¿Cuáles son las claves para lograr equipos de alto rendimiento?

En la era en que vivimos podemos decir que lo único constante es el cambio, lo cual ha llevado a que una gran cantidad de compañías tengan que reinventarse, abordando una transformación que afecta a sus procesos, los sistemas de información, las personas y la cultura. Esta transformación implica crear un nuevo modelo de trabajo que requiere tener equipos cohesionados y de alto rendimiento.
Los equipos de alto rendimiento se conforman cuando todas las personas que lo componen aportan sus capacidades individuales, teniendo objetivos comunes, logrando resultados excelentes y haciendo que “el Todo sea más que la suma de las Partes”.

¿Y cómo se consiguen equipos de alto rendimiento?

Sabemos que todos los equipos tienen que conseguir resultados, a veces más fáciles de lograr y otras no, pero la gran diferencia en el éxito a largo plazo la marca el cómo se consiguen esos resultados, es decir, qué modelo de relación construye ese equipo.

“El rol del líder del equipo en este proceso es fundamental, porque es el motor que inspira y facilita que los equipos evolucionen en esta dirección”

A lo largo de los últimos 16 años he trabajado en el desarrollo de equipos en una gran cantidad de países y sectores, viendo situaciones completamente distintas, incluso equipos en emergencias humanitarias con muy pocos recursos y que tenían por delante retos muy complicados. He podido constatar que en los casos en que los equipos logran resultados excelentes se dan una serie de elementos comunes que tienen que ver más bien con el cómo se abordan las responsabilidades y cómo se relacionan entre ellos.

En estos casos las 6 claves del éxito son:

  • Confianza: es el pilar fundamental, sólo los equipos que han consolidado la confianza integrando la sinceridad, la confiabilidad y un alto interés común logran ser un equipo de alto rendimiento.
  • Alineamiento: compartir un propósito y objetivos comunes son otro elemento decisivo. Esto, al igual que en muchos deportes de equipo, termina traduciéndose en que si gana uno, ganan todos, y si uno pierde, pierden todos.
  • Diversidad: Los equipos con más éxito tienen muy claro que cada uno es bueno en algo y esa cualidad es la que aporta al grupo, y desde donde contribuye, buscando la complementariedad y la cooperación. Esto hace que no se mire al otro desde el error o fallo que comete, sino desde lo que aporta y cómo nos complementa.
  • Comunicación: realizada desde la autenticidad, de forma fluida, con sinceridad y potenciando el feedback de reconocimiento y constructivo.
  • Resiliencia, es decir, la capacidad de readaptarse, reinventarse, que también se da en equipos que quieren aprender constantemente.
  • Accountability (o sentido de responsabilidad de cada uno de los miembros del equipo): sus integrantes constantemente se plantean qué pueden hacer para solucionar algo, aportar y qué responsabilidad tienen ellos en todo lo que sucede.

Sin duda, esto no se construye de un día para otro y el rol del líder del equipo en este proceso es fundamental, porque es el motor que inspira y facilita que los equipos evolucionen en esta dirección.

Para dar lugar a esta nueva manera de relacionarnos en el trabajo se requiere de una reflexión importante que comienza a nivel individual y luego pasa a una dimensión colectiva.  Siendo esto el inicio de un proceso de transformación por el que el equipo tiene que transitar para poder evolucionar.

Y, para terminar, os invito a una reflexión individual que a muchos equipos les ha ayudado a modo de impulso para la transformación… En tu caso: ¿Qué necesitas para estar orgulloso del equipo al que perteneces? Y, ¿Cuál puede ser el primer paso que puedes dar para construir un equipo de alto rendimiento?

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