Nadie te obliga a jubilarte

Nadie te obliga a jubilarte…si tú no quieres.

Ya sé que esto parece un contrasentido en un mundo en el que se diría que todos están deseando que llegue el momento de la jubilación, o incluso anticiparlo, para empezar a vivir la vida.

Pronto hará tres años que escribí para Createch540º este artículo, cuando se aproximaba, o acababa de pasar, ya no recuerdo, el día de mi 65 cumpleaños.

Desde entonces han ocurrido muchas cosas, o no tantas, según se mire, pero lo que no ha pasado es que yo haya dejado de trabajar en la misma empresa en la que trabajaba entonces. Eso sí: creo que yo vivo la vida, la que me gusta, la que puedo. Y es que muchas de las cosas que me gustan tienen relación con la actividad profesional a la que me he dedicado. Otras no tanto; por supuesto. Me imagino que a todo el mundo le pasa lo mismo. Y yo ahora tengo también mucho tiempo para hacer esas otras cosas.

Cuando faltaban pocos días para ese cumpleaños que parece estar señalado en el calendario con un color especial, en mi empresa me propusieron seguir colaborando “de alguna forma”. Ese “de alguna forma” se refería, por supuesto, a un horario más reducido y, aún mucho más, a una remuneración más reducida. No sabíamos si eso era compatible con el cobro de una pensión que, tras cotizar cerca de cuarenta años, parece que ya me merecía.

No fue fácil encontrar la fórmula. Y eso que, desde el año 2013, existen no una sino hasta cuatro diferentes, desde la jubilación flexible a la parcial, cada una con sus características, sus ventajas y sus inconvenientes.

Pero la encontramos, con la ayuda de mis abogados.

“Aún no me rindo. Otro mundo es posible. También para nosotros, los mayores”

Y aquí estoy, cerca de cumplir los 68, haciendo cosas que me gustan y pensando que aporto algo a mi empresa, a mi profesión y al mercado publicitario, que es el que me ha dado de comer durante muchos años. Igual es sólo una ilusión. Pero, como se decía antes, de ilusión también se vive.

Es verdad que, cuando iba a llegar ese momento, yo me imaginaba, o mis amigos me hicieron creer, que habría un montón de actividades, de empresas, que me pedirían algún tipo de colaboración. Poco menos que se iban a pelear por mi tiempo libre.

Las cosas nunca son del todo como uno se las imagina.

Claro que tampoco son como se las imaginaba mi mujer: muchas más horas compartidas de “dolce far niente”.

Durante los primeros meses puse mucho empeño en la publicación de JubilARTE, una obra colectiva en la que se recogen cerca de cuarenta testimonios de personas que ya se han jubilado, o que ven cerca el momento de su jubilación. Mi idea era reflejar las diferentes actitudes con las que se afronta ese momento. Creo que el libro las refleja; al menos para un grupo de personas que, inevitablemente, tienen mucha relación con mi vida, con mi actividad profesional o con personas de mi entorno. La otra idea, complementaria, era ir un poco más allá y proponer actividades, incluso negocios, relacionados con una generación (hace unos días, en una charla de Kantar a la que asistí, he visto que nos llaman “generación platino”) que va a vivir aún muchos años, tiene más tiempo libre y, en muchos casos, una alta capacidad de consumo. Por este camino he avanzado menos de lo que esperaba. Pero aún no me rindo. Otro mundo es posible. También para nosotros, los mayores.

El libro me sirvió también, entre otras cosas, para redescubrir a amigos entrañables.

En Zenith, la empresa a la que pronto hará veintisiete años que he dedicado mis horas de trabajo, también vivo una sensación ambivalente. Sigo trabajando allí la mitad de los días y me pagan la mitad que antes. Hasta ahí todo normal; según lo acordado. Sigo haciendo cada mes las previsiones de inversión que elaboro a partir de encuestas a páneles de profesionales (Zenith Vigía y Zenthinela) y que tienen una gran repercusión en los medios. Me satisface; supongo que a mi empresa le compensa; sé que hay una parte importante del mercado que lo valora… Está bien, sin duda. Pensé que habría otros valores que podía aportar a mi empresa; pero no ha sido así.

