La conducta no verbal, la clave de los robots sociales

¿Estamos a las puertas de una sociedad mixta de robots humanoides y “personas humanas”? Los robots ya nos están librando de trabajos mecánicos, rutinarios, peligrosos o pesados en las industrias y están entrando también en las empresas de servicios y en los hogares. Es una buena noticia, aunque esto pueda resultar inquietante para muchos. Lo que quizás tendríamos que examinar a conciencia son las consecuencias de la proliferación de un tipo de robot que se instalará en nuestros equipos de trabajo y en nuestros hogares y acabará siendo uno más de nosotros: el robot social.

Como siempre, el peligro no está en la herramienta sino en su uso.

En el lado positivo, se está investigando y con buenos resultados, la posibilidad de que estos “seres” sociales participen en las terapias para niños con autismo, ayuden a personas con alguna discapacidad física o intelectual, interactúen con personas con Alzheimer, etc. Esta es sin duda una de las valiosas y esperanzadoras aportaciones que está realizando la robótica.

Los robots sociales, además, con su uso generalizado nos ayudarán en las tareas domésticas, nos recordarán la toma del medicamento, nos alertarán de que hay movimientos sospechosos en la casa o nos avisarán de que hace demasiado tiempo que la abuela no se ha levantado de su butaca.

Pero no serán un electrodoméstico más. Hasta ahora, neveras y tostadoras no han podido conversar con los distintos miembros de la familia adaptándose a su estado de ánimo o a sus temas preferidos. Y hay que admitir que su aspecto, frío y funcional, no nos ayuda a verlos más allá de su categoría de “aparatos”.

Con las nuevas máquinas, en cambio, tendremos la posibilidad de interactuar como si de humanos se trataran, hasta el punto –según algunos expertos- que en un futuro muy próximo nos resultará difícil distinguirlas de los seres humanos. No solo en cuanto al aspecto sino también por el comportamiento.

Pero para que podamos mantener una relación “social” con estos sofisticados robots, tienen que parecer humanos. Y los dos requisitos básicos para conseguirlo es que tengan apariencia humana y puedan comportarse de manera que puedan “integrarse” en el grupo en que habitan. Y para ello, como los humanos, tiene que comportarse según unas pautas sociales compartidas con el grupo. “El robot social es aquel que «usa reglas sociales para que sientas apego por ellos» dice Jordi Albó, gerente de Everis, investigador y emprendedor en robótica, colaborador de la Tufts University de Boston.

Pero, ¿pueden llegar estas máquinas a comportarse como los humanos de manera creíble? ¿Qué habilidades necesitan desarrollar para interactuar de manera que acabemos olvidando que no son humanos?

Apariencia y conducta no verbal

Lo importante para que el robot social vaya entrando a formar parte de la “familia” es que tenga aspecto antropomórfico y con movimientos similares a los humanos, es decir, que de alguna manera nos recuerde a nosotros mismos. Ya son realidad robots réplica de su propio creador. El aspecto de un robot humanoide se puede diseñar a medida, aunque de momento tener un robot a imagen y semejanza solo es asequible para bolsillos privilegiados. Los demás, podremos adquirir un modelo “prêt a porter”.

El parecido con sus dueños, copiando los rasgos físicos de la estirpe, es uno de los primeros pasos para socializar a estos robots. Pero la ciencia, la tecnología y la industria son más ambiciosos.

Uno de los retos es conseguir que los robots puedan entender las emociones de sus amos, para adaptarse a ellas y responder adecuadamente. Por ello, la analítica de las emociones es la vía fundamental de estudio del comportamiento: a través del lenguaje corporal, el tono de voz o las palabras utilizadas, el robot podrá descifrar los mensajes de sus “familiares”, independientemente – o además- de lo que digan con las palabras. Y es probable que llegue el momento en que sean más hábiles que muchos humanos para entender la ironía o para detectar engaños y simulaciones.

Se puede dar la paradoja de que los humanoides tengan mucho más conocimiento y control de la comunicación que los seres a los que imitan

Así que la capacidad para interactuar de manera eficaz y creíble con nosotros nos puede llevar a la ilusión de pensar que los robots tienen emociones y son seres humanos. Pero solo es una ilusión.

Aquí está otro de los retos a los que se enfrenta la humanidad: educarse para interactuar con los humanoides. No ceder a la tentación de preferir a una máquina programada a uno de nuestros congéneres. Porque puede pasarnos pronto que sea más fácil convivir, tener sexo y amar a un robot que hacerlo con nuestra pareja.

