Los estrenos en casa, ¿la muerte de los cines?

Es curiosa la obsesiva relación que el ser humano hace con la muerte sobre cualquier tipo de cambio. Y en cierta manera lo es. Todo cambio implica un renacer, con lo que algo anterior muere.

Hace poco me pidieron escribir, para una revista de cine, un artículo sobre si el Western había muerto, cuando es lo más lejano a la realidad. El 2016 estuvo lleno de westerns, algunos intentando revivir los clásicos y otros trayendo propuestas nuevas.

El cine está haciendo lo mismo. Ahora se habla de la posibilidad de ver cine de estreno en casa, es decir, ver cine sin ir al cine. Esto está creando una revolución en Hollywood.

Premisas como Screening Room o Home Premiere hace que uno pueda pagar 50 $ por película y ver el estreno en su casa por dos días, —en el caso de Screening Room— incluyendo dos entradas para ver la película en el cine, si uno lo desea.

Las salas de cine se mantienen con la venta de las entradas y vendiendo palomitas y refrescos que suelen tener precios altos y por eso no dejan a nadie entrar con sus propias bebidas. Completamente diferente a la experiencia que tuve de niño, donde el cine olía a tortilla de patata y se podía oír continuamente el abrir y cerrar de tarteras de metal y el “ssshhh” no de alguien pidiendo silencio, sino de las botellas con sifones descargando su burbujeante y refrescante bebida en vasos telescópicos de plástico de colores. Eran los sesenta.

El mundo financiero cambia continuamente y se buscan nuevas alternativas para hacer dinero. Obviamente, la distribución cinematográfica está copada, con lo que los nuevos emprendedores están buscando nuevas formas de ofrecer al público algo que no tiene y hacerse de oro en el intento y todo ello apoyado en lo que la tecnología nos puede brindar: productoras que se convierten en “sites VoD” como HBO, pantallas como la Signature OLED Wcon de LG del grosor de una hoja de papel y del tamaño de nuestra pared o cine 3D creado para RV.

El cine clásico tiene sus ventajas e inconvenientes. Las ventajas, la pantalla gigante y el ambiente oscuro en el que se comparte una película en comunidad. Los inconvenientes, el conducir y aparcar para ir al cine, el esperar colas para comprar palomitas y bebidas, la cantidad de gente, las patadas en los asientos, los ruidos, los que no callan, los móviles encendidos durante la proyección, etc.

Personalmente, yo casi dejé de ir al cine por esos motivos. Pero descubrí una forma de usar la resistencia al cambio del ser humano en mi beneficio. La gente no se sienta cerca de la pantalla. Nunca lo ha hecho. Resulta que ahora los cines tienen las primeras filas más alejadas, con lo que —antiguamente— una buena fila era la 10, pero ahora es la 4, y la gente se sigue sentando en las filas de atrás con lo que me siento delante y veo el cine solo y sin molestias.

“En realidad, la lucha entre el cine y la televisión continúa y es por eso que el cine TIENE que hacerse espectacular,  sólo porque la pantalla de televisión, por grande y plana y curva que sea, está en desventaja”.

Pero a la vez que esa experiencia inmersiva es muy gratificante, otras, como la de ver películas jugando video juegos o en gafas Oculus Rift, o de escuchar cuenta cuentos en un bosque, siguen siendo experiencias válidas por sí mismas, con lo que la idea de que “el cine ha muerto”, como propone Scorsesse, no es más que una indicación de que algunos se adaptan al cambio y otros no. Para Scorsesse la mejor película de su vida puede que fuera Lawrence de Arabia, —que a mí no me gustó—, y para otros Star Wars. La mía fue Ben- Hur. No cambio esa música de Miklos Rosza por nada, ni la carrera de cuadrigas real por una digital.

Puede que el cine se haya vuelto más espectacular y toque ideas profundas más infrecuentemente, pero es un medio híbrido entre el negocio y el arte, entre el entretenimiento y las ideas profundas, donde hay películas que pecan más de un lado que del otro. En realidad, la lucha entre el cine y la televisión continúa y es por eso que el cine TIENE que hacerse espectacular,  sólo porque la pantalla de televisión, por grande y plana y curva que sea, está en desventaja.

El mundo está cambiando, el cine también… pero es porque nosotros estamos cambiando.

La realidad no es más que el reflejo de lo que llevamos dentro. Por un lado más violenta, por otro con más empatía. Si lo que llevamos dentro es miedo, nos resistiremos al cambio. Si es libertad, lo provocaremos.

