La belleza y las redes sociales, ¿un buen tándem?

¿qué relación hay entre el sector de la belleza y las redes sociales

“Las redes sociales son más sociología y psicología que tecnología”

Brian Solis

Las redes sociales tienen creciente impacto en la forma en la que la sociedad del SXXI se relaciona con el sector de la belleza. Redes como Facebook, Instagram y YouTube están transformando los cánones de belleza. Marcas y millones de usuarios se relacionan cada vez más en estos medios participativos para continuamente reinventar y evolucionar el consumo de productos de belleza.

Los datos hablan por si solos. En España el 89% de los internautas siguen al menos a una marca en redes sociales, el 39% de los usuarios de estas plataformas buscan información en las redes antes de realizar su compra y el 15% dice que éstas son las que más influyen en su decisión final. La belleza es el sector que más conversación digital genera en nuestro país, con 7 millones de opiniones públicas al año entre reviews, posts, videos y fotos. Es destacable que en la mayoría de casos se trata de menciones positivas sobre determinados productos.

Dada la accesibilidad de las redes sociales y lo aspiracional que es el sector, no es de extrañar que se haya producido el flechazo entre ambos. Hace apenas 5 años, la forma de aprender a maquillarte sin ir a una escuela era a través de libros con imágenes. Hoy en día tenemos acceso a infinidad de video tutoriales que permiten aprender de manera sencilla cómo conseguir un look en concreto. Se han desmitificado técnicas anteriormente exclusivas de profesionales y generando una nueva forma de relacionarse entre el mundo de la belleza profesional y el amateur.

La conexión entre la belleza y las redes sociales se pone de manifiesto en eventos como Beautycon en Estados Unidos que congrega a más de 10.000 fans del mundo de la cosmética y el maquillaje en cada una de sus encuentros. A estos llamados “festivales” se invita a las mejores bloggers, YouTubers y profesionales del sector. Todo lo que transcurre se comparte a través de redes sociales a tiempo real. La web del evento tuvo más de 323 millones de visitas el día de su celebración y se convirtió en trending topic en Instagram y Twitter.

Un fenómeno creciente es la ebullición de marcas nicho como Urban Decay, Benefit, NYX. Estas marcas no se corresponden al perfil tradicional de marca de belleza o de maquillaje y van dirigidas a públicos dispares pero tienen entre ellas un elemento clave común: una gran cantidad de seguidores en medios como Twitter, Instagram y YouTube. Son marcas que han entendido que la clave para conectar con las usuarias del SXXI es mediante la generación de contenidos para estas plataforma. Su incesante producción de tutoriales y clases de maquillaje online, una conversación abierta y fluida con sus usuarias y la capacidad de reaccionar de forma inmediata ante nuevas tendencias las convierte en objeto de culto. De hecho, se ha abierto en Nueva York, en el Soho, una tienda dedicada exclusivamente a este tipo de marcas nacidas de las redes sociales, ¿su nombre? #Hastag.

Esta tendencia tiene también su reflejo en marcas mas tradicionales, que están reclutando a embajadoras expertas en el manejo de las redes sociales como Kendall Jenner o Cara Delevingne, con millones de seguidores en Instagram.

En definitiva, es evidente que las marcas de belleza que establezcan estrategias definidas para gestionar y potenciar las redes, tienen un futuro mucho más prometedor, que la que insistan en ignorar estos nuevos canales de comunicación.

  1. #3
    Blanca

    Yo sin embargo, si que entiendo que haya marcas de belleza reacias a las redes sociales o a tener una actividad alta en ellas. ¿porqué? por el caché...por la devaluación del valor de marca en tanto que se pìerde la exclusividad por el factor viral. A más exclusivo, más riesgo de perder esa exclusividad en redes sociales...y no, el argumento de Snapchat, o de facebook con publicaciones con fecha de caducidad no me valen porque una captura de pantalla se hace instantáneamente. Aun así coincido con María en que el problema no es estar o no estar sino no plantear la posibilidad de que existan estos nuevos canales de comunicación.

  2. #2
    Anonima

    Como consumidora a mí personalmente las redes sociales no me afectan demasiado en lo que se refiere a la belleza desde el punto de vista de la compra directa pero siendo objetiva me afectan y sin duda me influyen a la hora de navegar y sobretodo de pasar tiempo viendo tendencias, modelos y sobretodo criticando (esa es la verdad) a mis conocidas y conocidos.

  3. #1
    Claudio Herrera

    Coincido con María y los datos son incuestionables. pero no debería ser únicamente el camino a seguir, hay que trabajar no sólo las redes sino sobretodo el user experience y eso lo da en gran medida el producto, es decir: la oferta.

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