Cara a Cara

¿Cuál es el talón de Aquiles de la educación?

En septiembre, llegan de nuevo las clases. Y en el entorno de la formación nos volvemos a encontrar con que para muchos, la educación sigue presentando carencias. Y según el ranking internacional que hace la consultora Quacquarelli Symonds (QS); vemos que no hay ninguna universidad española entre las 100 mejores del mundo.

Hoy tenemos la opinión de dos profesionales con una amplia experiencia en el ámbito de la formación como son Miguel Ángel Pérez y Esperanza Mateos, que nos dan su personal punto de vista sobre el origen de los problemas y carencias en la educación, ¿falta de recursos?, ¿Calidad y compromiso del profesional?

Y tú, ¿qué opinas?

Esperanza Mateos opina...

Tras más de 18 años en el mundo de la formación, tanto reglada, ocupacional, para trabajadores o privada. Creo que tengo la autoridad necesaria para indicar que el verdadero problema radica en la falta de fondos.

En los años 90, donde las subvenciones europeas llegaban a raudales, mis clases estaban equipadas con la última tecnología, no se escatimaba en cambiar equipos, actualizar software, concertar visitas, incluso al extranjero. Eso provocaba una motivación en el profesorado y alumnado, que invitaba a una continua experimentación y superación para explotar los recursos de los que se disponía.

En los últimos años, se ha pasado de esa bonanza a la más estricta austeridad; incluso en centros privados donde el alumnado, paga una gran suma por su formación. Ya que se ha convertido en el “Gran negocio”
La lucha diaria del profesorado con grupos mucho más numerosos, con medios deficientes y obsoletos, aumento del número de horas a impartir, al reducirse el número de profesionales…. Todo ello conlleva una carga de trabajo excesiva que poco a poco sumen a los docentes en el famoso síndrome de burnout (Profesor quemado). Esto repercute directamente en la formación del alumnado, ya que un profesor sobrecargado y estresado, no puede mantener la motivación en el aula y por supuesto no puede experimentar, investigar o idear nuevas técnicas o dinámicas.

En mi larga trayectoria, he vivido como compañeros y yo misma, se veían continuamente frustrados porque cualquier iniciativa para motivar a los alumnos era continuamente cortada por falta de recursos. Llegando incluso a pagar ciertas actividades de nuestro propio bolsillo. Esta desmotivación se trasmite a los alumnos originando estudiantes descontentos que sólo van a clase para sacar un título, sin aprovechar las posibilidades reales de la educación.

A todo lo anterior, sumaría la actual actitud de los padres o algunos alumnos adultos, que no permiten al profesional, realizar su labor correctamente. Eliminando su autoridad en el aula o discrepando de sus técnicas, sin tener ningún conocimiento pedagógico. Y poniendo la opinión “versión” del alumno, por encima de la del docente.

Después de mi entusiasta defensa de los docentes, debo indicar que también me he encontrado con casos, donde “cualquiera” se apunta a dar una clase. Profesionales de un sector concreto con muchos conocimientos pero sin capacidad para comunicarlos o motivar al alumnado. Este tipo de “profesionales” están desprestigiando el trabajo de aquellos que si poseen la formación y experiencia para impartir formación. Con esto no quiero decir que muchos otros profesionales, sean maestros a la hora de transmitir su experiencia y hagan que una charla suya, sea un verdadero lujo.

¿A quién no le ha marcado un profesor/a en su vida que le ha guiado a la hora de dirigir su futuro?

Creo que los profesionales de la educación, que con los medios necesarios y carga de trabajo justa, conseguirían alumnos motivados y altos niveles educativos.

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Miguel Ángel Pérez Ruiz opina...

Un cambio muy difícil pero imprescindible

Que es necesario renovar las enseñanzas superiores de la comunicación publicitaria digital lo han entendido bien las escuelas de negocios que, aprovechando el desfase de las universidades en esta materia, están teniendo un notable éxito. No sirven como remedio los “másteres oficiales” porque no están impartidos por profesionales, ni lo van a estar, de momento. Tiene que cambiar la reglamentación universitaria que exige que, por lo menos, el 50 % de los docentes tienen que pertenecer a su plantilla.

¿Cómo poner esto al día? Difícil. La opción de los “profesores asociados”, profesionales en excedencia que se reconvierten en docentes, debería haber sido una solución pero no se ha cumplido. Otra podría ser que los docentes combinasen la empresa con la universidad en un equilibrio difícil de mantener pero no imposible. De hecho, hay un buen grupo de profesionales que ejercen la docencia en varios masters.