Siempre he sido muy partidario de dedicar una parte de mi tiempo a las asociaciones del sector; lo hice con la AIMC, de cuya Comisión Técnica formé parte durante muchos años; participé en varias etapas en los comités de usuarios de las empresas de audimetría; he colaborado con AEDEMO con artículos y ponencias…

En esta nueva etapa de mi vida me mantengo como miembro de la junta Directiva de la Academia de la Publicidad, de la que formo parte desde hace varios años y recientemente fui reelegido. Espero aportar algo interesante. Ahora, con nuevo Presidente hay una nueva manera de trabajar, en pequeños grupos. Yo estoy en el de innovación y futuro, con un grupo de personas muy interesante. Nos espera una labor apasionante. Seguro.

En 2010 fui Jurado en los Premios EFI. Por ello formo parte del Club de Jurados que también tiene una actividad creciente y siempre interesante.

Formo parte del comité organizador de La @ de AEDEMO, el seminario sobre el mundo digital y la investigación que se puso en marcha, en parte, por sugerencia mía. Aspira a tener en el futuro la misma importancia que tiene el Seminario de Televisión que organiza la misma asociación. Llevamos tres ediciones, con éxito creciente; el de tele ya ha cumplido las treinta. Todavía estamos lejos pero creo que lo vamos a conseguir.

Sigo escribiendo cada mes mi columna (en realidad semicolumna) en la revista IPMark. Intento dar en el clavo con un tema de máxima actualidad sobre el que dar mi opinión. Espero estar consiguiéndolo y, de alguna manera, influir un poco en la marcha del sector.

De vez en cuando me invitan a dar alguna charla en la Universidad. Hace poco he estado en La Coruña, pero también, a lo largo de estos años he ido a la de Alicante, a la Autónoma y la Francisco de Vitoria de Madrid y a centros especializados como el ICEMD o el IED. Preparar las charlas me supone un cierto esfuerzo (aún no he dado con el discurso universal que se puede acoplar a cualquier auditorio) pero si la cosa funciona y se produce la comunicación con los alumnos, la satisfacción que experimento es muy alta.

“La jubilación no era una obligación sino un derecho. Y tenerla por etapas en las que parte de la actividad profesional se va sustituyendo por otras modalidades de empleo del tiempo puede ser una buena manera de enfrentar una nueva fase de la vida”

Mantengo mi blog Casi Enteros en el diario 20 Minutos. No siempre consigo sacar el tiempo y los temas necesarios para mantenerlo al día con la frecuencia que me gustaría. Siempre confío en que voy a volver a lograrlo.

Continúo leyendo mucho. En esto no he cambiado: el ritmo sigue siendo, más o menos, el de antes. En promedio leo un libro cada semana. A veces, si el libro es más corto, me duran algo menos. Otras veces puedo tardar hasta dos o incluso tres si el libro tiene más de mil páginas.

Tener más tiempo libre permite alargar las vacaciones: un verano de casi dos meses o una Semana Santa, que se alarga hasta cerca de dos, son buenos momentos para disfrutar de la casa de la playa, de los paseos algo más largos de lo habitual, del jardín, de la chimenea, de…

Y es que sí: los paseos, los largos paseos, forman ya una parte importante de mi vida. Si además en ellos consigo descubrir alguna perspectiva nueva a la que hacer unas fotos que publico en redes sociales, todavía será mucho mejor. Me costó entender Twitter al principio pero ahora soy muy activo y siempre que voy a alguna conferencia intento resumirla y publicar las ideas principales en mi red favorita.

Trato de que siempre me quede algún rato libre para compartirlo con mi nieto y sus padres, y disfrutar de esos años maravillosos que él empieza a vivir.

Me gustaría viajar algo más de lo que hago pero uno no está solo en la vida (y tengo claro que no me gustaría viajar solo) y a mi mujer la idea de viajar le produce un gran estrés.

