Día internacional de la mujer: Empoderamiento, dignidad e igualdad

AVISO, ESTE ES UN ARTÍCULO DE OPINIÓN y POLÍTICAMENTE INCORRECTO

Pocos datos, aunque contundentes, reflejando la segmentación por sectores de la población activa femenina. Igualmente visual la proporción en órganos institucionales, así como las posiciones de liderazgo en el ámbito privado. Una brecha salarial que a nivel mundial se tasa en el orden del 26% a “desfavor” de las mujeres. El IBEX35, con 84 consejeras en 92 puestos, representa un porcentaje del 20%, no muy lejos de sus vecinas las europeas que copan el 23% de la representación en sus consejos.

desigualdad contratacion mujeres y hombres
Segregación ocupacional. Fuente – ONU

Techo de cristal, cuotas, discriminación positiva, racionalidad en los horarios, responsabilidades familiares compartidas, empresa familiarmente responsable, igualdad, empoderamiento… Vocablos todos ellos de bonito significado y compleja ejecución.

“¿Hay peor cuota que la del machismo y los micromachismos en sus directas y sútiles fórmulas reivindicando su asentamiento en el poder?”

Lo siento, pero -lamentablemente- todavía hay mucho más de impostada imagen de marca, que de realidad. Una forma de “postureo empresarial”, poco creíble en más de una ocasión.

El presente artículo lo es, y mucho, de opinión, no hablo ni represento en este caso a mi empresa, pero me baso en los más de 18 años de experiencia captando y clasificando talento directivo en las distintas compañías para las que he prestado servicio y también en mi propia experiencia para decirle lo siguiente a:

Las actuales Ejecutivas y Directivas

No hay cuotas para las no cautas. Si os separáis mucho del rol de cuidadoras y madres en vuestro estilo de gestión seréis tildadas de soberbias, agresivas y mandonas. Quizá cuando simplemente estáis ejerciendo vuestra posición con unas competencias “distintas” a lo que se espera de vosotras.

También seréis juzgadas si tenéis un mal día, en ese momento seréis pre-juzgadas, “estará con la regla”. Si tenéis alguna reacción desproporcionada, más de uno pensará en supuestas necesidades afectivas.

También seréis tachadas de envidiosas con el resto de vuestras compañeras, aunque no lo seáis. Por supuesto, vuestros errores se multiplican, como mínimo, por dos y tendrán más impacto que el de vuestros compañeros.

Vuestras propuestas e iniciativas, serán miradas con lupa y -probablemente- se llevarán a cabo con más esfuerzo y lucha por vuestra parte. Sin olvidarnos de la desconfianza que puede generar vuestra “inestabilidad emocional” si no tenéis pareja o hijos, y estáis en edad de merecer.

Los que contratan talento

No quiero dejar de acordarme de todas las veces que directa o sutílmente me habéis pedido una terna de candidatos -o en su defecto de candidatas- que no vayan a ser madres. De todas aquellas situaciones en las que habéis preferido incorporar hombres mediocres que mujeres talentosas.

Por no hablar de algunas diferencias en términos de competencias esperadas:

  • Empatía, sensibilidad, solidaridad, eficiencia y capacidad de organización. Grandes competencias -sin duda- para ellas, pero también para ellos.
  • Liderazgo, iniciativa, capacidad de dinamización, sensibilidad con el cambio, visión estratégica, orientación a resultados, e innovación. Estupendas competencias para ellos, pero también para ellas.

Las ejecutivas y directivas del futuro

El reto está en el empoderamiento real, en la búsqueda del espacio merecido para la igualdad y la toma de todos los marcos de representación: institucionales, sociales y profesionales. No olvidéis la lucha que las generaciones anteriores hemos y estamos realizando, sois más, estáis mejor preparadas y el objetivo no puede ser otro que alcanzar más pronto que tarde el 50-50.


Durante mucho tiempo me posicioné en contra de las cuotas. No entendía la paridad como objetivo, si con ello había que sacrificar el talento. Sin embargo, ¿hay peor cuota que la del machismo y los micromachismos en sus directas y sútiles fórmulas reivindicando su asentamiento en el poder? Mi posicionamiento actual ha cambiado, rectificar es de sabias.

Deja un comentario

  1. #6
    Maribel Robert Walters

    Bueno las cuotas no son ideales, pero a veces son necesarias. Existe un elevado porcentaje de no talento masculino con el que también toca trabajar....

  2. #5
    Eduardo Madinaveitia

    Yo no creo en las cuotas pero sí en que las mujeres están muy bien preparadas (no todas, claro). Nunca seleccioné pensando en cuotas pero mi último equipo de investigación en Zenith estaba compuesto totalmente por mujeres. Y creo que es muy bueno. También mis dos últimos jefes han sido mujeres. Creo que en las agencias de medios hay una buena representación en puestos de dirección.

  3. #4
    Miguel Alvarez

    Buen artículo Maribel. Yo creo que la clave de muchos de los problemas de igualdad en contratación y clima laboral tiene que ver con los prejuicios. Por estadística (soy creyente de la Distribución Normal y la de Tchebycheff) con una muestra suficientemente grande, su distribución tiende a ser normal y por ende, las capacidades para cualquier disciplina se acabarán por igualar. Son los prejuicios los que hacen que las chicas no estudien STEM -en respuesta a un comentario previo- son los prejuicios los que hacía que antes fuese difícil ver a hombres como azafatos, o secretarios. ¿Cómo acabar con esto? Mis principios dicen que desde la educación, nunca por imposición, pero una cosa es lo que piense, y otra que se puedan eliminar los prejuicios por educación. Da para otro debate ¿Somos una sociedad madura o adolescente? Lo dicho Maribel, muchas gracias por esta sincera y sentida reflexión.

  4. #3
    Claudio Campos

    La brecha existe y es un problemón, pero no coincido con que la forma de parar a los prejuicios o micromachismos sea con la famosa cuota. Y si, la cuota destroza la seleccion de talento. Por acabar, ¿Acaso la cuota podrá solucionar los problemas formativos de muchas mujeres en disciplinas STEM? No, la cuota condena al talento, al mercado de trabajo y a la competitividad... Esto va más de cultura, no de imposición. No se puede combatir discriminación con discriminación.

  5. #2
    Laura Gil

    Totalmente a favor Maribel, gracias por los mensajes.

  6. #1
    Vanesa Ramirez

    Exacto, vivimos en un mercado dispar. Y lo peor no es la diferencia salarial o de contratación, son los prejuicios y el tener que sistemáticamente estar demostrando más que un hombre. El 50/50 en muchas profesiones es viable, la lucha sigue!!

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