EPISODIO ?: La Amenaza Fantasma

… asistimos juntos, mi compañera por aquel entonces y yo, al Encuentro Anual sobre Energía organizado por SINERGIA, el lobby más influyente en materia energética. Las razones por las cuales nos invitaron no vienen al caso. De hecho, algunos nombres y detalles han sido modificados deliberadamente por motivos de seguridad.

El evento se celebró en el Palacio Municipal de Congresos. Habían dispuesto un suntuoso cóctel de recepción. Estar acreditado te daba acceso libre al servicio de catering y aquella mañana apenas había desayunado un café con leche.

Yo me encontraba flanqueado en todo momento por conversaciones tremendamente aburridas. Era mucho más interesante observar las vetas del jamón ibérico al trasluz, la constelación de lunares de la azafata de congresos o el traje XL que había consumido al joven ejecutivo que llevaba dentro.

En un momento dado, la ingesta de cerveza me provocó la consiguiente urgencia urinaria que me condujo, escaleras abajo, a uno de los servicios.

Mientras me aliviaba en el excusado, fuera, en los lavabos, dos personas hablaban sobre unos cursos de mendicidad comercial encubierta (o también llamado marketing) a raíz de una iniciativa de las empresas energéticas para que los bonos y tarifas económicas, una vez aprobada la nueva legislación, quedaran prácticamente invisibilizadas de cara a los usuarios. Por alguna razón, esperé a tirar de la cadena y salir hasta oír que se marchaban. Y en ese lapso de tiempo escuché suspiros carraspeados —que no es un dulce típico ni una pieza pianística de Granados— en el váter contiguo. Salí a lavarme las manos pero me entretuve largo tiempo tratando de extraer una pestaña que se me había desprendido en el ojo izquierdo. Tiempo suficiente para que mi convecino saliese de su escondite creyendo estar solo. Nuestras miradas se encontraron frente al espejo: la mía algo irritada por la escabechina de la pestaña; la suya, por otros motivos que desconocía pero que se dejaban adivinar. Profirió un

-Buenos días.

con tono cortés pero algo contrariado, y acto seguido se marchó.

Luego pude enterarme de que aquel hombre, que rondaría los sesenta años, era nada más y nada menos que Darth Brufious, presidente de DETHELIUM, una de las multinacionales energéticas más importantes del sector. El mismo que, apenas unos minutos más tarde, durante el acto que tuvo lugar en el auditorio principal, ante una audiencia de mil ochocientas personas, se dirigía, henchido de soberbia, con estas palabras:

-Como bien saben, nuestros amigos los ecologistas… -una ola de discretas carcajadas se extendía brevemente entre el público- están presionando al gobierno de EE.UU. para evitar las prospecciones en Alaska, tratando de calar en la opinión pública con toda esa letanía antiprogresista sobre las reservas naturales… -ahora era un creciente murmullo lo que prorrumpía en la sala-. Y nosotros, los petroleros, decimos que si tenemos que entrar a por petróleo, ¡iremos a por él! ¡Que intenten impedirlo si se atreven! ¡Porque la sociedad se mueve con petróleo! ¡¡¡Nosotros MOVEMOS EL MUNDO!!!

Parte del público estalló en aplausos. Otra parte los elevó por encima de sus asientos poniéndose en pie entre vítores y gritos de euforia.

En ese momento, mi compañera y yo nos miramos como intentando no dar crédito a lo que estaba sucediendo. Y emulando las palabras de la reina Amidala en el episodio III de «Star Wars», con un mirada triste, me dijo:

-Así es cómo se extiende el cáncer: con una estruendosa ovación.

-Esto no lo podemos publicar —le dije.

Y así fue. La crónica de aquel episodio nunca fue publicada. Al menos no bajo nuestras firmas o para la cual trabajábamos. Hasta que hace pocos días volvimos a encontrarnos, después de diez años. Yo descontaba los días que me quedaban para entregar mi reflexión sin que se me ocurriera ni una sola palabra —ni gestos, ni miradas apasionadas—, cuando de repente y sin venir a cuento ella posó su mano sobre la mía y reteniendo los recuerdos en su cabeza con la otra mano, me dijo:

-Por cierto, ¿te acuerdas de aquella vez, en aquel congreso anual…

  1. #1
    Vanesa

    Muy bueno Daniel. Me alegra leerte. Un gran abrazo de todo menos fantasma.

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