De entrada, habría que actualizar y adecuar los planes de estudio a la especialidad. La reforma impulsada por el ex-ministro Wert para reducir las carreras a tres años coincidía, casualmente, con los tres años del plan de estudios de la antigua Escuela de Publicidad. En ella, impartían las clases fundamentalmente profesionales y los alumnos salían preparados para trabajar en las agencias. La reforma de WERT no se implanta por varias excusas:

– Los Sindicatos dicen que generaría mucho paro de profesores.

– Los estudiantes (¿?) creen que sería más caro con el añadido de dos años de master y terminaría ahogando la economía familiar.

Obviamente, la calle estaría ocupada por las protestas…

La pregunta es obvia: ¿es preferible seguir con unas enseñanzas no actualizadas que, en el mejor de los casos, obligan a cursar un master externo, generalmente al alcance de pocos alumnos, o adoptar el sistema americano, inglés o alemán, en el que la universidad es cara pero te forma para trabajar? La política de becas en este país es generosa y poco exigente. Yo hice la carrera con beca pero me exigían un 7 de nota media para renovarla. Y eso exige esfuerzo. Ahora hay becas que se renuevan simplemente con aprobar.

Seguiremos pagando la carrera a alumnos cada vez peor preparados. Eso de la “generación mejor preparada” es un buen titular pero no coincide con la realidad. No hablo de memoria, salvo excepciones.

La consecuencia ya está presente en las empresas: tienen problemas para contratar alumnos con conocimientos suficientes, además de exigencias de remuneración, horarios, etc. La experiencia dice que tienen por delante un año para completar esa deficiente formación y conseguir la adecuación a las exigencias profesionales que plantea el mercado a las empresas. Esto supone, además de preparación, mucho esfuerzo, palabra que desconoce, en mayor o menor grado, un porcentaje que demanda trabajo.

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Resultado de la votación

75%
  1. #12
    RafaRB

    Los recursos económicos son importantes para una educación de calidad, pero no deben ser una excusa. Hay metodologías y herramientas muy buenas, accesibles a cualquiera, que favorecen el aprendizaje enormemente. Periodos de recesión, periodos de oportunidad. La Creatividad, una solucion. No creo que debamos alabar a las escuelas de negocios y universidad privadas por el esfuerzo que dicen realizar por la empleabilidad de sus alumnos. Muchas veces son campañas de marketing bien armadas con poca base real. Cuquéis coste de producción se repercute en precio y por tanto lo asume el cliente últimos. El empleo de los alumnos de instituciones privadas es un producto, las matrículas son el precio que incluye todos esos costes.

  2. #11
    Anónimo

    Esencialmente el reciclaje de conocimientos del profesorado y la evaluación continua de la didáctica podrían hacer que los alumnos estuvieran más entusiasmados con aprender y no tanto por el fin para el que lo hacen. Por ejemplo: para mi ya es maravilloso que de los 3 a los 6 años, estemos sentados en mesas redondas de 5 o 6 alumnos por mesa y de repente en primaria estemos con un solo compañero y mirando a una pizarra para el resto de nuestro aprendizaje, nos perdemos mucho de aprender juntos, a tener más visiones y trabajar en equipo.

  3. #10
    Susana Carbajales

    Bueno, creo que más o menos está dicho todo.... La formación, en general, está mal pagada y desprestigiada y los auténticos docentes maltratados. Aún recuerdo hará unos cuantos años que cierto sindicato echó a todos los profesores de su centro formativo y les obligó a trabajar como autónomos. Los que pudieron, los buenos, se marcharon (sí, habéis leído bien, un sindicato). También están las escuelas de negocios que, como han dicho, intentan hacer dinero a toda costa. Son muchos los ejemplos de módulos o parte de temarios que tiene que impartir "Fulanito de Tal", que es Director de Multinacional pero sin experiencia en lo que está enseñando. Con un poco de suerte, será alguien entusiaste y hará un trabajo aceptable, pero son los menos.... Y muchos, por desgracia, los que se dedican a la docencia sin vocación porque, la realidad es que hay que comer. Yo que he colaborado como docente en varios proyectos contemplo con tristeza como muchos de los alumnos están más interesados en obtener un título que en lo que aprenden.... En fin, nuestro sistema educativo da pena pero en el fondo... tenemos lo que nos merecemos. La educación empieza en casa y luego están los centros de formación. Si los alumnos llegan al centro de formación pensando en el título y no en lo que van a aprender, comenzarán su formación con un error de base.