Steven Spielberg parece aceptar las nuevas tecnologías y el cambio más que muchos de sus compañeros de profesión, ya que es uno de los que apoyan iniciativas como Screening Room o Home Premiere. Y quizá también sabe, que independientemente de la técnica usada para contar historias, siempre se necesitará un cuenta cuentos, una Sherezhade, ya que somos obra de un Universo creativo, y como él, somos creadores, de nuestras vidas, de nuestros cambios y de nuestro futuro… y eso, es insustituible, porque aunque las técnicas lleguen y se vayan, mientras quede vivo un ser humano, el arte nunca morirá y lo de menos serán los formatos, las vías o la tecnología que se utilice, porque eso es parte de la evolución tecnológica y de intereses económicos.

  1. #9
    María G.

    Salas de cine habrá siempre porque algun@s somos romántic@s de ir al cine. Ver un Titanic en pantalla gigante con el sonido del cine es inigualable por mucha película descargada que haya.

  2. #8
    Cristina Recuero

    Muy buena reflexión y muy de acuerdo en el empeño que todos tenemos de matar todo cuando algo nuevo sale. ¿Cuantas veces ya hemos matado el cine? Me gustó igual el comentario de Carmen, me siento reflejada y me hace recordar también a mi los fines de semana de cine, a veces con sesión doble. Cambiamos nosotros, así es Michel, y con nosotros nuestro hábitos y me quedo con la última frase "mientras quede vivo un ser humano, el arte nunca morirá" Eso es lo importante, el formato o pantalla irá y volverá. Gracias!!

  3. #7
    Carmen Robles

    Al leer este artículo me viene a la cabeza cuando de niña, los domingo mis madre me arreglaba (con la ropa de los domingos, claro) me daba unas pesetas y yo iba al cine de tarde con mis amigas a ver películas de Disney. Pasaron los años y el cine desapareció, al menos en mi pueblo y el único cine que había cerró porque llegó el video, las películas Beta y VHS y dejamos de lado ir a los cines. No pasaron muchos años cuando el cine volvió a resurgir y es que creo que si, que la tecnología conlleva cambios y cuando esos cambios llegan nos empeñamos en matar todo lo anterior precipitadamente, pero si eso que matamos sigue provocando emociones, volverá a resurgir, aunque solo sea por añorar viejos tiempos. Me ha gustado mucho este artículo, me ha llevado a mi niñez y a reflexionar acerca de lo rápido que vamos hoy en día.

  4. #6
    Paco Cano

    Entiendo perfectamente que se imponen nuevas formas de ver cine, además por motivos que ya habéis apuntado: comodidad, precio, nuevos hábitos de nuevas generaciones, etc. Pero espero que quede algún nostálgico que entienda que el lugar natural para ver una película, son las salas de cine. Ir al cine, significa ir al cine; ver una peli en casa es otra cosa. Saludos.

  5. #5
    Eduardo Madinaveitia

    El Cine es una industria compleja en la que los diversos estamentos tienen intereses que no siempre coinciden. Eso lleva a que el exhibidor no puede (o tiene muy difícil) decidir el precio que pondrá en sus salas. Así acaba pareciendo que una parte del negocio, las productoras y las distribuidoras, prefieren que las salas estén casi vacías entre semana en lugar de reducir los precios los días de menor asistencia. La recuperación de la asistencia a las salas de Cine en estos últimos tres años puede ser esperanzadora; está relacionada con las Fiestas del Cine (con precios reducidos) además de con la recuperación económica, con lanzamiento de éxitos y con otras acciones de precio.

  6. #4
    MaríaJuana

    Creo que el cine no debe "morir", por lo menos para la generación de los que la hemos disfrutado desde pequeños, siempre nos recordará épocas y momentos únicos y las nuevas tecnologías difícilmente pueden luchar contra eso, pero con el precio de las entradas a 9€ - 10€ tampoco lo ponen fácil. Hoy en día existen menos cines que hace algunos años, las nuevas tecnologías están en constante evolución y lo tradicional debe aprender a competir contra ellas para sobrevivir y perdurar en el tiempo...

  7. #3
    Anónimo

    Una pantalla a 10€ sesión, no es competencia para una TV a 3€ sesiôn con pizzas, cervezas, amigos, cigarrillos... Más le vale a los cines hacer las pelis asequibles o se van a las páginas de los libros de historia en 2 años

  8. #2
    Jorge Ruiz

    Es importante explicar que la muerte de los cines, no depende de los cines sino de las productoras... Son ellas las que obligan a mantener o subir precios, son ellas las que no permiten dar descuentos, las que se llevan todo el margen. Y ven en los estrenos en casa una oportunidad de bajar costes de comercialización. Asi que si, las salas acabarán muriendo o renegadas a los grandes estrenos.

  9. #1
    @makertan

    La única forma en la que las salas de cine pueden sobrevivir es dejando de ofrecer un servicio (ser un Carrier) y empezando a ofrecer una GRAN EXPERIENCIA (que era lo que hacía antes con la gran pantalla). Totalmente de acuerdo contigo Miguel!!

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