El GEFE: el líder que gestiona la ilusión

Cada vez oímos hablar más y más de lo imprescindible que supone para una empresa contar con buenos líderes. La necesidad de dejar atrás la figura autoritaria y jerárquica tradicional del jefe y gestionar los equipos y las organizaciones desde una posición muy diferente.

¿De dónde viene esta necesidad?

Las empresas y los puestos de trabajo actuales y el futuro que se avecina, van a necesitar cada vez más y así lo están demandando, la “participación” de sus empleados. De los profesionales que trabajan en la organización en todos los puestos.

Ya no es suficiente “trabajar”, sacar tareas o proyectos adelante, gestionar con reducción de costes o en plazo. Cada vez más es necesario saber “crear” en el trabajo. Aportar ideas y generar nuevos caminos a nuevos problemas. La competencia es cada vez mayor y el ciclo de vida de los productos se acorta de manera exponencial.

Dedicamos muchas horas al día de nuestras vidas a trabajar y además vamos a tener que “participar” en el trabajo. Aportando nuestra creatividad y capacidad de creación. Para que esto sea posible, tenemos que estar no solo dedicando nuestro tiempo a la empresa, o nuestro esfuerzo. Tenemos que estar emocionalmente vinculados con ella. Ilusionados y motivados por lo que hacemos. Felices de participar y de crear día a día nuevos caminos y afrontar constantes nuevos desafíos.

¿Y esto cómo se logra?

Recientemente estamos empezando a oír hablar de la figura del GEFE, frente a la tradicional del JEFE. El GEFE como el Gestor de la Felicidad de la empresa, el departamento, el equipo. Es una imagen metafórica que no está en absoluto desencaminada. El nuevo líder está al servicio de su equipo, su trabajo es facilitar la vida laboral de sus colaboradores, apoyar su desarrollo, dar escenarios para su creatividad y aportaciones y sostener sus momentos de debilidad o necesidad de ayuda.

Trabajamos para vivir y no deberíamos vivir para trabajar. Si no descansamos los suficiente no pensaremos con lucidez. La neurociencia lo ha demostrado.

No podemos seguir trabajando como si todos los días la empresa estuviera al límite de sus posibilidades. Como si se tratara de una crisis permanente, un asunto de vida o muerte o situación desesperada que solo puede salir adelante con el sacrificio de sus trabajadores. El trabajo es algo de larga duración, un esfuerzo diario y constante que se realiza durante años y por tanto debe alcanzar una razonable velocidad de crucero. Debe aceptar que ya no es el rey, que el dinero no lo puede todo y que debe ocupar su justo lugar.

El descanso, el ocio, la tranquilidad y el pasar tiempo con la familia y los amigos o desarrollando hobbys u otras facetas creativas o deportivas son en su conjunto, elementos que deben por salud y por equilibrio personal, ocupar más tiempo que el dedicado al trabajo.

Trabajamos para vivir y no deberíamos vivir para trabajar. Si no descansamos los suficiente no pensaremos con lucidez. La neurociencia lo ha demostrado. La falta de descanso afecta a nuestro cerebro y a nuestra gestión emocional y nos vuelve mucho menos eficientes. De igual forma la ausencia de ilusión, motivación y placer en las tareas a realizar, felicidad en definitiva, conlleva una reducción de las posibilidades de nuestro cerebro para arriesgar, para aventurarse en nuevas alternativas u opciones no pensadas o controladas de antemano. Es obvio darnos cuenta de que en ese estado de infelicidad o de escasa motivación, las acciones serán acciones tendentes a la repetición o al uso de soluciones del pasado a problemas del futuro con mucha menor eficiencia y creatividad disponibles para ser aportadas por el trabajador.

El líder entra entonces en escena como el gran gestor de la ilusión de su equipo. De su descanso y de una adecuada conciliación. Del apoyo y del cuidado. Para el auténtico líder, la prioridad es su equipo y cuidando a su equipo y potenciándolo, este a su vez trasladará esa cultura al cuidado de los clientes.

Un cliente no puede ser nunca a costa de los empleados. El equipo, está allí día tras día para sacar un proyecto adelante. Son los compañeros de viaje y cuidarles, supone cuidarnos a nosotros mismos y a la organización y al final esto se trasladará en mayor satisfacción de los clientes que respirarán ese ambiente y esa energía llena de ilusión y compromiso.

Ha llegado la hora de que no solo los empleados se comprometan con las empresas sino que además, las empresas lo hagan con los empleados y juntos creen un nuevo escenario de coparticipación, coordinado por estos nuevos GEFES.

El líder-coach reúne las cualidades que le llevan a desarrollar equipos maduros y consistentes, comprometidos y responsables de sus actos, capaces de alcanzar grandes logros a la vez que están y permanecen ilusionados y motivados.

El líder-coach, para ello, se apoya en la mayor herramienta. La confianza. Confía en su equipo, lo apoya, y contribuye a su desarrollo. Los hace responsables de sus actos y acepta el error como forma de aprendizaje. Si el empleado siente que él es la prioridad de su GEFE, su tiempo es respetado y apoyado así como su descanso, sus ideas escuchadas y fomentadas, el error comprendido y la oportunidad de aprendizaje constante, sentirá la ilusión y motivación para dar lo mejor de sí mismo en el día a día. Y al final, sentirá la satisfacción del logro alcanzado mientras lo celebra con sus compañeros y con su Líder, como uno más de ellos.

