Cara a Cara

Juguetes conectados, ¿nos subimos a este barco?

El mundo está cambiando a pasos agigantados, si la primera revolución de este nuevo siglo vino con los smartphones, en la actualidad parecen ser los microchips y la IoT los que marcarán la tendencia del futuro. En ese sentido y en un entorno de hiperconectividad no es extraño pensar que si coches, lavadoras o frigoríficos se podrán conectar, lo mismo debería suceder con otras cosas…

Pero ¿estamos seguros de que todas las cosas deben ser conectadas?

Os planteamos que debatamos más allá de la mera tecnología y vayamos al cómo nos afectan estos cambios y os traemos un caso muy concreto: los juguetes conectados. ¿Creéis que es bueno que existan?, ¿qué opináis al respecto de que se obtengan datos a través de los juguetes y éstos sean usados? para hablar de este polémico tema estarán Elisa Pérez Garabatos y Jesús Ramón.

Juguetes conectados, ¿realmente queremos subirnos a este barco?

Jesús Ramón opina...

Juguetes conectados ¿Sí o No?

Lo más importante y disruptor de la digitalización ha sido, es y será la conexión. Primero, en las etapas primarias se conectaron personas vía los foros, luego fueron las primeras comunidades, luego el chat, pasando por lo que ahora se llama social networks y messengers. Al principio se conectaron ordenador con ordenador, para luego pasar a persona a persona vía mobile y en el futuro cosas con cosas y personas con inteligencias artificiales.

¿Eso ha sido bueno o malo? Pues como todo en la vida depende.

Para algunas cosas ha sido bueno, el conectar a todas estas inteligencias ha permitido cosas tan maravillosas como la wikipedia, kiva.org, wikileaks o la primavera árabe. Por el lado malo, los casos de buylling, de atentados a los derechos básicos de intimidad y la dificultad de tener seguridad en los datos distribuidos por la red son algunas de las cosas oscuras de la conectividad.

Y exactamente pasa lo mismo con los juguetes conectados, por un lado si observas, por ejemplo,  la comunidad de amantes de Lego construyendo online todo tipo de cosas, te maravillas de ver como ese hexocerebro colectivo es generador de riqueza intelectual. Pero por otro lado, si habéis tenido oportunidad de ver las conversaciones de la nueva Barbie powered por Watson (la inteligencia artificial de IBM) hablando con niñas pequeñas sobre sus miedos e incertidumbres y la muñeca contestando y “grabando” todo esto; pues la verdad da miedo.

En resumen, los que llevamos años en tecnología sabemos que no se le puede poner puertas al campo pero si creo que es necesario una vigilancia constante como ciudadanos para pedir seguridad, intimidad y un crecimiento sano y libre de nuestros niños ya digitales. Y eso es lo que estamos intentando hacer en un futuro proyecto de peluches conectados a un mundo digital y enfocado en ayudar a nuestros niños a trabajar sus competencias emocionales que saldrá al mercado el próximo verano. Espero que lo consigamos. :-)

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Elisa P. Garabatos opina...

Desconectarse para conectarse

Una de las etapas que más huella deja en una persona es su infancia. La cantidad de conexiones que establecemos durante esos años determinan, en cierto modo, la manera de enfrentarnos a la vida como adultos. La infancia, en concreto, está marcada por el juego. El juego como respuesta a todo. Desde tu amigo invisible al que le cuentas todos tus secretos e inquietudes, pasando por las muñecas, el balón de fútbol, o el famoso “¡unnnn paaalooooooooo!”.

