Cara a Cara

Tecnología, ¿aliada o enemiga de la felicidad?

En un interesante estudio publicado en Emotion, Jean Twenge, profesora de Psicología de la Universidad de San Diego, y otros autores, examinaron cómo pasaban los adolescentes su tiempo libre analizando las actividades que estaban relacionadas con la felicidad. El resultado del estudio dejaba una conclusión muy interesante: “toda aquella actividad que no incluyera una pantalla estaba relacionada con una mayor felicidad y toda actividad que incluyera una pantalla estaba relacionada con una menor felicidad”

Muchos de los directivos de las principales empresas tecnológicas del mundo recomiendan a su círculo más cercano que no use las herramientas tecnológicas que ponen a disposición del resto del mundo, y en particular, las redes sociales. Tim Cook (CEO de Apple) dijo hace algunos meses: “no quiero que mi sobrino esté en redes sociales”, Chamath Palihapitiya (VP del área de expansión de usuarios de Facebook) afirmó en diciembre que “las redes sociales están destrozando a la sociedad”, y ya antes los mismísimos Steve Jobs y Bill Gates limitaron el uso de la tecnología a sus propios hijos. El propio Sean Parker (El primer presidente de Facebook y co-fundador de Napster) reconoció que con Facebook explotaron “una vulnerabilidad de la psicología humana”.

Paralelamente, mientras la educación se está digitalizando y llega la tecnología a las aulas, en Silicon Valley, muchos de los hijos de los empleados de las empresas tecnológicas acuden a escuelas analógicas con lápices, bolis, papel, pizarras de tiza y libros. La pregunta es, ¿tan peligrosa es la tecnología?, ¿nos está haciendo empeorar como colectivo?, ¿e individualmente?, ¿nos está haciendo más infeliz como sociedad?, ¿y de manera individual?

En este cara a cara, Elisa Escobedo y Esperanza Mateos nos dan su opinión al respecto. ¿Cuál es la vuestra?

Elisa Escobedo opina...

Que la tecnología es un puntal esencial en el desarrollo humano es un hecho incuestionable. Desde la rueda a los grandes avances biotecnológicos, la robótica y la IA, el progreso ha sido exponencial, y nos ha aportado no sólo felicidad, sino literalmente, más y mejor vida.

No se me ocurre cómo se puede ser contrario a la tecnología, pero cuando pensamos en el efecto que las pantallas tienen en muchas personas, cabe ir más allá del posicionamiento favorable o no, y preguntarnos porqué hay tanta infelicidad asociada al uso descontrolado de pantallas.

Los efectos adictivos de las redes sociales, juegos, y otros contenidos, disponibles siempre desde nuestro móvil son claros, y su uso irracional lleva al aislamiento, a la frustración permanente y a la ansiedad. Vemos constantemente conversaciones inexistentes de amigos en que cada cual está en su pantalla, vemos caras de disgusto por el vacío que genera que acabes de colgar una foto o comentario y no haya generado algún “like”, y personas abducidas por algún juego del que no son capaces de desconectar durante horas, por mejorar su sentimiento de frustración, cuando ésta sólo empeora con el paso del tiempo.

Observamos una menor capacidad de reacción a inputs positivos, como compartir una buena comida, ir de paseo, respirar en el bosque, disfrutar de la lectura de un libro, de una charla con amigos, de un abrazo o el olor de una flor. Simple y llanamente se origina un aislamiento de casi todo por una ansiedad y necesidad extrema de estar siempre “en modo on”. Sí, infelicidad.

Por otra parte, gracias a la tecnología estamos conectados con gente que incluso no hemos visto en años y a quienes no hubiésemos imaginado reencontrar. Estamos al día de las reflexiones y aportaciones de la gente que nos interesa, y los seguimos en redes sociales. Escuchamos, vemos y leemos lo que nos interesa, dónde y cuando queremos. Tenemos todo, literalmente, a nuestra disposición en cualquier momento.

La tecnología es fantástica, pero no elegir bien contenidos e información, con espíritu crítico y de fuentes fiables, sólo nos desinforma, y sólo el autocontrol evita un mal uso que nos lleve a la adicción, el aislamiento y la frustración. Un uso racional nos llevará a encontrar el equilibrio que evite convertirnos en sus esclavos, en incapacitados sociales o aún peor, en seres permanentemente infelices.

Lo bueno, si poco, dos veces bueno.

QUIERO DAR MI VOTO A ESTA OPINIÓN

Esperanza Mateos opina...

Creo que la tecnología en su junta medida, aporta grandes beneficios y felicidad. El problema radica en la sociedad. ¿Está preparada para este boom social, multimedia, multiestímulos….? Yo creo que no.