Deja un comentario

16 − cinco =

  1. #12
    federico sur

    Aquí en América del sur es todavía bastante utópico, aun siguen los grandes despidos de personal y eso hecha por tierra toda la felicidad sea de los que se van como la de los que se quedan, además la gente por estos lados suele confundirse fácil y pensar que un jefe es sólo un tipo que baja líneas de la gerencia. siendo que las jefaturas suelen ser los lugares más creativos de la empresa afrontando necesidades concretas sin presupuestos

  2. #11
    Teresa Rivera

    Muy buen artículo y reflexión sobre la importancia de dar importancia el equipo sobre todas las cosas. Dejarnos del corto plazo y pensar que esto es una carrera de fondo donde las personas y su creatividad ocupan el lugar prioritario sin lugar a dudas.

  3. #10
    Eduardo Madinaveitia

    ¡Gran artículo! Mientras no nos demos cuenta de que las empresas las hacen las personas y que esas personas tienen una vida (dentro pero también fuera de la empresa) las cosas no mejorarán. Los tiempos de los jefes autoritarios que sólo miran los resultados a corto plazo se están acabando...pero todavía tenemos que sufrir mucho. La lucha por la conciliación que están llevando a cabo @Usue y tantos otros va en esa línea: el trabajo no lo es todo pero trabajamos mejor si tenemos las otras facetas de nuestra vida bien atendidas.

  4. #9
    Marta

    Eso es Gerardo! Debatimos sobre jefes y no nos damos cuenta de que vamos hacia un trabajo uberizado y de que los que puedan serán autosuficientes para ser sus propios jefes. ¿Acaso el fenómeno de los Knowmads nos es ajeno?

  5. #8
    Paco Cano

    Totalmente de acuerdo con el artículo. No tengo mucho más que decir.

  6. #7
    MaríaJuana

    Definitivamente esto es lo ideal, el tema es que con la llegada de la crisis (2008 - 2009) los recortes de personal y recursos económicos han sobre saturado a los empleados (y jefes también) de las empresas en España. Aún así, creo que la gestión de la ilusión con el equipo es fundamental, pero debe ir de la mano con la realidad y el jefe debe ser empático y hacer esfuerzos para poder lograr la motivación y que se vea reflejada con la buena participación, trabajo en equipo y proyectos de sus empleados. Por desgracia, la crisis ha hecho que las empresas exijan más en la experiencia pero el salario no va de la mano... Esto no es fácil de gestionar, pero de hacerlo bien seguramente estemos hablando de un gran GEFE. Buen artículo...

  7. #6
    Miguel Alvarez

    Gran reflexión de José Manuel Sánchez. Estoy de acuerdo en muchos de los comentarios vertidos. Esta figura del Gefe tiene mucho más que ver con la estructura informal de la empresa. La clave está en identificar a los que son líderes informales y formalizarlos, pero eso exige cambiar muchos patrones de ascensos, y de cambio de roles en las organizaciones...¿estamos dispuestos a ello?

  8. #5
    Gerardo.

    Yo creo que es muy difícil que alguien que ha conseguido su posición a través de ejercer la autoridad, de la filiación y la admiración a superiores que han sido modelos coercitivos ahora cambie y se convierta en un "gestor de felicidad" manteniendo además la presión por conseguir resultados continuos y exponenciales. Por este motivo estoy de acuerdo con Pilar Ramírez. Además creo que los dirigentes de las empresas se están dando cuenta del nuevo entorno en el que se encuentran. Un trabajador creativo ya no necesita una estructura tan formal y costosa como una organización para llevar a la práctica una idea "creativa". ¿Porqué un trabajador que tiene una idea que puede generar un beneficio lo va a poner a disposición de una organización, de unos Gefes o Jefes que no aportan nada más que control o en el mejor de los casos una preocupación sobre su felicidad y no la rentabiliza el mismo? No olvidemos que puede ser la misma empresa que prejubiló a sus padres con 55 años, que ha realizado varios eres, que ha deslocalizado la producción, que está amortizando puestos de trabajo a cambio de aumentar significativamente la brecha salarial de forma insana entre la base y la cúspide....... El sueño de una generación no está en ser GEFE, está en no tener JEFES, no está en hacer un máster, está en hacer una APP.

  9. #4
    Paz Calvo

    Muy a favor del Gefe. He de decir que, por el entorno en el que me he movido y me muevo, ya veo los primeros pinitos de la conversión de la "J" en una "G" por parte de los responsables de los departamentos. Así, que según mi experiencia, hay luz al final del túnel! :)

  10. #3
    Miguel Arias

    Estoy totalmente de acuerdo ¿Pero están las organizaciones preparadas para ello? Seguimos viendo ascensos en los modelos de Jefe y no en los modelos Gefe .¿no es esta figura el llamado vulgarmente llamado "tonto util "? Son ¡mprescindibles en las organizaciones, pero que no cuentan en las escalas de ascens Realmente lo más gratificante es el reconocimiento y apoyo de ese ,tu equipo

  11. #2
    Pilar Ramírez

    No creo en la realidad de esto en las grandes empresas. El líder puede ponerse una máscara, pero si es un líder jerárquico; esto es: Un jefe, sus subordinados harán como que es uno más de ellos. El verdadero trabajo de la empresa está en localizar al líder de la organización informal y darle las herramientas adecuadas para hacerle lider jerárquico. Ése líder si será uno más. Coincido con que cometer un error y superarlo si puede hacer al jefe líder de ese equipo (han vivido una situación difícil, hay una empatía...) pero si lo hace es porque ya era líder antes de ser jefe.

  12. #1
    Francesc

    El new Management del leadership tiene mucho más que ver con el interior del jefe que con habilidades de cursos de formación. Negociar, conciliar o delegar son habilidades más intrínsecas que teóricas o fácilmente adaptables a cualquiera.

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