El liderazgo que lleva a la acción

Un liderazgo para alcanzar compromiso y gestionar diferencias

Hoy en día, quienes lideramos equipos sabemos que uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos es lograr que las personas estén motivadas, comprometidas, que liberen su potencial y, que por ende, contribuyamos de forma tangible a crear una empresa más competitiva con empleados realmente motivados que quieren ponerse en acción…

Esto no es nada fácil, es más, cumplir objetivos, retener el talento y mantener a los equipos motivados, puede resultar para muchos responsables o directores de departamento, uno de los aspectos más difíciles de su trabajo. Sin embargo, como veis, hablo de reto y no de problema, ya que sin duda, representa una oportunidad de desarrollo personal y profesional única para quiénes lideramos personas, en donde el primer paso es pasar de jefe o gestor de equipos, a líder.

“Para poner en acción a los equipos es fundamental, también, que el líder rompa con el paradigma tradicional en donde solo él tiene todas las respuestas”

A lo largo de estos años, trabajando con distintos equipos en más de 15 países y con culturas muy diferentes, he podido observar que hay una serie de habilidades comunes entre quienes tienen éxito en el liderazgo de equipos hacía la acción, y concretamente hay cualidades que destacan especialmente; estás son el compromiso, la gestión del cambio y la capacidad de atender a la diferencia.

El compromiso y su alcance

En primer lugar, el compromiso parte del que tiene el líder consigo mismo, comienza con el verdadero autoconocimiento, primer paso para poder liderar un equipo y no sólo gestionarlo. Entender qué me motiva a mí como líder, qué me ilusiona, qué tipo de líder quiero ser, cómo puedo lograrlo,  así como con qué recursos cuento y qué debo desarrollar, es el punto de partida para centrar las bases de un liderazgo que lleve a los equipos a la acción. Si no sé dónde estoy, con qué recursos cuentos y donde voy es prácticamente imposible distinguir el camino indicado.

Por lo cual, el líder debe analizar sus fortalezas, áreas de mejora y expectativas, es decir, entrenarse desarrollando herramientas que le permitan conocer qué es lo que a él mismo lo lleva a la acción con compromiso y aceptar que estará en constante aprendizaje.

A su vez existen ciertos comportamientos en un  líder que despiertan y consolidan el compromiso de sus colaboradores:

  • Fomentar la cercanía: Ser una persona accesible, respetuosa con los demás y con capacidad de escucha activa
  • Mantener la humildad: Aceptando que  todos seguimos aprendiendo siempre y que solo se aprende a liderar un equipo gracias a los miembros de este.
  • Demostrar una preocupación genuina por el desarrollo profesional:  Ocuparse, promover y discutir abiertamente con el colaborador sobre sus objetivos profesionales o plan de desarrollo buscando distinguir que proyectos o acciones de los que puede asumir lo acercarán más a su objetivo profesional.
  • Asegurar la transferencia de conocimiento, es nuestra responsabilidad garantizar que compartimos nuestro conocimiento y que fomentamos que nuestros equipos lo hagan.
  • Buscar la participación activa de los equipos en la definición de objetivos y plan de trabajo, cuando un miembro del equipo se siente parte se compromete más fácilmente y por ende se pone en acción mucho más rápidamente.

La otra clave reside en la gestión del cambio y de la diferencia

Tradicionalmente nos hemos enfocado en lo que era predecible que suceda, sin embargo, el entorno nos exige ahora enfocarnos en lo que es posible que suceda, ya que vivimos en un entorno en constante cambio y no hay dos personas iguales, por lo cual, sólo quienes aprenden a gestionar el cambio y la diferencia son aquellos que logran su objetivo.

Para poner en acción a los equipos es fundamental, también, que el líder rompa con el paradigma tradicional en donde solo él tiene todas las respuestas, una de las primeras cosas que debe empezar a hacer es preguntar, escuchar y hacer que los demás propongan soluciones, alternativas incluso que salgan de su zona de confort, porque solo así es como se produce el aprendizaje y la transformación y por ende es cuando alguien se pone en acción con compromiso.

Gestionar la diferencia significa partir de la base de que es necesario atender a que distingue a un colaborador de otro, qué motiva o desmotiva a quienes conforman nuestro equipo directo, así como también entender qué tipo de liderazgo es más adecuado según cada momento. Sabemos que hay personas más orientadas a los logros, otras que buscan tener visibilidad con su trabajo y reconocimiento y otras buscan la afiliación, es decir, tareas que implican mucha relación con las personas. Conocer estas diferencias facilitará al líder entender cómo es más eficiente comunicar con cada colaborador, como conectar con el compromiso, distinguir de forma más clara qué tipo de proyecto, tarea u objetivo es mejor que asuma cada colaborador para ponerse en acción y estar motivado.

En definitiva, estamos ante un gran reto y ante una oportunidad de desarrollo única que parte del compromiso con nosotros mismos y con quienes están en el equipo. Ese compromiso, sumado a la atención de las diferencias de nuestros colaboradores y la capacidad de gestión del cambio constituyen el gran motor que nos lleva a las personas a la acción.

  1. #7
    Silvina

    Muchas Gracias a todos por los comentarios. Efectivamente por un lado el compromiso, la actitud y predisposición de las personas son elementos clave que incluso facilitan la labor del manager y que por supuesto se necesita reciprocidad para que la ecuación este equilibrada. También es cierto que la competencia del mercado laboral forma parte de nuestro día a día y el poder perder a un miembro del equipo es una realidad a la que podemos enfrentarnos fácilmente. No tenemos que temer a que un día nuestros trabajadores puedan irse, tenemos que temerle a que no seamos capaces de repensar nuestra forma de trabajar. Podemos hacer que quienes están en el equipo se sientan valorados, que se sientan reconocidos, respetados y eso siempre se traduce en mejores resultados. En definitiva no significa que no tengamos que cumplir objetivos lo que cambia no es el "que" sino el "como" planteamos conseguir los resultados y en ese camino que espacio real le damos al crecimiento personal y profesional.

  2. #6
    Mariana Lugo

    Cuanta Razón Adolfo!

  3. #5
    Adolfo Suárez

    ¿Y de qué sirve todo esto?¿Merece la pena invertir tu tiempo y gestionar diferencias para que luego se te vayan ante una mejor oferta económica?, ¿Tenemos que hacer de padres con los chavales que llegan?, ¿Cuidarles, entenderles...? Ya somos mayorcitos todos. Y en mi experiencia… Sólo hay que ser líderes y no jefes con aquellos empleados comprometidos, responsables y con ACTITUD.

  4. #4
    Miguel Alvarez

    El compromiso, la gestión del cambio y la capacidad de atender a la diferencia, son algunas de las habilidades comunes de aquellos que tienen éxito en el liderazgo de equipos hacía la acción. ¡Muy interesante!

  5. #3
    Gorka Ruitiña

    Ya lo decía Sócrates... "conócete a ti mismo (nosce te ipsum)". El tema del liderazgo no tiene que ver con habilidades externas, sino sobre todo, con una introspección en el ser, antes que en el cómo. Me ha gustado mucho tu artículo Silvina, felicidades.

  6. #2
    Monica Sastre

    ¡Cuánta razón! Qué difícil es gestionar las diferencias cuando detrás tienes unos objetivos golpeándote sin piedad...

  7. #1
    Africa

    Toda la razón Silvina. Y para mí la clave está en lograr el compromiso. ¿Volveremos a ver cómo los padres y madres enseñan orgullosos el trabajo a sus hijos?,Ojalá que si!!!

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