De todas las críticas que he leído a los nuevos juguetes la mayoría se centra en la protección de la intimidad de los datos del menor, de sus conversaciones “privadas” a la hora de jugar, que queden en una nube custodiada o no por sus padres o sus fabricantes. Sin restarle importancia a la privacidad del menor, ¿dónde queda el proceso interno del juego si alguien te da las respuestas- que, por cierto, entiendo que serán iguales para todos los juguetes- en ese roleplay? Cuando juegan, muchos niños exteriorizan sus miedos, su creatividad, ponen de manifiesto lo que les pasa por la cabeza porque ellos mismos hablan a través de sus juegos -como Buzz y Woody en Toy Story: aun teniendo su rol, ambas conversaciones salen de la mente de Andy-. ¿Qué pasaría si esos diálogos ya se los dieran hechos? ¿Seguro que no limitaría esta creatividad infantil? Y lo que es peor: con las respuestas random ya preasignadas, ¿no estaríamos guiando la manera de pensar de millones de niños? ¿No es demasiado pronto para ceñirse a una manera determinada de actuar, de pensar? ¿No es demasiado pronto para la soledad de internet?

Tengo otra duda sobre los juguetes conectados: ¿nos desconectarán aún más, construyendo desde la base la premisa de que uno mismo, con una conexión a internet, no necesita a nadie? ¿Para qué vas a invitar a tus amigos del cole a jugar si ya te contesta alguien online? Acabaríamos como unos autómatas a los que no nos sensibilizaría nada, ya que no sabríamos distinguir dónde está la línea que divide el mundo real del irreal.

Yo digo sí al desarrollo y al progreso, siempre y cuando empecemos por desarrollar primero la máquina más precisa que existe: nuestro cerebro.

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Resultado de la votación

75%

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  1. #11
    Angel San Martin

    Es que todo no vale, con la sempiterna excusa del progreso, los avances de la tecnología y todo lo que cuatro grandes nos cuentan para cada día ser más grandes y por tanto nosotros mucho más pequeños, como digo con esa excusa

  2. #10
    eruizprieto

    Como todo en la vida depende. Pero soy más de la opinión que el juguete es mejor mientras menos cosas tenga de aparatos eléctricos. a mi me encantaban las figuras de acción pero las prefería más articuladas y menos con palancas para mover el brazo automáticamente. Los sonidos los simulaba con mi boca y otras cosas. De eso se trata al jugar con juguetes. Para lo tecnológico ya tienen las consolas que pueden compatilizarlas con los juguetes tradicionales y verás como el niño aprende a ser creativo y construir cosas tanto en el mundo digital (p. e. por ejemplo diseñando equipaciones de fútbol en PES) y en el mundo offline creando cosas con los legos, playmovil... Estos le ayudarán a crear su propia historia. A esto no olviden actividades lúdicas deportivas.

  3. #9
    Julia Sanz

    Ayer leí la noticia de lo fácil que puede ser en la actualidad hackear camiones. Aquí se habla de dilemas éticos y me parece genial pero, ¿y si además metemos en la ecuación la fragilidad de sistemas no probados y testados adecuadamente?. Me parece que SI a los juguetes conectados pero por favor, si hay que experimentar el IoT o la IA con objetos, preferiría que fuese con cosas que no trastornen la infancia del futuro de la humanidad. Que experimenten con objetos que NO SUPONGAN peligro. Y después ya si acaso empezamos a debatirlo con juguetes... ¿y la ley?, ¿dónde queda la legislación en todo esto? señores y señoras, o nos ponemos las pilas o no se dónde vamos a acabar.

  4. #8
    Paco Cano

    Como ya he dicho en alguna ocasión, la prudencia es una virtud que hay que aplicar en la conectividad. Cierto que no se pueden poner puertas al campo, pero únicamente hay que adentrarse en él, hasta donde podemos tener conocimientos de sus límites. Y cierto que la infancia es una edad a proteger. Mi voto es para Elisa.

  5. #7
    Miguel Alvarez

    Aquí hay varias cosas a comentar. Por un lado, creo sinceramente que la neutralidad de la red es algo que se está perdiendo, si, se que es conspiranoico pero somos muchos los que pensamos así. Por otro lado también considero que si bien la conexión trae grandes cosas, no debemos descuidar otros detalles como es el fenómeno del individualismo conectado. Y ambos son fenómenos que van de la mano con todo lo que estamos viendo en este cara a cara, ¿porqué? porque si la primera base de internet es la conexión, la segunda (derivando de la neutralidad) es el aprendizaje colaborativo, la colectividad. ¿Qué es lo que pasa si en vez de aprender de manera colaborativa, lo hacemos de manera individual en un ecosistema que no es neutral?, ¿qué pasa si los algoritmos actúan como medios de comunicación? ¿qué pasa si Mattel educa a un niño con un juguete? escenas de los simpsons como la tabla periódica de Oscar Mayer parecen rocambolescas pero podrían darse. Y la verdad, da miedo, mucho miedo...

