imagInAción: Singularidad vs Excusas

Recuerdo haber dado una charla en una escuela en Madrid, en la que algunos estudiantes se enfadaron cuando les dije que todos podían tener éxito en lo que se propusieran hacer.

Uno me dijo que eso era fácil de decir dibujando como yo lo hacía. Contesté que él también era capaz. “Yo sé que no sé dibujar” se levantó otro, levantando la voz con rabia. Era lógico que la tuviera. Les estaba retando a salir de su zona de confort. Le saqué al pizarrón y le pedí que dibujara su firma. Lo hizo. Le miré a los ojos y esbocé una sonrisa. “Eso es un dibujo, -le dije-, sólo que no es aún un elefante dentro de una boa constrictor, pero PUEDES dibujar. Ahora lo que debes es CREER que puedes, y después aprender a VER, y usar esa RABIA para hacerlo. Escucha solo lo que te diga tu cabeza cuando tú la uses, no cuando te use ella a ti”.

Es normal creer que no podemos hacer las cosas que queremos hacer. Pero creer es crear, y creyendo, materializamos nuestras creencias. Para bien o para mal. Es normal tener miedo y compararnos con otros que lo han logrado aparentemente sin esfuerzo.

“Si queremos crecer y perdurar como especie, es muy importante empezar a hacer esto cuanto antes, no hay excusas. Tenemos la mejor arma: La imaginación”

Es más “fácil” quedarse quieto que saltar. Es más “fácil” echar la culpa a las circunstancias externas o a los demás, que admitir nuestra propia responsabilidad. Pero elegir este camino “fácil” es en realidad más duro de lo que suponemos, ya que a no ser que disfrutemos de no hacer nada, nuestra mente va a darnos una vida infernal, pensando una y otra vez en lo que podríamos haber hecho y no tuvimos el coraje o la inteligencia de hacer.

La forma de evitar estos inconvenientes que nos impiden avanzar y transcender nuestra humanidad, es relegar esos pensamientos a una cierta distancia que nos permita ver que no somos lo que pensamos que somos, y que la realidad no es lo que creemos que es. Si queremos crecer y perdurar como especie, es muy importante empezar a hacer esto cuanto antes, no hay excusas. Tenemos la mejor arma: La imaginación.

Dibujar, imaginar y crear, son innatas en todos nosotros. Son técnicas que perfeccionamos con el tiempo y la práctica hasta que se hacen fáciles. Todos los niños dibujan con lápices de colores o en la arena. Hay gente que sin manos ni pies, pintan con la boca. Hasta se puede entrenar elefantes a que lo hagan. Dibujar, es plasmar en una superficie una imagen de la imaginación. Crear, es además hacerla existir en el mundo físico. Las tres están relacionadas, y siempre hemos usado diversas tecnologías para hacerlo. El lápiz es un tipo de tecnología, los ordenadores e impresoras 3D otra, y ahora se mezcla todo en lápices virtuales que pueden dibujar en espacios tridimensionales por los que podemos movernos, como ha hecho recientemente el animador Glen Keane y que podemos imprimir y hacer existir en el mundo real.

“¿Inmortalidad con fecha de caducidad a voluntad? Veremos a ver cuánta gente que hoy la rechaza con argumentos espiritualistas, matarían por conseguirla”

Mi padre me dijo una vez, que no se puede crear nada nuevo, sino que hay que hacerlo basándonos en cosas que ya existen. No podemos imaginar algo que nunca hayamos visto antes. Sólo podemos mezclar cosas ya conocidas, y aunque creemos mundos extraños, siempre estarán basados en algo real, porque si no, no podríamos entender lo que estamos viendo.

Las tecnologías están haciendo que tengamos contactos e información al instante, en lugar de pasar días buscando en bibliotecas. Podemos intercambiar ideas y ver lo que se hace en el lado opuesto del planeta cada día y maravillarnos ante lo que surge de esa “polinización virtual” a la que estamos sometidos, que hace que el músculo creativo global se ejercite cada vez más. Hay tecnología hoy, que muchos describirían como magia. Hay cosas que parecen hechas por extraterrestres. Esa es a la velocidad que vamos. Tenemos ya impresoras 3D de casas, comida, e incluso motores de vehículos espaciales. Es cuestión de tiempo que se impriman estructuras moleculares vivas y de ahí empezar a generar clones a partir de nuestra información genética. Quizá en el futuro no haga falta dar a luz.

Desde que era niño, no paro de agradecer el no haber nacido en la época de la revolución Francesa, pero me pregunto qué maravillas me perderé del futuro.

¿Inmortalidad con fecha de caducidad a voluntad? Vamos a ver cuánta gente que hoy la rechaza con argumentos espiritualistas, matarían por conseguirla.

