La crisis de Europa, una crisis fruto de la comodidad

La crisis de Europa, una crisis fruto de la comodidad

Llevamos en crisis desde 2008. No sólo en España sino en toda Europa y, mientras tanto, yo he estado viajando a la India unas cuantas veces en los últimos años. Y he llegado a dos conclusiones:

  1. Asia nos ha comido la tostada. No es que nos la esté comiendo o que nos la vaya a comer.
  2. Se la ha comido ya y va a por la segunda ronda. Nuestra crisis empezó mucho antes y es estructural. Y grave. Y nadie le quiere poner el cascabel al gato.

Vayamos por partes. Venga, nuestra crisis. Sí, vale… los bancos, las sub-prime y todo lo que ya hemos oído hasta la saciedad pero todo eso no es aislado. Estamos en mitad de una crisis como sociedad que, en realidad, se parece bastante a la que condenó al Imperio Romano:

  • Después de construir un estado social (que lo nuestro nos ha costado) nos hemos echado a dormir. Hemos asumido que “tenemos derecho a…” y es verdad tenemos esos derechos pero también el deber de mantenerlo y mejorarlo. El caso es que hemos creado alrededor de ese estado social una insoportable burocracia que se ha usado como un negocio en sí mismo pero sin aportar ningún valor en realidad. Exactamente igual que les sucedió a los romanos: montaron un Imperio fantástico y se echaron a dormir.
  • Todo ello va unido a una cultura “del amiguismo”. Nepotismo puro y duro. Una manera de colocar a unos y otros a modo de favores que han facilitado redes clientelares. De nuevo: una manera de hacer negocio a costa de sangrar el estado social pero sin crear ningún tipo de valor. De nuevo igual que a nuestros antepasados: ellos lo estructuraron en clases sociales muy evidentes que a día de hoy se mantienen de manera sutil. Ésta situación llevó a un abuso que desangró el sistema y erosionó la confianza en los gobernantes. Igual que ahora. Y todos tenemos un poquito de culpa porque en la medida de nuestras posibilidades funcionamos igual.
  • En todo éste caldo de cultivo los gobiernos han mantenido y ampliado esas burocracias. Básicamente hemos puesto palos en las ruedas del carro de la innovación. Cualquier proyecto o iniciativa choca con mil trabas burocráticas que no añaden valor pero que sirven para animar a que los proyectos se desarrollen en otros lugares.

“¿Es mérito de Asia habernos pasado por la derecha? Bueno, han trabajado duro pero nosotros tenemos nuestra parte de culpa en esta situación: hemos dejado de esforzarnos para instalarnos en la comodidad

Todos tenemos una responsabilidad en la situación actual. Puede ser verdad que quizás no podíamos hacer mucho contra el sistema pero nuestra actitud la podíamos (y la podemos) elegir. Es curioso que en los últimos años haya ésta nostalgia de los 80, ¿por qué será? ¿Qué había en los 80 para que los echemos de menos? Yo no me creo eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Lo mejor siempre está por llegar. Lo que pasa es que en los 80 había energía, ganas, pasión, la ilusión de lo que podíamos llegar a ser, de lo que podíamos construir. Innovamos. Yo creo que echamos de menos esa energía y lo curioso es que es precisamente ésa energía es lo que irradia Asia. Y por eso nos han comido la tostada.

¿Es mérito de Asia habernos pasado por la derecha? Bueno, han trabajado duro pero nosotros tenemos nuestra parte de culpa en esta situación: hemos dejado de esforzarnos para instalarnos en la comodidad. Tan simple como eso: zona de confort lo llaman.

Algunas ideas a las que no paro de darle vuelta cada vez que vuelo de vuelta:

  • Soñar el futuro. Si puede soñarse entonces puede hacerse. Así de simple. El futuro es más que una casa bonita, un coche grande y vacaciones en el paraíso.
  • Ser pragmáticos y humildes. Todos queremos ser Apple pero queremos el Apple de ahora, no el del garaje, no el que despidió a su fundador, no el que casi se fue a la quiebra. Nos estamos engañando a nosotros mismos: no queremos ser Apple, queremos el éxito (y el dinero de Apple). De nuevo: queremos comodidad, zona de confort.
  • Educar para el futuro. El mundo es de los valientes pero esa valentía hay que entrenarla. El valiente no es el que no tiene miedo si no el que se enfrenta a ellos, acepta la posibilidad del fracaso y lo intenta, y lo vuelve a intentar… hasta que consigue ser feliz. Esa actitud hay que entrenarla.

Sí estamos en crisis, pero si queremos salir de ella, entre otras muchas cosas, los que tenemos que cambiar somos nosotros. No hay tiempo que perder y sí mucho que aprender. ¿Estamos listos?

  1. #5
    Claudia

    No puedo hablar de Europa pero si de Argentina y rescatar el ultimo parrafo que nos cabe perfectamente. El nepotismo y la corrupcion hacen estragos que pagamos con crisis ciclicas. Como sociedad tenemos mucho que cambiar

  2. #4
    Cristina Recuero

    Buenísima Reflexión María. Al leerte, recordé un libro que leí este verano: Utopía para realistas. En él se relataba cómo soñaron y cómo habíamos llegado al País de Cucaña, ese país donde nunca nos faltaba para comer y vivir, y vivir bien y precisamente hemos llegado a él porque los que vivieron antes de nosotros lo soñaron e hicieron realidad. Solo en la visión está la posibilidad de alcanzar lo soñado y yo también creo que, esa visión a veces nos falla y está causando estragos. Puede ser una de las razones por las que añoramos esa fuerza que habitaba los 80´s. Igual es mas real pensar que lo que nos faltan son sueños y visiones. Olvidamos que la vida es el camino y no la llegada al destino.

  3. #3
    @makertan

    Crisis bancaria, inmobiliaria, primas de riesgo etc. son todas causas lógicas que explican racionalmente la crisis que hemos sufrido en la UE (y en mayor medida en España). Sin embargo, eso son sólo los árboles que no nos dejan ver el bosque. La verdadera crisis de la UE es una crisis de valores, del no cambio y de la comodidad. ¡Coincido al 120% contigo María!

  4. #2
    Anónimo

    Hay otra forma de verlo claro, y está ocurriendo con el GPDR: este reino de taifas que es la UE, es el único espacio que garantiza DERECHOS a sus ciudadanos. Conviene no olvidar en ese "paso por la derecha" que la UE lleva en la carrera más derechos que el resto. Es el precio del garantismo y la socialdemocracia.

  5. #1
    Anónimo

    Interesante reflexión con mejor conclusión: el cambio está en nosotros. Toda una invitación a seguir soñando y a querer ser mejor.

CREAtech540º en tu correo

CREAtech540º en tu correo

¡No te pierdas ningún contenido!

¡Muchas gracias! Hasta pronto :).

Top