  6. #6
    Eduardo Madinaveitia

    La tecnología avanza y, como decía Paul Virilio, cada invento viene con su accidente. Todo se puede utilizar para bien o para mal. Es verdad que no se le pueden poner puertas al campo pero sí hacen falta legislaciones con un grado de protección más alto cuando para aquellos avances que se dirigen a los niños. Ya ocurre con la publicidad, por ejemplo.

  7. #5
    Eli Garabatos

    Buenoooo, esto está más apretado que un Madrid, Barça de los de antaño, porque ahora... ay! La verdad que es difícil posicionarse, todo tiene su pro y su contra. Gracias a todos por vuestros comentarios!!

  8. #4
    Mónica Aparicio

    Gran debate. Yo soy partidaria de NO subir a este barco y el motivo es muy simple y lo esgrime muy bien Elisa: la infancia. Considero que el interés de toda empresa que se precia a este tipo de innovación es lógicamente ganar dinero, ¿qué más da a costa de que?, estoy a favor de la conectividad pero no cuando los niños son esponjas y hay además un tema del que se ha hablado en alguna ocasión. ¿Qué pasa si en "confesiones" de un niño/a a su juguete resulta que dice que su padre le maltrata, no le quiere...?, ¿nos hemos parado a pensar en las consecuencias que tendría esto si esos datos llegasen a autoridades y no se verificasen más que por algoritmos?. Todo padre que no mime a su hijo y le de lo que pide sería considerado sospechoso de negligencia...¡cuidado con eso!, aún así voto a Elisa porque su planteamiento se acerca más al mío.

  9. #3
    Elia Méndez

    Difícil elegir uno u a otro, ya que los dos tienen razón en sus premisas.Por un lado, es verdad que no podemos poner barreras al campo y la inventiva y desarrollo humanos ira adelante y por encima de nuestros deseos individuales. Luego está el uso que le demos al martillo que salga de ello, bien para crear catedrales, o bien para meterle un martillazo a alguien.El ser humano por definición y desde mi punto de vista, ya nace un poco esquizoide, con una personalidad angélica y otra demoniaca dentro de sí mismo, por lo que sería naif pensar que el uso que se le de a la tecnología siempre será pensando en el bien común y no en el bien personal y mercantilista de alguien, pero eso no es óbice para que como individuos tengamos la capacidad de elegir qué usar o qué no usar y también que podamos establecer reglas de uso.Quizás son los años de trabajar en tecnología y en grandes empresas, donde el objetivo último de la tecnología es hacer que alguien compre algo y lo use, o bien conocer al que compra. En este caso imaginemos un mundo (aunque, no hace falta imaginar mucho porque ya es real en muchos aspectos), donde todos y cada uno de nosotros somos un perfil guardado y que puede ser conocido y por ende manipulado.Los juguetes conectados y que puedan grabar comportamientos serán uno más de los avances tecnológicos en la gestión del ser humano, con el agravante de que pueden condicionar a unas mentes que están en construcción.Puede ser un arma de conocimiento o también de "manipulación masiva". En cualquier caso tengo curiosidad por ver como se desarrolla la IA.Aunque sea políticamente incorrecto, voto a los dos, porque los dos tienen razón en sus planteamientos.

  10. #2
    Fran

    El otro día viendo a Iker Jiménez salió el tema de la adicción a internet...yo creo en la conexión y en la capacidad humana de controlar qué conectar y qué limitar; y en este caso sin duda limitaría la IA de cualquier juguete y la recogida de datos...mi voto para Jesús

  11. #1
    Rocio

    Estoy con Elisa; por mucha primavera árabe que origine la conexión; el riesgo es extremedamente alto y eso suponiendo la buena fe de fabricantes....

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