El Poder secreto de las palabras: Ser el número UNO o Ser un Número UNO

 

Cuando nos enfocamos en ser el nº 1, nos pasamos la vida compitiendo con el resto del mundo. Y cuando la competición va más allá de los entornos puramente deportivos, puede volverse un auténtico infierno, porque nos pasaremos la vida exigiéndonos, comparándonos y comprobando que siempre habrá alguien que nos supera en algo.

Cuando escogemos ser un nº 1, entonces la competición es con nosotros mismos y esto hace una diferencia fundamental, porque entonces pondremos el foco en nuestra mejora profesional y en nuestro desarrollo personal y podremos disfrutar cualquier avance.

El lenguaje tiene este extraño poder. Determinadas palabras o expresiones son capaces de provocarnos toda una batería de pensamientos o una respuesta emocional de enfado, tristeza, alegría, miedo, vergüenza… Hay palabras que nos hacen reaccionar de manera automática, otras nos afectan incluso a nivel físico, como si tuvieran el poder de convertirse en un pequeño proyectil, capaz de impactar y producir, por ejemplo, una contractura muscular, una sensación de aleteo en el estómago o un cambio de temperatura…

Hace un par de años, durante una sesión de coaching, mi cliente me contaba que siempre vivía con la necesidad de ser el número uno, en todo lo que abordaba. Esto tenía algunas ventajas para él, que constantemente se estaba retando a sí mismo. De hecho, muchos de sus logros habían sido posibles gracias a esta necesidad interna tan poderosa y tan movilizadora para él.

Pero también tenía algunos costes importantes, que fue descubriendo a lo largo de nuestra conversación, porque la necesidad de ser el número uno le llevaba constantemente a medirse con los demás y a competir para quedar el primero. La consecuencia de esa búsqueda resultaba agotadora y estresante y también bastante frustrante la mayoría de las veces, cuando descubría que había alguien que le superaba en cualquier aspecto.

A través de nuestra conversación, descubrió que al vivir su vida como si se tratara de una competición, cada vez que llegaba a un objetivo, apenas se detenía a apreciar, valorar y disfrutar de lo logrado, enseguida se enzarzaba en una nueva competición y volvía, una vez más, a la búsqueda agotadora y frustrante de algo inalcanzable.

Este descubrimiento le ayudó a re-enfocar su vida, dejando atrás la exigencia y la competitividad, para buscar un camino de superación personal y de búsqueda de la excelencia por sí mismo, sin necesidad de comparaciones.

Si reflexionamos, ¿qué encontramos dentro de cada uno de nosotros? ¿Que queremos conseguir a lo largo de este nuevo año que entra?

  1. #2
    Julián López

    Una muy buena reflexión y una gran explicación acerca de nuestras propias creencias limitantes.

  2. #1
    Luis Esteban López

    Interesante juego de palabras Miriam. Muy buen post y reflexión para comenzar el año. Yo añadiría que posicionarte en un lugar u otro, querer ser el número uno o ser un número uno, también influye positiva o negativamente sobre todos los que nos rodean tanto en el ámbito personal y profesional.

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