Las nuevas tecnologías como objetos de seducción a la buena conducta

La reflexión debe empezar a partir de la observación de cierto acontecimiento. Un padre y madre llegan a la terraza de un restaurante con su hijo para comer. El niño, de unos 3 o 4 años, emprende una mala acción, como es lanzar objetos al suelo y gritar descontroladamente. De pronto, miras la cara de sus padres, y sabes que están al borde del colapso. Pero ahora hay un objeto inevitable, incuestionable, que ampara a los progenitores, y los ayuda para con el silencio de su estimado hijo: el teléfono móvil (llámese también tableta).

El siguiente paso consiste en el entramado de los padres: “¿Quieres el móvil, hijo? ¿Lo quieres?” La contestación, obviamente, es afirmativa. “Pues si quieres el móvil, para de dar pataletas”.

La reacción es automática. La calma llega, y es permanente. Porque ahora tiene el niño ante sus ojos un elemento hipnótico.

“Las nuevas tecnologías se han convertido también en un objeto goloso, fácil, y accesible para acallar los malos comportamientos”

Lo mismo ocurre previniendo la “mala conducta”, en vez de parándola. Cuestiones tan comunes hoy en día como los canjeos entre objetos o actividades agradables para los hijos, y quehaceres de casa. O bien, dinero por dichas acciones tan básicas como ayudar a cocinar, a poner la mesa, o lavar los platos. Y añadiría, ¿son estas tareas deseables de hacerse por un pequeño sueldo como recompensa? ¿O querríamos que nuestros hijos supieran aquello que es obligado de hacerse por cuestiones obvias? Como sabemos, una acción se convierte en hábito a base de repetirse, y son justamente los buenos hábitos, así como los necesarios, los que transmitimos a los menores.

Pero ahora, con las nuevas tecnologías a tan corto alcance, éstas se han convertido también en un objeto goloso, fácil, y accesible para acallar los malos comportamientos. Aun así, en múltiples ocasiones nos preguntamos y sorprendemos por la rapidez en que las nuevas generaciones entienden y manejan las más avanzadas tecnologías. Pero ¿por qué no cuestionamos el hecho de que éstas últimas sean el nuevo objeto de intercambio?

Puede que los niños no nazcan directamente conectados. Puede que sean bastantes los padres que conectan a sus hijos a muy temprana edad, mayoritariamente para un beneficio propio e incesante; el esfuerzo en la educación de los pequeños ya casi no es patente.

El cambio, la transición en cuanto a dicha educación, se basa en una variación simple de autoridad a negociación. La autoridad antes mayoritaria en relación al comportamiento de padres a hijos, dibujaba también el bien y el mal, la obligación y el ocio. En este momento, todo ocio ha pasado a ser un regalo fruto de una negociación. Y, como bien podemos intuir, toda negociación fluye de dos partes que se consideran en igual condición de posibilidades. Y nos preguntamos, ¿son los padres y sus hijos estas dos partes igualitarias? ¿O necesitaríamos más autoridad, y menos negociación?

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  1. #8
    Valeria Sivera

    Gracias por vuestras aportaciones!! Efectivamente, Miguel, totalmente de acuerdo contigo: la necesitar de explicación ante cualquier actuación normativa por parte de los padres.

  2. #7
    María carmen yarnoz

    Interesante. Presentación ...! Pero ateradora perspectiva!

  3. #6
    Paz Calvo

    Me ha encantado el artículo y que se toque este tema. Desgraciadamente no soy madre (por lo que dicen muchos, es una ventaja a la hora de criticar, ahora que no se puede contrastar lo que pienso con lo que hago) - por lo que hablo de lo que veo en la sociedad y de lo que recuerdo de mi infancia, muy feliz, he de añadir. Conmigo no negociaban en casa: había tareas que tenía que hacer, como miembro de una familia, donde todos colaboramos para que las cosas funcionen; había tareas que podía hacer para ganarme un dinerillo (yo no tenía paga sin más, y este sistema creo que ayuda a que se valore el dinero, dejando clara una máxima de la vida: quien no trabaja, no come). El móvil me parece un entretenimiento adicional para cualquier niño, como en mi infancia podía ser la tele, y por ello no creo que sea malo que los niños lo usen. Lo que a mi personalmente no me gustaría sería usarlo como medio de negociación que, además, sitúa al niño a la altura de los padres y que les enseña desde pequeños que gritar y portase mal tiene recompensa: usar el móvil. Los niños son pequeños, pero no por ello "no se enteran", todo lo contrario. Y en los años de su niñez establecen las bases de su comportamiento futuro. Solo por eso, merece la pena que nos pensemos muy bien las repercusiones de lo que les enseñamos. Dicho esto, no deja de ser una opinión personal, cada uno educa como considera mejor hacerlo.

  4. #5
    Miguel Alvarez

    ¡Interesantísima apreciación Valeria! Los modelos autoritarios están dando paso a otros modelos negociados, de implicación... ya no es el ¡NO HAGAS ESTO!, sino el ¡NO HAGAS ESTO PORQUE...! Explicar permite entender las normas, y al entenderlas puedes negociar las cosas y proponer nuevas normas. No es sólo profesional, es un cambio de paradigma personal. Gracias por compartirla con nosotros.

  5. #4
    Julián López

    Yo si estoy de acuerdo contigo, los tiempos del cinturón, de los castigos sin salir (renovados ahora con castigos tipo: "te quito el móvil", "te quedas sin wifi"... deben dar paso a nuevos "acuerdos" padres/hijos. donde se negocien tiempos y modos de uso y haya unas reglas sobre todo al darles el 1º móvil.

  6. #3
    Valeria Sivera

    Eduardo y Anónimo, gracias por vuestros comentarios! Aun así, Eduardo, sigo pensando que la negociación pertenece a un intercambio entre iguales, por tanto, pienso que es una dimensión distinta. Gracias de nuevo!

  7. #2
    Anónima

    Estoy de acuerdo Valeria, pero no siempre se puede "prevenir la buena conducta". Aunque suene políticamente incorrecto, creo que hoy en día faltan leches puntuales ante situaciones concretas. Estamos mimando en exceso a los niños, bien por lo que apuntas, bien porque los padres (soy madre) no podemos conciliar adecuadamente vida personal y laboral. Y dar el móvil al niño, dejarle al profesor la tarea de educar etc. es la solución fácil. Lo difícil es explicarle a tu hijo por qué le castigas, por qué debe hacer ciertas cosas... y para eso, no sirven sólo los castigos de "te quedas sin móvil". ¡Buen artículo!

  8. #1
    Eduardo Madinaveitia

    Tienes razón: se abusa del móvil como instrumento de seducción. Pero no creo que autoridad y negociación sean incompatibles. Un poco de negociación no viene mal para afianzar la autoridad.

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