¿Quién teme una crítica? Aprende a dar feedback

Si la crítica es constructiva, no solo no deberíamos temerla, sino que deberíamos pedirla y agradecerla.

Las críticas, entendidas como una opinión con “criterio” fundamentado, son necesarias para la evolución de cualquier persona u organización. Una crítica acertada muestra carencias, lagunas, errores, contradicciones o excesos en una forma de proceder. Y facilita la posibilidad de corregir y de mejorar. Las críticas pueden ser muy valiosas para el progreso de las personas, mejoran la calidad de las tareas y el funcionamiento de un equipo.

En general, todos hacemos lo mejor que podemos en cada momento, tenemos nuestro propio criterio o unos recursos determinados. Por eso nos fastidia tanto que un jefe o un compañero ponga en cuestión la calidad de nuestro trabajo. Pero aceptamos con menos deportividad todavía, que los comentarios, las bromas o los consejos, se refieran al ámbito más personal: como vestimos, nuestras costumbres, nuestras creencias… A todos nos gusta ser aceptados y valorados, y cualquier comentario que sepa a desacuerdo, puede ser recibido como un ataque. Por no decir de las quejas y reclamaciones de los clientes. No hay más que ver la reacción defensiva de muchas personas cuando se les cuestiona algo.

Sin duda tenemos que aprender a recibir críticas. Pero primero hay que aprender a formularlas de manera que en lugar de lastimar, ayuden a progresar.

Todos tenemos la oportunidad de dar feedback a las acciones de los demás, pero no siempre lo hacemos de una forma adecuada

La crítica útil es razonada y expresada de forma serena. En ningún caso tiene que ser fruto de la falta de control emocional, de un impulso o la frustración. Cuando la crítica no pasa por el tamiz de la razón y de la buena educación se convierte en un ataque verbal, en un abuso que daña la relación.

En el trabajo

Cuando alguien percibe un interés auténtico por su trabajo se siente valorado y agradece la orientación. En cambio, la ausencia de feedback es motivo de desánimo y de falta de implicación. Dar el feedback oportuno es una de las principales herramientas del líder.

Los comentarios oportunos y constructivos ayudan a construir vínculos de confianza y nos hace más eficaces. Son fundamentales para el verdadero trabajo en equipo.

Todos tenemos la oportunidad de dar feedback a las acciones de los demás, pero no siempre lo hacemos de una forma adecuada.

“Para que una crítica sea positiva tiene que formularse desde la perspectiva del mentor (que acompaña) y no del policía (que sanciona)”

Algunos consejos para dar feedback

Para practicar esta habilidad puedes tener en cuenta los siguientes consejos:

