La democracia como debilidad

Soy muy consciente de que el título suena regular pero es que, con total honestidad, no he encontrado otro mejor.

Vaya por delante que defiendo a muerte la democracia. Quizás sea imperfecta pero es el mejor de los sistemas. Lo que sucede es que las democracias son tan fuertes como las sociedades que las sustentan y creo que corremos el riesgo de hacerlas naufragar si no reaccionamos.

Vamos a empezar por el principio. ¿Cómo he llegado a ésta conclusión? Me gusta leer noticias de todo el mundo y seguir la actualidad global. Lo que he podido observar durante los últimos diez años a través de muchas lecturas, algunos viajes y unas cuantas conversaciones con distintos colegas es que China ha sufrido una transformación brutal que nos está pegando una bofetada en la cara que la mayor parte no vimos venir. Y hoy en día es uno de los indiscutibles líderes económicos mundiales. Casi diría que son EL líder mundial.

Y claro, uno al principio entra en fase de negación y piensa: bueno, claro, están esclavizados, hay miseria, la gente mal vive. El caso es que vas a China y sí, hay gente pobre como en todos los lados pero la clase media y media-alta es mayoritaria. La clase alta no para de crecer. No es verdad que la gente mal viva. Así es que empiezas a pensar: bueno, si los chinos pueden nosotros también! Faltaría más! Pero el caso es que parece que no podemos, Europa va perdiendo velocidad y nos vemos sobrepasados.

Qué nos pasa?

Bueno, yo he llegado a una conclusión (que tiene mucha relación con el título de éste post) y quiero compartirla con vosotros a ver qué os parece. Ahí va:

  • El despegue económico de China no es casual. Se lleva fraguando años a través de un plan minuciosamente desplegado. Lo que pasa es que los chinos, culturalmente, son pacientes y anteponen el grupo al individuo. Pueden trazar un plan a 30, 50 o 70 años y pasarse la vida trabajando aun sabiendo que no verán los frutos de ese trabajo o que serán otros los que los disfruten. Tienen, culturalmente, mucha más conciencia de grupo y lo anteponen al propio yo. Es decir: si trazo un plan estratégico a 30 años me lo pienso bien pero una vez que está ahí lo ejecuto. Hay un compromiso serio por parte de todos los implicados.
  • Lógicamente cuando tienes un plan a 30 años, hay momentos en los que estás construyendo algo nuevo de manera que tienes ciertas tensiones. Del tipo: si haces una tortilla tienes que romper huevos. Un ejemplo: Bilbao durante la reconversión de los altos hornos y Bilbao hoy. Lógicamente la reconversión fue necesaria pero golpeó a mucha gente que perdió su trabajo. Lo podemos extrapolar a las minas de la zona de Asturias y León. No son rentables, vamos a cambiar el modelo. Venga genial: ¿qué hacemos con el señor que tiene 40 años y lleva toda la vida trabajando en la mina? Ups… Pero hay que hacerlo porque tenemos un plan lo que pasa es que el señor minero que acaba de perder su trabajo no va a disfrutar las cosas buenas del cambio.

Uno puede pensar que esto mismo se puede hacer en Europa pero la gran diferencia es que en Europa tenemos unas democracias con distintos partidos que se eligen cada cuatro años y no un régimen de partido único.

Me explico otra vez: cuando las cosas se ponen feas porque acabas de romper dos huevos para hacer la tortilla (y encima has dejado un churretón de clara en la encimera) a nadie le gusta el plan. En esas circunstancias es muy fácil decir: no, no, a mi este plan no me gusta, vamos a hacer otra cosa. Cuando tienes elecciones cada cuatro años es muy cómodo para cualquier partido político decir exactamente lo que la gente quiere escuchar. Es más, tienen que hacerlo porque su puesto de trabajo depende de ser elegidos o no. Cuando tienes una situación de crisis importante porque tu modelo productivo está cambiando lo que encuentras en un caldo de cultivo perfecto para los populismos.

El problema es que todo el planteamiento es cortoplacista y los cambios de verdad requieren más de cuatro años.

La ventaja de no tener una democracia multi-partido es que una vez que pones un plan en marcha simplemente lo ejecutas. No tienes que preocuparte de que otro partido le diga a la gente lo que quieren oír y te dejen el plan a medio terminar. Sólo hay que pensar en el plan de educación en España. Todos coincidimos en que es crítico para un país, que tarda 20 años en dar sus frutos… pero lo cambiamos cada 4 años. Y así con todo.

Pues estaba yo cavilando en estos detalles cuando caí en la cuenta de que nuestra mayor debilidad ahora mismo es el hecho de ser una democracia porque todos estamos mirando la situación desde nuestro propio interés y con gafas cortoplacistas. No sólo en España sino en toda Europa. El peligro es que caigamos en la trampa de escuchar sólo lo que queremos oír y errar el tiro.

En este escenario la democracia en una gran debilidad pero, como he dicho antes, soy una ferviente defensora de la democracia y de cada uno de nosotros depende que la democracia no sea una debilidad si no una fortaleza. Yo sólo veo un camino: ser ciudadanos críticos y con altitud de miras. Y exigir esa misma altitud de miras a los políticos que nosotros elegimos.

Nos han cogido con la guardia baja y nos están comiendo la tostada de la competitividad. Vale, es un hecho.

¿Porqué ha pasado? ¿Qué podemos hacer para revertir la situación? ¿Cómo vamos a hacerlo?

Y tenemos que estar listo para respuestas que no nos van a gustar. A lo mejor nos va a costar (si tenemos un buen plan) 15 años salir del bache reforzados para competir. Pues habrá que tener un pacto en las líneas maestras a 15 años y todos los partidos (representando a todos los ciudadanos) tendrán que respetarlas.

Ahora bien, si no es así, si no tenemos un plan maestro, un compromiso concreto y una comunicación honesta sobre lo que nos va a costar ejecutar ese plan entonces, lamento decirlo: la democracia será una gran debilidad y estaremos a merced de los populismos de una y otra orientación.

Estamos a tiempo de coger el toro por los cuernos pero tengo la desagradable sensación de que el reloj corre en nuestra contra.

 

  1. #1
    Salvador

    Magnífico discurso para un gran país como... Suiza. Vale, disculpa, el sentido de tu post es otro. Sólo que yo también he vivido lo suficiente como para saber que "equipo vencedor no se cambia" y el sistema cortoplacista ibérico va muy bien para quien esté subido en esa esfera de poder efímero. Los españoles tenemos el virus de la individualidad y la desconfianza mutua (inoculado claro) y no será fácil aglutinarnos a un ideal a treinta años o más. Necesitaríamos un Churchill, un Roosevelt, un Gandhi o un Mandela made in Spain, para poder sentir algo más que desidia por tanta propuesta inocua. Vale, hoy me he levantado un pelón pesimista. Me gustaría mucho que tu reflexión de hoy diera frutos en algún sentido.

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