La malvada madrastra y sus hijastros tecnomillenials

Este no es otro típico artículo sobre Millenials o post-millenials.

De hecho, no pretende criticarlos, si no reírse un poco más de nuestros intentos de acercamiento a ellos. De nuestro fracaso estrepitoso y, cómo superar la brecha profunda.

Citaban en un conocido semanal que el salto generacional ésta vez, era el más abrupto de cuantos habían sucedido, y lo decía una investigadora que llevaba observando desde 1930.

Yo que cuando conocí a mis hijastros me creía la más tecno-progre y chachi de las madrastras y me han pegado un baño estos días que ha cambiado mis propósitos post vacacional. Ni régimen, ni clases de italiano.

Me voy directa a la “Universidad de Coachella” a aprender a hacer fails para poner en mi cuenta priiiiv o privee (sin Armani, encima) y repasar Arquitectura, Escultura y Pintura de mi licenciatura en Arte, y añado YouTube como nueva disciplina troncal.

Voy a contar algunas anécdotas para ilustrar como detectar que deberías matricularte conmigo. Porque nadie te prepara para ser Madrastra. Por eso el shock es más traumático cuando te visualizas pensando “que los platos no se meten solos en el lavavajillas” y que “tu a su edad…” ya eras casi una eminencia. Pues lo serias, puede ser. En Tequila, sal y limón.

Llega el primer síntoma del Madrastrismo carroza: ha habido conversaciones que empezaban con la frase “en mi época…”. Momento ése de sacar el flotador unicornio y zambullirme como si me lo fueran a prohibir a golpe de “ni flota ni floto”. Da igual que hayas visto Los Juegos del Hambre varias veces.

Por si fuera poco, ahí van más fails: uno literario. Ella, catorce primaveras. Amante del terror. Sin libro para el verano. Rescato unos cuantos y doy con “Otra vuelta de tuerca”, de Henry James. Escogido porque recuerdo que literalmente, me cague de miedo. Parece que voy triunfando. Punto para la Malvada. Pero a mitad chapuzón, veo que el interés decae. “Es que hablan antiguo”. En mi cara puede apreciarse el filtro dramático de Instagram si me enfocan de cerca, y mis ojos muy abiertos. Lo sé, es que entonces no se había inventado el trap…

Segundo fail. Musical. Radio puesta, aleatoria total. Suena “Video killed the radio star”. Y su padre y yo nos la sabemos. Al menos el chorus, que tampoco era de NUESTRA ÉPOCA. Aquí llega de forma demoledora mi catalizador, cuando después de que su padre les cuenta que fue la primera canción que salió en la MTV, añaden “es muy meme, si”. Ante lo cual, preferimos callar porque NADA va a hacernos siquiera salir del paso. No tenemos ni idea de qué querrá decir, y aquí no hay unicornio que valga para que nos tiremos al agua. La cuneta no nos parece un plan “top”.

 

Conclusión: en la convivencia teen, meterles en la cabeza que la mesa no se pone sola sigue siendo tan viejo como la MTV. Pero con los Mills yo de verdad pensaba que la tecnología nos acercaría. Sobre todo porque la hemos visto surgir tanto como a ellos nacer. Nada más lejos de la realidad.

Se une que algunos nos dedicamos, qué cosas, al nativismo digital. Como decían en aquel reportaje mencionado al principio y como profesional que soy del sector, se me puede escapar poner un gif en una Story; pero estoy mejor preparada para el entorno en el que nos movemos ambas generaciones.

 

Observo que no se trata por tanto de hacer el esfuerzo por acercarnos a sus herramientas; son las mismas que las nuestras, ahí hay poco mérito. Tampoco se trata de entrar en su lenguaje, no lo buscan, no sigamos, nos vuelve ridículos.

El reto me parecería motivarlos e inyectarles curiosidad.

  1. #4
    Cristina Recuero

    Buenísima reflexión Paula. Me pregunto si nuestros padres tenían las misma dificultades para entender nuestro lenguaje en la adolescencia. A veces oigo las dificultades de adultos para conectar con adolescentes (hijos, sobrinos etc...), y me pregunto, cuán lejos está la frustración que ellos sentían con sus mayores. Creo que no hay mucha diferencia.

  2. #3
    Mari Paz

    No solo tengo dos hijos, sino que además mi hija tiene TEA y, la locura de la tecnología me vuelve loca, tan loca que prefiero ponerme a reir y reir, de este mundo loco en el que estamos. Me ha parecido un post genial de una mujer que entendió el papel de "chica" pero no es de madrastra, ajajajajaaj y ahí me muero de risa. Si te sirve de algo Paula, ser madre o madrastra, no te da poder de entendimiento. Esto es, no los entiendes y punto, pelota. Así que disfruta tu papel de "pareja", que el resto saldrá solo.

  3. #2
    Anónimo

    Jajjajajaja, me parto!

  4. #1
    Domingo

    Buenísima reflexión. Cargada de humor y real, o al menos así me siento yo también.

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