una fracaso, sino una oportunidad única de emprender un nuevo camino donde sacar el máximo partido de tu vocación y tus aptitudes

“Cuando he visto que he tenido que salir de un proyecto, ha ido contra mi pequeño corazón” – Bernard Seco

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  1. #4
    Susana

    Bueno, particularmente, a mí los despidos siempre me han parecido algo bueno, una liberación, tanto cuando he estado en un lado como en el otro. Cuando he despedido a alguien de mi equipo (más allá de que sea un mal trago y haya que pasarlo), ni la empresa, ni yo como responsable de equipo ni el propio trabajador era feliz, así que cuanto antes termine la situación, mejor que mejor. Y cuando he sido la despedida ha sido una liberación porque, efectivamente, un despido viene de que algo no encaja y no hay que buscar culpables ni sentirse mal por ello. Lo malo del despido es el ego, que a veces es sensible y se siente humillado, pero siendo honestos y poniéndolo todo en su lugar, el 99,99% de los despidos tienen una razón lógica (la compartamos o no) y no es ni humillante, ni vergonzoso, ni denigrante... es simplemente una parte más del proceso laboral que hay que ver como una oportunidad para encontrar algo que te haga más feliz.

  2. #3
    MaríaLL

    Sin duda un mal trago que es mejor para ambas partes a medio y largo plazo. Si bien el corto es amargo para todas las partes. Da igual el motivo o la razón.

  3. #2
    @makertan

    Es un tema tabú que siempre le ocurre a alguien de tu entorno y que esperas que no te pase a ti. Pero puede pasar, ¿hay aprendizaje? Todavía no se cuál sería el mío, pero es genial que los que sí lo han vivido te cuenten el suyo. Se hace camino al andar dice Machado, yo añado que si además aprendes del camino recorrido de otros quizás entiendas mejor el camino que puefe que hagas.

  4. #1
    Anónimo

    Interesantes apreciaciones, supongo que todos pasamos por esto antes o después. Lo que yo aprendí tanto al ser invitado a irme como al despedir es que es mejor irse a la mínima que veas que se pierde la ilusión, y como dice Sevillano irse bien. Y no alargar un despido cuando tu intuición y los hechos te dicen que una persona no vale para ese puesto en ese momento. Todos ganan siendo sinceros.

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