¿Agotado de tanta tecnología?

El cansancio constante se está convirtiendo en una dolencia cada vez más acuciante en nuestra sociedad tecnificada.  De hecho, se ha establecido un nuevo término para este agotamiento derivado del uso y abuso de la tecnología llamado “tecnoestrés”. La palabra “tecnoestrés” apareció en 1997, acuñada por el doctor en psicología Larry Rosen en el libro que llevaba el mismo nombre.

El “tecnoestrés” y el “síndrome de fatiga informativa” van de la mano. En uno, el cansancio se deriva de la conexión permanente y en el otro, del manejo y consumo de datos de una manera excesiva. Ambos son una bomba de relojería para dejar a nuestras neuronas secas y por ende causarnos no solo cansancio sino también que tengamos todas las papeletas para una depresión. Sin embargo, todavía es complicado que un profesional de la salud nos diagnostique estas dolencias dado que hay múltiples factores asociados con nuestras emociones como son una posible capacidad adictiva o nuestra relación con lo que acontece en la realidad actual, así como posibles disfunciones asociadas a otros problemas físicos como pueden ser los hormonales.

La tecnología que nos mantiene conectados constantemente con familiares, amigos, compañeros y jefes, el consumo de información con la consiguiente sobresaturación que nos lleva a una sensación de estar “infoxicados” y las alertas que nos están recordando que el día tiene 24 horas pero que tenemos 26 tareas que terminar todavía, nos pueden llegar a causar una saturación tal que terminemos yéndonos al otro lado de la balanza y desconectarnos de todo y de todos.

Sabemos que el estrés en general, puede bajar de manera considerable nuestra resistencia inmunitaria y según descubrieron unos investigadores hace 8 años, hasta nos puede afectar en la curación de heridas.

No dormir lo suficiente nos afecta en nuestra capacidad cognitiva: perdemos memoria, reflejos y nos pone en la antesala de la depresión.

Cuando estamos estresados segregamos más adrenalina y noradrenalina, lo que nos sube la tensión y el ritmo cardiaco, también generamos más cortisol, llamada también “hormona del estrés, que de forma continuada y a la larga rebaja nuestras defensas. Todo esto unido a síntomas  como que dormimos mal o a trompicones, nos duele el estómago ante algunas situaciones, nos cuesta más elegir entre una decisión u otra,  empezamos a tender a dejar cada vez más cosas para último momento y por último nos vienen oleadas de cansancio y agotamiento extremos, puede llevarnos bien a una depresión o a un parón importante en nuestra salud.

¿Porqué se sufre cansancio tecnológico?

La revista digital helth.com, en un artículo expuso 14 razones por las que nos encontramos cansados todo el tiempo. Aquí incluyo tres que se pueden vincular con el uso y el abuso de la tecnología:

No dormimos lo suficiente – Revisar el whatsapp antes de dormir o jugar en el móvil en la cama antes de dormir, ralentiza nuestra necesidad de sueño. Según el Dr. Escribá, especialista en neurofisiología clínica del Instituto de Medicina del Sueño, la luz de los dispositivos móviles nos pueden engañar en cuanto a la percepción de la noche, por lo que segregamos menos melatonina, alterándonos el sueño. No dormir lo suficiente nos afecta en nuestra capacidad cognitiva: perdemos memoria, reflejos y nos pone en la antesala de la depresión.

Somos demasiado perfeccionistas – Objetivos complicados, ansiedad por estar conectados constantemente a la información, jornadas largas de trabajo conectados al ordenador y el teléfono.

No nos desconectamos ni en vacaciones – Emails y  whatsapps son contraproducentes en vacaciones. Es necesario desconectar para poder sanar.

A mi me pasa que a veces, en un fin de semana, decido, pero casi con enfado hacia todo, esconder el teléfono y dejarlo todo en silencio. No lo desconecto, pero sí lo dejo mudo, porque aún tenemos ese vínculo con el móvil sobre todo para no perder contacto con las personas que queremos. Es un ejercicio que, quizás al principio te puede generar un poco de “síndrome de abstinencia”, pero si suples ese tiempo con leer, charlar, pasear o escuchar música, terminas olvidando que tienes un aparato en silencio y relajas la sensación de dependencia.

Durante las jornadas de trabajo, en las que tienes el trasero pegado a la silla y los ojos son una extensión de la pantalla del ordenador, es necesario cortar por lo sano aunque sea unos minutos, levantarte, salir un momento, si es posible a la calle a que te dé el aire y si no puedes, pues te vas al baño a hacer un poco de relajación (esto lo he hecho en momentos de stress y me ha ayudado a seguir adelante y a rebajar el nivel de stress).

Lo primero es ser consciente de que el exceso tanto en trabajo, como en la adicción que podamos tener a estar enganchados constantemente con la tecnología, nos puede llevar a problemas serios físicos y psicológicos. Si somos conscientes podremos implantar soluciones.

Hay que buscar el equilibrio entre la realidad y la virtualidad, entre disfrutar de un paseo por el campo y charlar con amigos vía whatsapp.

Todo en su justa medida es positivo, pero el equilibrio depende de nosotros. Siempre de nosotros.

  1. #5
    Teresa Rivera

    Desconectar para conectar. Al leer este artículo recordé un antiguo video que lanzaba en mis clases hace ya unos años. En aquel momento se veía como algo curioso y que nunca llegaría, pero ya está aquí esa dificultad de estar en el presente, en el ahora, donde deberíamos estar y movernos. Siento pena a veces al ver que todo lo que dice este artículo lo siento a mi alrededor y en mí misma.

  2. #4
    MaríaJuana

    Creo es necesario conectar con la gente y con la tecnología de intermediario, conectemos con lo que nos rodea y sobretodo con nosotros mismos, no podemos perder el control, hay que buscar la manera de desconectar de las rrss y la tecnología siempre que sea posible o por lo menos con las cosas que no son fundamentales y para eso es necesario buscar hacer actividades que ayuden a nuestro cerebro a descansar, a conseguir la consciencia plena, ¡¡¡mindfulness!!! Yoga para el cerebro, hacer manualidades, dibujar, leer... ¡Genial Post, Elia!

  3. #3
    Miguel Alvarez

    Hace tiempo leí un interesante artículo (no recuerdo el medio) en el que se preguntaba acerca de la sensación de agotamiento a los 30 años y donde se comparaban generaciones. Esta reflexión de Elia Méndez Bravo da una respuesta clara a los porqués de este "cansancio". ¡Fantástico Post!

  4. #2
    María José

    Las consecuencias de la hiperconexión las veremos en unas décadas. Ya se decía que el Carbón no era tan malo hace décadas y llegaron los casos de silicosis...no me extrañaría nada que pase lo mismo con las microondas a las que estamos expuestos 24h. ¿Acaso no es anecdótico el aumento de casos de enfermedades cerebrales y cardiovasculares?

  5. #1
    Eduardo Madinaveitia

    Buen artículo, Elia. Cada vez tenemos más cosas que hacer y que controlar pero la clave, siempre, es no perder nuestro propio control.

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