  1. Tiene que ser adecuada a la persona y sus circunstancias. La exigencia en la evaluación debería adecuarse al perfil de la persona evaluada: la formación, la edad, los recursos, su contexto, etc.
  2. Piensa antes cómo lo dirás. Es importante medir las palabras, elegir el tono correcto, incluso tener una estrategia. Date tiempo y no digas lo primero que te pasa por la cabeza.
  3. Elige el lugar y el momento. Las críticas en privado siempre serán mejor toleradas. Una crítica negativa en público puede provocar un resentimiento difícil de curar. Y sin prisas: hay que poder hablar tranquilamente y sin presiones.
  4. Concreta. ¿Qué es lo que, a tu entender, se puede mejorar? No sirve de nada, evaluar de manera global o juzgar un todo a base de etiquetas genéricas.
  5. Las críticas tienen dirigirse a individuos. Las generalizaciones de grupo son poco precisas y podrían ser injustas. Lo que puede ser útil a una persona quizás no lo es para otra.
  6. Evita la queja permanente. A veces la dinámica de comentarios negativos es tan habitual que ya es previsible y pierde valor.
  7. Sé positivo. Si crees que alguien se ha equivocado, sé comprensivo, y ofrece la oportunidad de mejorar y no el reproche por haber fallado.
  8. Resalta lo bien hecho. Considera hablar en primer lugar de las cualidades. Sugiere, anima, estimula. Motiva en lugar de destrozar y hundir.
  9. Habla despacio y serenamente. Tu tono de voz marcará tu punto de partida emocional. De ti depende que tu interlocutor acepte bien los comentarios o los perciba como una agresión. Si hablas muy deprisa, transmitirás nerviosismo, estrés o un estado de impaciencia que pondrá en alerta al otro. Habla serenamente, indicando que hay voluntad de ayudar y que el receptor podrá hablar abiertamente del tema sin temor a represalias. Evita gritar: el volumen alto resulta agresivo.
  10. Lenguaje corporal abierto y relajado. Tu lenguaje no verbal es el reflejo de tu actitud y condiciona la de los demás. Procura que sea la expresión de la serenidad y la amabilidad, con un contacto visual amigable, la proximidad física adecuada y sin gestos agresivos ni defensivos.
  11. Pregunta antes qué le ha llevado a actuar así, cómo lo ha llevado a cabo, con qué recursos, qué dificultades ha tenido. Esto te permitirá hacer una crítica más ajustada a las posibilidades reales de esta persona y podrás además orientarla para mejorar en otra ocasión.
  12. Pregúntale cómo valora él/ella su trabajo, su actitud, su reacción. Es probable que al hacerle reflexionar se dé cuenta de donde puede mejorar antes de que tú se lo digas. Esto te evita la crítica y la persona se siente más implicada en el proyecto.
  13. Admite que tú también tienes parte de responsabilidad en el resultado. De esta forma, le das la oportunidad para sentir que el trabajo es compartido y que no se lleva solo la peor parte. Ejemplo: Sé que te di instrucciones poco concretas al encargarte la tarea. Por ello creo que en algunos puntos no se ajusta a lo que yo esperaba.
  14. Sé optimista. Confía en las personas. Habla de futuro y de mejora en lugar de errores y pasado.
  15. Ofrece ayuda, en lugar de dar consejos no solicitados. Así demuestras implicación en la tarea y en la relación. Ejemplos:
  • ¿Te puedo ayudar?
  • ¿Cómo puedo facilitarte la tarea?
  • Estoy a tu disposición si me necesitas.

Para que una crítica sea positiva tiene que formularse desde la perspectiva del mentor (que acompaña) y no del policía (que sanciona).

Un buen feedback es técnicamente adecuado y emocionalmente motivador. Porque no se trata solo de productividad, sino de bienestar de todas las personas implicadas.

  1. #5
    Teresa Baró Catafau

    Gracias por vuestros comentarios. Desde luego no siempre es fácil hacerlo bien. Y siempre hay este día que bajamos la guardia y nos expresamos presos de nuestras emociones. Pero lo importante es practicar mucho para convertirlo en un hábito que no requiera esfuerzo.

  2. #4
    Anónimo

    Muchas gracias por tus consejos .... siempre es muy motivador recibir feedbak , así puedes tener una visión muy valiosa de como se recibe tu trabajo y puedes reorientar tus esfurzos para mejorar.

  3. #3
    Miguel Alvarez

    Fantástica reflexión Teresa. Con sinceridad afirmo que soy de los que con vistas al pasado recuerda cómo me tomaba las críticas. Y si, en parte mi actitud tenía que ser otra, pero también la de la persona que me las daba. Este es de los artículos que más utilidad veo que puedo sacarle en mi desarrollo profesional a más corto-plazo. Gracias por compartirlo con CreaTECH540º!

  4. #2
    CHR

    Buen post y buenos consejos. Lo que planteas es lo ideal y sin duda, lo mejor para ambas partes, tanto el que da, como por el que recibe feedback. La empatía es fundamental, es parte del respeto por quienes somos y por los demás, sean compañeros o personas a nuestro cargo. Feliz jueves

  5. #1
    Francisco Moreno

    Estos consejos son muy útiles y aunque llevarlos a práctica parece fácil, me da a mí que será bastante más difícil de lo que parece... gracias por los consejos Teresa

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