¿Es Google Translator el Aníbal Lecter de los traductores?

Era febrero de 1991. Yo llevaba un año trabajando como traductor y me ofrecieron un extraño trabajo: corregir unos documentos ingleses que habían convertido al español con un programa de traducción automática. «En cinco años, ya no necesitaremos traductores; esto es el futuro», me dijo el dueño de la agencia. La agencia quebró al año siguiente, porque se ve que el futuro tardaba en llegar, pero lo curioso es que muchos ganamos bastante dinero corrigiendo aquellos textos muy mal traducidos por una máquina. Muchos suelen olvidar un dato crucial en traducción automática: si el texto original no está perfectamente escrito y puntuado, los resultados pueden ser lamentables. Es más, pueden ser incluso perjudiciales cuando se trata de instrucciones o textos con implicaciones jurídicas, entre otros.

Han pasado ya unos cuantos años y la traducción automática ha avanzado mucho. Quizá porque ahora se plantea de otra manera: estos programas ya no traducen palabra por palabra sino que hacen un análisis sintáctico más complejo y, lo que es más interesante, recuperan de una base de datos oraciones iguales o similares que fueron traducidas por humanos, así que su fiabilidad en algunos contextos, es extraordinaria. La clave estriba en quién establece que esas traducciones humanas son buenas y cómo lo hace. Ya saben, el problema de los proyectos colaborativos, el crowdsourcing y el mundo wiki: lo que ganas en contribuyentes, lo puedes perder en filtro de calidad y moderación, como en tantos ejemplos de traducción extrañas producidas por Google Translate:

google translate lady gaga britney spears

Hoy en día, la mayoría de los traductores trabajamos con unos programas CAT (Computer Assisted Translation); es decir, aplicamos algo parecido a lo que describía antes: traducimos, pero usando —a modo de glosario— una base de datos de anteriores traducciones propias o ajenas para mejorar la calidad. Ya no nos limitamos a buscar palabras en un diccionario: el programa busca frases iguales o similares con las que nos hayamos quedado satisfechos en otro momento.

No temamos: la traducción evoluciona como cualquier ciencia. El ser humano pasó de caminar a volar, pero todos los inventos que hubo entre medias (bicicletas, motos, coches, trenes…) no se han quedado obsoletos con la llegada del último (el avión). En mi opinión, con la traducción automática está pasando y pasará algo similar: aumentan los modelos y tipos de traducción. Así es como surgen iniciativas interesantes y prácticas para unos niveles mínimos de comunicación, como el Pilot, un auricular que traduce conversaciones, en el que la fiabilidad se ve sacrificada por el tamaño y la portabilidad. No es oro todo lo que reluce.

Otro ejemplo: al abaratarse los costes de distribución y el acceso a sistemas electrónicos de pago, muchas pymes de todo el mundo empiezan a vender sus productos a escala internacional. Para eso necesitan traducir sus páginas web. En un primer momento, con poca inversión, puede que recurran a la traducción automática (limitada, imperfecta), pero si empiezan a generar beneficios, seguramente terminen contratando textos de calidad a un traductor profesional, algo que ni habrían imaginado hace solo diez años.

De todos modos, aun con tantos avances, todo esto es aplicable a documentos bastante técnicos. No en vano, todavía no se ha traducido ni un solo libro con un traductor automático. La libertad y creatividad de la prosa, la ironía, la parresia, las sutilezas entre líneas, el sentimiento que encierran ciertas palabras, la cadencia en la puntuación de un párrafo, los versos… me temo que aún no se ha inventado un programa que sea capaz de sentir, como hacemos los humanos, que las palabras son, además, el modo de expresar intensas emociones.


Créditos de imagen

Anton_Ivanov / Shutterstock.com

  1. #8
    Fernando de Villademoros

    Xosé: Muy bueno lo tuyo. Agregaría: el amor ni se traduce.

  2. #7
    Rubén

    Lo siento por todos los traductores pero vuestro trabajo en un futuro, no creo que más de 15-20 años, va a ser residual. A todos los que comentáis se os olvida el componente económico, para una empresa traducir y asumir esos costes es muy cuantioso sobre todo mirando la cuenta de resultados y con los objetivos a corto plazo que se manejan. Vaya por delante que entiendo el valor de la traducción humana, pero entre traducir textos legales o libros cuyo valor esta en la traducción en si mismo, es muy diferente a traducir 10.000 términos para un ecommerce o descripción breves de productos de forma gratuita por una herramienta y estos segundos trabajos nadie va a pagar por ellos porque las imágenes resuelven errores de traducción. Por cierto el símil que hace sobre el avión y el resto de transportes se me antoja pobre. El avión te transporta a lugares y en tiempos que ningún otro transporte hacia. Un traductor humano a día de hoy no hace nada diferente a la herramienta, traducce palabras, solo que las ordena mejor que la herramienta pero la esencia es la misma.

  3. #6
    Anónimo

    Al final lo que va a ocurrir es que los traductores se convertirán definitivamente en intérpretes ¿no? eso si antes no muere la palabra escrita...

  4. #5
    @makertan

    Todo evoluciona y todo cambia, pero no por ello puede desaparecer. De hecho como bien comenta Xose Castro Roig, las nuevas tecnologías han permitido un importante mercado en el mundo de la traducción: el de los ecommerce. Lo que está claro; es que hay que estar al día de las evoluciones tecnológicas para aprovecharlas al máximo; eso si.

  5. #4
    Luis Olmos

    Lo siento, es cuestión de tiempo que la IA interprete y traduzca en condiciones la gran mayoría de textos. Quedarán nichos como la poesía, narrativa y demás. Pero en el día a día las webs las van a traducir los watson & cia

  6. #3
    Eduardo Madinaveitia

    Seguro que los programas que usáis los traductores profesionales os ayudan mucho y tendrán una gran calidad pero las traducciones automáticas que nos toca sufrir a los simples mortales suelen ser terroríficas. Basta mirar cualquier folleto de instrucciones de casi cualquier aparato. Si encuentras alguna frase que tenga sentido puedes considerarte muy afortunado.

  7. #2
    Marta G

    100% de acuerdo, por añadir algo, diría que aparte de lo expuesto; el traductor humano aporta un conocimiento cultural...una especie de black list de expresiones y matices fundamental en la comunicación.

  8. #1
    Marc

    ¡Cuanta razón! los traductores son una herramienta de personalización y adaptación de tu comunicación a otro lenguaje. Evidentemente la calidad depende de cuánto pagues...y google translator no es un solomillo, más bien es un whopper.

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