  4. #9
    Liberal

    Bajo mi punto de vista los problemas centrales de la educación son tres: 1. La imposición de planes de estudio generalistas y desactualizados por las organizaciones públicas. 2. La denostada FP por la sociedad ojo, que hace que el estudiante tenga la idea de que estudiar una FP es poco menos que acabar de electricista cuando eso no es así (sólo hace falta ver a alemania) y 3. La educación superior gratuita; por muchos motivos que si alguno tiene interes recomiendo que vean en este enlace

  5. #8
    Cristina Recuero

    Muchas gracias a ambos colaboradores por compartir con todos nosotros vuestra visión y puntos de vista acerca de un tema tan controvertido y con tanto por mejorar y tanto por hacer. Un placer contar con vuestra colaboración, siempre!

  6. #7
    Profesora de Coaching

    Profesionales que se han lanzado a la formación por la poca regulación y proliferación de escuelas privadas, SI. Muchos son buenos, y también otros muchos oportunistas con falta de vocación y compromiso. Esos son los que enturbian la labor de aquellos que se dedican con vocación y compromiso a la educación. Ser un buen educador, formador y transmitir conocimiento no es una labor fácil, no lo es.

  7. #6
    Lucia Lopez

    Ambos tenéis razón. Faltan profesores que ejerzan una profesión y que estén motivados y fondos para mejorar la educación. No obstante en mi opinión el talón de aquiles está en los programas formativos; caducos y no adaptados a la realidad de los nuevos puesto de trabajo multidisciplinares; que es de donde las escuelas de negocio están sacando su parte del pastel. ¡Muy buen debate!

  8. #5
    Valeria

    De acuerdo con Miguel, nada con Esperanza. No motivan los recursos, motivan los profesionales motivados y comprometidos. Eso es lo que falta.

  9. #4
    Anónimo

    Excelentes artículos de ambos profesionales. No conozco a ninguno de los colaboradores, pero estaría encantado de tener una charla con ellos. Como comenta Esperanza Mateos, yo soy uno de esos profesores (no por vocación) profesionales que se ha subido al carro de la docencia, y añadiría a sus críticas la posición de muchas escuelas que venden el oro y el moro para captar y atrapar a un alumno, pero por el contrario no ponen ni recursos ni trabajo en la generación del programa educativo. Una buena formación debe venir bien fijada por todas las partes. También subrayo lo comentado por el profesor Miguel Angel (excelente texto) muchas escuelas de negocio subidas a un carro por una no presencia de la educación pública, y con dudosa profesionalidad algunas de ellas. Hay mucho aquí de lo que hablar, muchos intereses y muchas lagunas que dejan hueco de entrada al oportunismo y enturbia la labor de muchos profesionales, haciendo pagar el pato al alumno/a independiente de condición y edad.

  10. #3
    Javier Sánchez

    Yo no voy a dar opiniones sino datos, y la realidad es que desde 2010 hasta 2015 se ha pasado de una inversión de 67.524.044 € a 14.596.147 €. La calidad se paga y un docente a pesar de que si creo que debe ser motivado per se, lo tiene muy difícil para preparar a alumnos que tienen más conocimientos digitales, en unas escuelas que lamentablemente ¡¡tienen como sistema operativo todavía en muchos casos en windows XP!!. De nada sirve tener al mejor conductor de coches si le das un seat panda ¿no?. Esto es lo mismo, y se acaba traduciendo como bien dice Esperanza a la calidad del buen docente porque el panorama es desolador. Mi voto pues es para Esperanza porque creo que define el problema central de la educación. ¡Mis felicitaciones por este debate!

  11. #2
    Maite

    Hola a todos. Me parece un cara a cara interesante en cuanto a contenido y sobretodo momento social/político/económico. En este caso y a pesar de estar de acuerdo con Esperanza; creo que el talón educativo son los profesionales. ¿Cuantos profesores realmente lo son por vocación y no por vivir en una zona de confort? El hecho de pocos fondos nunca puede justificar que un profesional deje de tener vocación. Lo que yo me planteo aqui es si la baja calidad del profesional la estamos viendo en otros sectores como la sanidad.

  12. #1
    Arbitrista

    Completamente de acuerdo con ambas lecturas si bien y bajo mi respetable opinión; el verdadero problema de la educación no esta en la oferta educativa (con sus problemas) sino en la demanda...¿Hay titulitis o verdadera vocación?; ¿Los alumnos quieren estudiar o se meten por inercia en una carrera? El asunto de la educación exige que todos los agentes se sienten y ofrezcan soluciones reales no solo en la universidad; sino en cursos de formación o en la propia FP por no hablar de la educación primaria y secundaria...un saludo cordial.

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