¿Quién dijo que hay que esperar a la jubilación para empezar a vivir?

Yo creo que he conseguido tener una vida bastante plena, que en muchos casos me parece apasionante. Quizá el hecho de que yo siempre he disfrutado con mi trabajo ayude. Creo que esa es la clave: disfrutar con lo que se hace. Podría decir que paseo por prescripción médica, pero esa casi obligación se ha convertido en un placer que vivo cada día con alegría.

Intento acudir a cuantos foros profesionales creo que me pueden aportar algo. Cuando cuento a mis colegas mi actual régimen de vida hay muchos que me dicen: “¿Cómo se consigue eso? Yo de mayor quiero ser como tú”.

Pues sí. Creo que he conseguido llegar a una situación muy interesante. La jubilación no era una obligación, sino un derecho. Y tenerla por etapas en las que parte de la actividad profesional se va sustituyendo por otras modalidades de empleo del tiempo, puede ser una buena manera de enfrentar una nueva fase de la vida.

  1. #5
    Anónimo

    Muchas gracias por los comentarios. Jaume Ortiz: Te deseo todo lo mejor en esta nueva etapa que vas a emprender y en la que vas a poder hacer cosas que hasta ahora no podías. En mi caso también hago ahora cosas diferentes pero sigo dedicando parte de mi tiempo a tareas relacionadas con el trabajo que he hecho siempre y que siempre me ha gustado. Araceli: Me alegro de que a los funcionarios se os ofrezca esa posibilidad de adaptar los tiempos a las necesidades vitales. Miguel Álvarez: Gracias siempr por contar conmigo para estas reflexiones. Espero que cuando te llegue el momento se te abran un montón de posibilidades y que hasta entonces hayas disfrutado con tu trabajo. Estoy seguro de que va a ser así. María Luisa: muy interesante tu reflexión. En mi caso, si me hubiera jubilado del todo nadie habría cubierto mi puesto. No estoy quitando el puesto de trabajo a nadie. Y encima sigo cotizando. El caso de los autónomos, que comentas, no me parece el mejor: en muchos casos lo que pasa es que no pueden jubilarse sin perder una gran parte de su calidad de vida.

  2. #4
    María Luisa

    Hay muchas opciones posibles para trabajar y disfrutar de la pensión, no es exactamente "obligatorio". En concreto una es la de ser autónomo... por otro lado, ¿qué consecuencias tendría la no jubilación obligatoria en el resto de la población activa, en los parados y en la economía general?. La reivindicación es justa, pero el quitar esa obligatoriedad dejaría otros problemas de difícil solución. Un saludo.

  3. #3
    @makertan

    Un derecho se puede ejercer o no, no se debería imponer. Y jubilarse es un derecho... No se lo que haré cuando eso pase (si es que llega a pasar), lo que tengo claro es que me gustaría ser yo el que pueda elegir lo que quiero hacer. ¿Cómo serán las jubilaciones en el entorno VUCA? ¿Cómo nos jubilaremos los millennials? Dejo esas preguntas al aire, porque el largo plazo en la actualidad es muy cambiante....Magnífica reflexión Eduardo, ¡¡1000 gracias por compartirla aquí!!!

  4. #2
    Araceli

    Los funcionarios lo tenemos un pelín más fácil. Nos obligan a hacer la jubilación forzosa a los 65 pero el Estatuto del Empleado Público nos permite prolongar la vida activa hasta los 70. ¡Mucha suerte en este camino!

  5. #1
    Jaume Ortiz

    Yo estoy en ese dilema, el 14 de diciembre seré oficialmente jubilado. En mi caso, me niego a seguir trabajando, hay muchas cosas que antes no podía hacer por el trabajo y ahora -aunque no tenga el empuje de joven- haré. Entre otras cosas, bricolaje, reparar lo que sea, jardinería y continuar con mi abandonado piano. Si coincido con Eduardo en una cosa, la jubilación es un derecho, y cada uno la lleva como puede/quiere.

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