El pasado octubre, se celebró en Madrid el “Hackmeeting” del que salió un manifiesto para que los actuales “hackers” eviten un futuro sin movimientos sociales, sin pensamiento propio, donde todo está controlado por “el emperador Zuckerberg”.

Se plantean una sociedad futura donde los ciudadanos se vuelven locos al no ser capaces de distinguir entre su vida real y la virtual. Son personas que «buscan generar contenidos que puedan ser vistos por más gente para recibir más ‘likes’ y al mismo tiempo imitan compulsivamente los comportamientos que ven en el sistema multimedia que lo inunda todo» ¿Ciencia ficción?

Yo creo que esa potenciación del mundo Matrix está haciendo mucho daño. Sobre todo en adolescentes y jóvenes que ven que en su vida digital son unos triunfadores, mientras en su vida real, no reciben refuerzos para su autoestima, son malos estudiantes, o tienen problemas de relaciones sociales. En internet tienen miles de likes por contar hazañas inventadas o provocadas. Aunque en algunos casos, les cueste la vida.

Medio centenar de personas han muerto al hacerse un Selfie en los 2 últimos años. Esto refleja una sociedad cada día más narcisista y superficial. Donde un like vale más que tu propia vida. Llegando incluso a convertirse en una droga, donde nada importa. Sólo conseguir el Like.

Eso está pasando hoy. Esa generación, que nació con las tecnologías, está teniendo problemas de falta de atención y concentración, por el exceso de estímulos en su infancia. El poder de razonamiento y pensamiento propio, se está disminuyendo hasta el punto de que muchos tienen que ser medicados desde edades muy tempranas. Creando seres muy infelices y frustrados.

La falta de privacidad, y el control, es cada vez mayor. Y la constatación de este hecho, es que cada día es más frecuente, que exploren tus redes a la hora de optar por un puesto de trabajo o para realizar estudios sociológicos y de manipulación de masas sin tu consentimiento.

Algunos pensaréis que mi postura es muy apocalíptica. Pero tenéis el caso de cómo ganó Obama las elecciones, con su gran campaña en redes, o como el robo de datos y la utilización de la posverdad ha conseguido que Trump sea presidente, ocasionando el último gran escándalo de Cambridge Analytica.

Tecnología si, Matrix no. Gracias 😊

QUIERO DAR MI VOTO A ESTA OPINIÓN

Resultado de la votación

75%
  1. #3
    Elisa

    Deseo agradecer el comentarios de @makertan, muy de acuerdo en que la filosofía debería ser obligatoria y tenida en cuenta para orientar la tecnología, y también muchas gracias a Eduardo Madinaveitia, aportando una reflexión como siempre muy interesante. Gracias a Esperanza Mateos por su contra-cara, un placer compartir espacio con alguien de tu nivel. Finalmente, gracias CreaTECH540º, por publicar y contratar éste cara a cara, y por los contenidos que nos ofrecéis día a día, que se convierten en imprescindibles para encarar el futuro a través de contenidos altamente cualitativos, y de simple comprensión, ¡gracias!

  2. #2
    Eduardo Madinaveitia

    En principio la tecnología es buena aunque pueda tener malos usos. Decía el teórico Paul Virilio que cada invento viene con su accidente: a la vez que se inventó el automóvil se inventaron los accidentes de tráfico. De la mano de Internet llegaron los fraudes y los timos... El abuso de la tecnología, o su mal uso, es un problema que en muchos casos puede llegar a ser grave. Pero yo creo que con tecnología podemos añadir algunas gotas de felicidad a nuestra vida: el contacto con seres queridos lejanos, el reencuentro con amigos que se "perdieron" en la neblina del tiempo, encontrar la información que necesitamos cuando la necesitamos...y tantas y tantas cosas. La tecnología no nos hace felices; su ausencia tampoco, pero un buen uso y una adecuada combinación entre uso de tecnología y disfrute de la vida real nos puede ayudar a ser más felices y vivir más a gusto con nosotros mismos.

  3. #1
    @makertan

    Gran debate. Para mí la tecnología no tiene tanto que ver con la felicidad sino con el bienestar/malestar. Dicho lo cual, los ritmos de evolución de la tecnología son muy superiores a los humanos, y es probable que la sociedad no pueda seguirle el ritmo a tanto cambio. La tecnología dará bienestar o malestar en función del uso. Pero ante un nuevo invento, siempre hay que considerar sus posibles malos usos. Aviso a navegantes: si el futuro está en las disciplinas STEM, sería bueno que quiénes desarrollen la AI del futuro, tengan mente abierta. La filosofía debería ser obligatoria para que la tecnología sea bienestar y no malestar.

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