¿Cómo nos influye emocionalmente el espacio de trabajo?

En la búsqueda de la mayor aportación posible de los trabajadores y su motivación, las empresas muchas veces olvidan el efecto que el lugar de trabajo puede tener sobre estos factores. Y es mucho mayor de lo que somos conscientes.

Dejando a un lado las necesarias comodidades de ergonomía, temperatura, luz y espacio vital, me gustaría centrarme en las nuevas tendencias cada vez más presentes de traslado de las oficinas al extrarradio a grandes parques empresariales, los espacios de trabajo abiertos y los nuevos conceptos de puesto de trabajo itinerante y movilidad.

Distancia hogar – espacio de trabajo

Empezando por la distancia desde el hogar hasta el trabajo. En ocasiones elemento de decisión como para cambiarse de compañía. Es cierto que este factor no puede ser controlado por las organizaciones. Si bien, la decisión de trasladar las sedes a zonas del extrarradio de las ciudades, coincidiendo con otras muchas empresas, suele dar lugar a grandes atascos de acceso y a enormes dificultades de aparcamiento ya que las empresas sólo ofrecen plazas hasta cierto nivel de jerarquía de la compañía.

Esto influye en el nivel de satisfacción del empleado y la empresa debe tenerlo en cuenta. Estudiar flexibilidades “reales” de horario o no perseguir de manera innecesaria la constante “presencia” en la oficina, son medidas que pueden ayudar a compensar estas situaciones y que tomadas de manera inteligente favorecerán la capacidad de trabajo de la plantilla.

Espacios de trabajo abiertos

Otra medida habitual son los llamados espacios abiertos. Lugares de trabajo donde el empleado no posee intimidad y está rodeado de las mesas de otros compañeros. Sin barreras físicas.

Está comprobado que este tipo de espacios favorece la comunicación y evita el aislamiento. El trabajo en equipo es mayor y también la capacidad de pedir ayuda y colaboración.

Ya que el trabajador ha aceptado, la desaparición de “su” puesto de trabajo, entrando en un nuevo concepto donde éste puede estar en cualquier parte, es lógico que la compañía acepte que ese “cualquier parte” pueda ser también fuera de la oficina.

Sin embargo hay elementos negativos que debemos tener en cuenta. Casualmente, el jefe siempre posee un espacio propio, con posibilidad de intimidad. Marcando un estatus de diferencia. Es normal, el jefe se reúne con compañeros y tiene conversaciones privadas en numerosas ocasiones. Sin embargo, el trabajador también tiene que tener la posibilidad de tenerlas. La existencia de salas de reuniones comunes para este fin, en un número adecuado y con un sistema de reserva y uso coherente y accesible puede ayudar en este sentido.

Igualmente este espacio abierto no debe ser usado por los responsables para ver quien está más “presente” o no en la oficina y si se echan más o menos horas, porque esto recordará de nuevo una visión policial de la relación con la autoridad y no basada en la confianza y los objetivos marcados.

Que el despacho del jefe, aunque diferenciado por la intimidad necesaria, tenga las paredes de cristal y la puerta habitualmente abierta, le permitirá ser visto por su equipo, y ayudará a equilibrar la balanza y dar mayor grado de accesibilidad y exposición. Involucrando al responsable, en el modelo de trabajo que el espacio abierto promulga.

Espacios de trabajo personales

Por último, el espacio no debe impedir al trabajador personalizar su área individual. Fotos de la familia, plantas, etc… son elementos que ayudan a las personas a hacer suyos los lugares. Pasamos muchas horas en la oficina y esto trae algo de nuestra humanidad a nuestro puesto de trabajo. Contribuyendo a hacerlo más cercano.

En algunos casos, lo que lo que se promueve en estos espacios abiertos es que, no haya sitios propios. El empleado se sienta en cualquier puesto llevando su ordenador portátil. Lo conecta en un terminal y trabaja. Si necesita dejar algo en la oficina, hay taquillas donde dejar sus cosas mientras se traslada a la cafetería a comer o tomar algo.

Este tipo de medidas, casualmente, no suelen afectar al jefe del área que sí tiene su despacho. Esto siempre es un recordatorio de un enfoque empresarial que no ayuda a que el trabajador se implique. No obstante, hay maneras de ayudar a compensar esto. La existencia de nuevo de suficiente número de salas de reuniones y espacios de trabajo en equipo y la flexibilidad horaria y de presencia, permitiendo que se trabaje también desde fuera de la oficina de la misma manera que dentro, ayudará a equilibrar la balanza.

Ya que el trabajador ha aceptado, la desaparición de “su” puesto de trabajo, entrando en un nuevo concepto donde éste puede estar en cualquier parte, es lógico que la compañía acepte que ese “cualquier parte” pueda ser también fuera de la oficina.

  1. #7
    Anónimo

    La clave está en tenernos en la oficina contentos. Hay que replantearselo... Esto es como Apple...sus oficinas son chulas, y por detrás están trabajando en suplantar nuestro curro por el made in china o peor aún, por robots...cuando algo es bonito, desconfía de su belleza...

  2. #6
    María López

    Muy buen tema. Las empresas están adaptándose a este nuevo modelo que me parece que beneficia a un entorno laboral más abierto y social entre todos los trabajadores. Siempre respetando la privacidad de las cosas de los compañeros, como dice Ana para que no existan urtos. Es importante tener esas salas donde reunirse y tratar temas más en privado también.

  3. #5
    Eduardo Madinaveitia

    Muy buena reflexión. Cosas que quedan muy bien en la teoría y sobre el papel pueden resultar muy frustrantes para algunos. En mi caso: hasta los sesenta años nunca había tenido que utilizar el coche para ir a trabajar (sí; ya sé que es una suerte increíble viviendo en Madrid). Cuando me llevaron "a un atasco de distancia" y además me quitaron el despacho que había tenido los treinta años anteriores lo viví como un maltrato psicológico innecesario. Seguro que hay cosas mucho peores pero cuando se toman este tipo de decisiones se deberían explicar muy bien.

  4. #4
    Cristina Recuero

    No puedo estar más de acuerdo con esta reflexión. En primer lugar porque pasamos muchísimas horas en la oficina y si bien la necesidad de espacios abiertos es necesaria, no lo es menos tener una intimidad. En segundo lugar porque si no estás a gusto en tu puesto de trabajo....tienes lo días contados en ese trabajo. Gracias Jose Manuel!

  5. #3
    @makertan

    El espacio de trabajo cobra cada día más importancia para las empresas. Adiós a los cubículos, adiós al puesto asignado fijo y bienvenidos los espacios abiertos y sobre todo Flexibles. ¡Gran reflexión José Manuel!

  6. #2
    Ana del Moral

    Un día habrá que hablar de cómo estos sitios para todos fomentan el "pequeño hurto" de objetos de tu espacio de trabajo...muy interesante!

  7. #1
    Luis Padilla

    Coincido con lo expuesto con una matización: no es que el trabajador acepte, es que no nos dan otra aternativa. No olvidemos que todo lo relacionado con la gestión del cambio no es para que los trabajadores estemos felices, sino porque de esa manera somos más productivos. Papá empresa ya no existe...

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