“Me pregunto qué pasará cuando esas máquinas, sean capaces de imaginar, y de crear lo que imaginen, sin nuestras excusas y sin nuestro miedo”

También me pregunto sobre los cyborgs y la posibilidad de aplicarnos chips, o cambiar nuestro código genético mediante nanobots, o simplemente con armónicos acústicos ultrasónicos creados en instrumentos diseñados e impresos en 3D a partir de una longitud de onda determinada, para poder realzar los sentidos que tenemos y escuchar mejor que los perros o los murciélagos, o ver longitudes de onda fuera del espectro visible, porque en el fondo, todo lo que creamos, tiene que ver con vencer el miedo que tenemos a la muerte.

Esto hace que el creer que uno no puede dibujar, sea una forma de pensar tremendamente triste, dado el potencial que tiene el ser humano y que pierde constantemente en excusas y autodestrucción. Somos seres de luz que podemos alcanzar esa velocidad, pero algunos preferimos apoltronarnos en un sillón frente a una distracción que creemos más que a nuestras propias posibilidades. Tememos al cambio para mejor. Menos mal que los hay que siguen observando el firmamento y piensan en acortar las inmensas distancias que nos separan de increíbles maravillas en mundos aún desconocidos.

Estamos despegando en la curva de la singularidad. Creamos máquinas que aprenden, y que no tienen problemas de conciencia, moral, depresiones ni adicciones. No se comparan con otras. No piensan que no pueden. Simplemente hacen lo que están programadas para hacer. Sin remordimientos. Eficientemente. Mejor que nosotros. Las vidas de todos están transformándose gracias a esa eficiencia, y me pregunto qué pasará cuando esas máquinas creadas por nosotros, sean capaces de imaginar, y de crear lo que imaginen, sin nuestras excusas y sin nuestro miedo.

  1. #9
    Anónimo

    Gracias por esta fantástica reflexión. Algo nos dice interna y externa mente que este será el futuro que se nos acerca. Pero como en las pelis de miedo, que el protagonista va detrás del ruido que se oye en la oscuridad, al Ser Humano, nos mueve la curiosida.

  2. #8
    @mgmoriano

    Me parece simplemente genial. Da mucho que pensar y es una gran forma de espolearnos a salir de nuestra zona de confort. Gracias por compartir esta reflexión.

  3. #7
    María

    Estoy bastante de acuerdo, aunque con matices.

  4. #6
    GREGORIO RIVAS

    Como se solía decir, querer es poder. Y si en principio parece que no podemos, solo se trata de reestructurar el problema; descubriremos cómo resolverlo. La creatividad, prima de la inteligencia y lainquietud, está sólo con nosotros. Por mucha tecnología que se nos presente con la etiqueta de 'inteligente', la única inteligencia está con quien la desarrolló, aunque no se plantease en principio hasta dónde iba a llegar.

  5. #5
    Adriana

    Nunca he sido muy fan del "si tu quieres tu puedes" porque hay cosas que quieres y por una cuestión física, por ejemplo, no puedes. Eso si, estoy de acuerdo en el mal uso o mejor, desuso de la imaginación que te puede llevar a volar literalmente.

  6. #4
    Miguel Alvarez

    "Creer es crear, y creyendo, materializamos nuestras creencias. Para bien o para mal". Efectivamente lo fácil tortura; siempre digo que quién vive en el pasado no disfruta del presente y pierde el futuro. Quién vive planificando su futuro, pierde su presente y por ende su futuro. El camino "difícil" te ofrece un pasado, un presente y un futuro ;-). Muchísimas gracias por compartir tu sabiduría Miguel Ángel, un saludo.

  7. #3
    Anónimo

    Gran reflexión, yo acepto que todos podamos ser pintores, pensadores y creadores. Pero aún creyendo y trabajando no todos somos genios. Si coincido con que si la IA tiene la capacidad de sentir emociones (que no vibraciones) ninguno volveremos a ser genios

  8. #2
    Ivan Sánchez

    Efectivamente la Singularidad de la que hablaba Kurzwell dice que el ser humano y los robots acabarán convergiendo. Pero ¡No serán robots sino seres humanos con tecnología adhoc! Es decir, no veo a un robot creativo porque la creatividad exige emoción. Sin seres humanos, el mundo sería plano. No habría tantas interpretacciones. La pregunta es: ¿Un mundo plano sin limitaciones sería mejor que uno creativo limitado?

  9. #1
    Julián López

    Fantástico artículo Miguel. Y respecto a las limitaciones, el sistema tiene mucho que ver. Siendo diferentes, tenemos que tener una educación normalizada, siendo distintos, nos educan de la misma forma en la escuela. Un genio llamado Einstein dijo: "Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil"...hacernos iguales mata también la creatividad de todo aquel que NO se revela contra el sistema. Un saludo.

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