Jefes, Jefazos y Jefecillos

Existe una moda ahora de no utilizar la palabra jefe, sino la de líder. A mí, la verdad, me parece un poco absurdo, sobre todo si nos vamos a la RAE a buscar su significado.

  • Jefe: Superior cabeza de una corporación, partido u
  • Líder: Persona que dirige o conduce un partido político, un grupo social u otra colectividad.

Llámalo como quieras, pero al final, en el momento que estamos metidos en un grupo de personas, del tipo que sea, es necesaria una figura que ponga un poco de orden entre todos los presentes. Hasta los autónomos, que “no tienen jefe”, acaban gestionados, en cierto modo, por sus clientes.

Y, entre los elementos con poder de decisión, existen tres categorías fundamentales: el Jefe, el Jefazo y el Jefecillo.

  • El Jefe:

Confieso que tiendo a rodearme de jefes a los que admiro y de los que pueda aprender, así que no suelo ser muy imparcial a la hora de evaluarlos. Pero si tuviera que definir a un “JEFE” con mayúsculas, es aquel que si bien dirige y toma decisiones que a veces no gustan, deja libertad a sus colaboradores, los motiva y los ayuda a crecer.

¿Qué bonito me ha quedado, verdad?. Sí, amigos. Los Jefes de verdad existen. Y no tienen por qué ser tus amigos, aunque a veces vuestras conversaciones sean personales. Los Jefes de verdad a veces toman decisiones que no nos gustan a los empleados, como los despidos o las no subidas de sueldo. Pero aunque lo hagan, siempre te darán los motivos y serán, en la medida de lo posible, sinceros contigo.

Los Jefes, además, alaban en público y reprenden en privado. Consideran que el mérito del trabajo es del equipo y no suyo y que los errores que cometen son su responsabilidad. Confían en sus colaboradores, se mantienen cercanos sin asfixiar y entienden que, si a un empleado no le ayudas a crecer, se desmotiva y se aburre. Un buen jefe te da alas, no te las corta.

Consejo: Si encuentras uno, no lo dejes escapar.

  • El Jefazo:

Reconozco que este ya me cae más antipático. A primera vista puede parecer un Jefe, porque va de buen rollo. Es más, algunos hasta te llevan croissants a la oficina. Es bueno coordinando pero saca el látigo sin piedad a la primera de cambio.

Si hay algo que diferencia al jefe del jefazo, es su autoritarismo. El Jefazo no te preguntará cuándo puedes tener listo algo, te dirá cuando lo quiere. Le importará tres pepinos que la boda de tu mejor amiga sea el sábado, porque no sabrá nada de tu vida privada, así que te cargará de trabajo toda la semana “porque lo necesita”.

Olvídate de tener vida propia, a partir de ahora, tus horarios, tus salidas y tu vida estarán marcados por el Jefazo. Y lamento ponerlo en masculino, porque el único ente de este calibre que me he encontrado, ha sido, curiosamente, una mujer (con muy mala leche).

Lo “bueno” de los jefazos es que como tienen doble cara, y son buenos consiguiendo resultados, suelen tener éxito profesional . Si estás de su lado, puede abrirte puertas. Pero no te confíes: no dudará en clavarte una puñalada por la espalda si va en su beneficio.

Consejo: Salvo que no te importe vender tu alma al diablo, huye de estos individuos. Y si no te queda otro remedio que quedarte, nunca bajes la guardia.

  • El Jefecillo:

Aunque no hablo tanto por mi experiencia como por la de mis propios amigos, la categoría que más abunda es la de Jefecillo (o mierdecillo, en petit comité). El Jefecillo se pasa gran parte del día tirado a la bartola, delegando sus responsabilidades en sus empleados. Porque él es el jefe, claro.

Los jefecillos, además, se echan encima todo el mérito del trabajo bien hecho y son capaces de mentir o cortar una cabeza con tal de quedar siempre ellos bien. No tienen, además, por regla general, ni idea de cómo se hace tu trabajo o el tiempo que lleva, por lo que muchas cosas te pedirán que ejecutes tareas sin sentido.

Los jefecillos son rastreros, ladinos pero, si tienes suerte y eres manso, probablemente consigas llevarte bien si haces lo que te pide y no haces ruido. Los jefecillos no son aptos para personas con carácter.

Estos elementos, además, a veces aparecen disfrazados de Jefe o Jefazos o una mezcla de los dos. Esa clase son los peores, cuando aparece su lado oscuro, ya tiene embaucada a media empresa.

Consejo: Camina siempre dos pasos por delante de él y apúntate a clases de boxeo para liberar la tensión que te provoque. Quien dice boxeo dice meditación, yoga, zumba, cross-fit….

 

Es muy probable que algún día llegues a ser Jefe, Jefazo o Jefecillo. O que ya lo seas. Cuando llegues ahí, por favor, no te olvides de que alguna vez tú también estuviste en el otro lado: trata a tus colaboradores con el cariño y respeto que se merecen.

Deja un comentario

CREAtech540º en tu correo

CREAtech540º en tu correo

¡No te pierdas ningún contenido!

¡Muchas gracias! Hasta pronto :).

Top