Por otro lado, en este empeño por “humanoidizar” a las máquinas, se me ocurren muchas preguntas acerca de cómo desarrollarán los científicos las habilidades de los humanoides y de cómo estas nos pueden influir:

  1. Se les dotará de la capacidad de expresión imitando el comportamiento humano. ¿Qué lenguaje no verbal tendrán como referencia? ¿Se seguirá manteniendo entre los humanoides la clásica distinción entre hombre y mujer y se les dotará de un lenguaje no verbal con marcas de género?
  2. Cada cultura tiene sus pautas de conducta social y un repertorio de gestos propio con un significado particular. ¿Tendrá que programarse el comportamiento de los robots en función de la cultura a la que van destinados?
  3. No es descabellado pensar que cambien nuestra forma de relacionarnos igual que lo está haciendo ya la tecnología de la comunicación en la actualidad. ¿Influirán en nuestra conducta los comportamientos programados de los robots?
  4. Una de las tareas que previsiblemente realizarán será el cuidado de los niños. ¿Cómo influirá en nuestros retoños el modelo comunicativo que imitarán de estos “padres adoptivos”? ¿Qué impacto emocional puede tener en las nuevas generaciones la relación con los robots y que lleguen a sentir apego por ellos?

Al final, la clave de todo está en la capacidad de estos humanoides para entender los lenguajes humanos: el significado de la palabra, los matices de la voz, los mensajes no verbales. Para captarlos y procesarlos y convertirlos en respuestas plausibles para el humano.

En esta evolución de los robots sociales, tiene un papel protagonista el estudio del comportamiento no verbal. Cuánto más avance su estudio en los humanos, más cerca estarán los científicos de reproducirlo en sistemas artificiales. Y se puede dar la paradoja de que los humanoides tengan mucho más conocimiento y control de la comunicación que los seres a los que imitan.

  1. #6
    Eduardo

    ¡Gran reflexión! ¿Se nos irán de las manos los robots? Conociendo cómo ha evolucionado la humanidad en otros aspectos, me temo que sí. Habrá quién utilice esos robots para enriquecerse haciendo el mal y acabará perdiendo su control. ¡Ojalá me equivoque!

  2. #5
    Miguel Alvarez

    ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Llegará el día en el que los robots serán tan sociales como los humanos. Y paralelamente veremos también cómo habrá humanos en simbiosis con la IA, era definida por muchos como el transhumanismo. Añado una pregunta más, ¿qué pasará si efectivamente existen estos robots sociales y se cumple la profecía de Kurzweil y en 2045, los robots son capaces de automejorarse sin ayuda humana? Es muy probable que, efectivamente, "los humanoides tengan mucho más conocimiento y control de la comunicación que los seres a los que imitan". Fantástica e IMPRESCINDIBLE lectura. ¡Gracias Teresa!

  3. #4
    David Fernández

    Aquí la pregunta clave es: ¿debería entrar en la familia el robot social?, ¿o deberíamos separarlos? Sea como fuere, comparto el argumento de la autora, hay que educarse para interactuar con robots que tengan Inteligencia Artificial. Un saludo.

  4. #3
    Sandra Grau

    Si y no, Teresa. No veo a un robot emulando sentimientos, porque eso no es algo ni programable, ni reproducible. Si que veo a un humano amando a un robot como si fuera uno más de la familia. El bueno de Asimov ya nos hablaba de esto en "yo robot". Lo que parece es que hay dos tendencias, los que creen que los robots deben adoptar un lenguaje humano complejo y los que creen que simplemente debebser un lenguaje básico de órdenes-respuesta. El futuro pinta apasionante...

  5. #2
    Jaume Casals

    El famoso test de turing. ¿Es posible que sea imposible distinguir a humano de humanoide?, ¿y al cyborg del robot? Se puede dar otra vertiente evolutiva del lenguaje en aquellos que son máquina-hombre, y es que acaben pareciendo máquinas en lugar de personas. Gracias por este artículo Teresa, da mucho en lo que pensar.

  6. #1
    Elisa Escobedo

    Excelente información Teresa. Te agradezco mucho la reflexión, muy muy interesante. Claramente estamos viviendo un momento increíble, ya están aquí, evolucionan rápidamente y supongo que será en positivo, que mejoren nuestra vida, más allá de los riesgos que se apuntan. Un saludo.

Createch540º en tu correo

Createch540º en tu correo

¡No te pierdas ningún contenido!

¡Muchas gracias! Hasta pronto :).

Top