Amigos y enemigos de un freelance

Celia Ferrero (Vicepresidenta de ATA) afirmó en Julio de este año que para lograr la recuperación económica harían falta 500.000 autónomos en 2020. A la espera de ver qué medidas legislativas y fiscales se toman para favorecer este tipo de trabajo y teniendo en cuenta todas la dificultades que tiene ejercer como freelance, queremos compartir una reflexión sobre los que son los amigos y enemigos del freelance.

Tanto si eres autónomo, como si no lo eres, te animamos a ponerte en su piel y a darnos tu opinión, ¿Cómo desarrollar los primeros y minimizar los segundos?

¿Cuáles son los amigos del freelance?

1. La Libertad

La libertad vista como autonomía en la autogestión que tienes al ser “tu propio jefe”.

2. La iniciativa

La inestabilidad no tiene porqué ser mala, también genera mucha iniciativa y creatividad entendida como maneras de llegar a cumplir objetivos. También un pragmatismo que te hace gestionar muy bien tus recursos y potenciar tus fortalezas.

3. La Flexibilidad y adaptabilidad

Ser freelance te da capacidad no sólo de reaccionar a las circunstancias de forma rápida, sino de improvisación. Además, el solo hecho de tener que ser tú el que te busques los recursos y afrontes las incertidumbres del camino, pone a prueba tu capacidad de resistencia y resilencia y descubres en el proceso, capacidades que desconocías sobre ti mismo. Aprendes lo que significa la asertividad, que no es otra cosa que la capacidad de expresar nuestros deseos y opiniones de una forma transparente, directa y con amabilidad, con una forma de negociación paciente y orientada al cumplimiento de tus objetivos.
La palabra “obstáculo” cambia su acepción, convirtiéndose en reto y lo que antes podía ser rigidez, el autónomo lo convierte en flexibilidad.

4. Creatividad e improvisación

Hay un viejo refrán anónimo que dice que “La necesidad agudiza el ingenio” y sin tener que llegar a la necesidad desde un aspecto de carencia, es verdad que el freelance se encuentra con momentos donde el suelo se mueve debajo de sus pies, y no le queda otra cosa que sacar su creatividad para conseguir resultados o incluso improvisar en momentos donde se exige rapidez y visión a la hora de tomar decisiones.

5. Buena red de colaboradores y de contactos

Aunque el freelance es un pulpo que aprende a hacer casi cualquier cosa, debe tener siempre a mano una red de colaboradores y contactos para cualquier situación. Nunca le debe faltar en esa agenda un buen abogado, un gestor, un amigo que le pueda dar consejos o que incluso pueda llegar a actuar de espejo para ser conscientes de la situación que se vive. Y por supuesto, ni tampoco en los momentos de asueto en los afterworks.

6. La familia

Probablemente el mayor apoyo que puede tener un freelance a la hora de empezar su actividad.

7. La curiosidad

El escritor irlandés James Stephens decía que “La curiosidad vencía al miedo más fácilmente que el valor” y eso es un bagaje inherente en el autónomo. Si quieres crear un negocio, tienes que conocer todos sus pormenores. Tienes que ser curioso e ir más allá de lo aparente e investigar y descubrir todo lo necesario para llevar a cabo tus objetivos. La curiosidad nos hace abrir puertas que nos llevan al conocimiento y por ende nos proporciona seguridad en nosotros mismos.

¿Cuáles son los enemigos del freelance?

1. La Soledad

Es verdad que un freelance puede verse acompañado de grandes compañeros, pero siempre tiene momentos en los que se siente solo. El autónomo puede sentirse como un Quijote, que lucha contra gigantes molinos de viento o un Cid Campeador, conquistador empedernido que siempre está en primera línea. Pero no olvidemos que el sentimiento de soledad es un estado también. Solo hay que mirar a nuestro alrededor, coger la agenda y ver las personas que nos son cercanas y perder el miedo a relacionarnos.

2. La coyuntura económica

La coyuntura económica tiene un doble filo. Una crisis que de alguna manera obliga al auto-empleo, hace que ser freelance sea más bien un condicionamiento, con un rechazo interno de inicio que hay que salvar. Retos como la inestabilidad económica, la dificultad a la hora de disponer de ayudas financieras ya sea por parte de los gobiernos o bien por parte del sistema financiero y los altos impuestos son retos con los que se encuentra el autónomo, pero ninguno es insalvable aunque sí pueden llegar a ser un freno para el que se plantee el autoempleo, e incluso para seguir en ello.

3. Multitarea elevada a la enésima potencia

El autónomo al principio es un “hombre orquesta” o un pulpo como se ha dicho anteriormente. Jornadas draconianas, tiene que aprender a llevar a cabo tareas dispares y gestionar su tiempo de forma efectiva, luchando contra la dispersión, la desmotivación y el cansancio. Aunque estos hechos puedan llegar a convertirse en enemigos, también pueden ser lo contrario, siempre y cuando se sea consciente del aprendizaje que se tiene cuando se ve uno obligado a realizar diferentes tareas, así como del descubrimiento de formas de gestionar el tiempo para evitar la dispersión, aunque esta emerja de vez en cuando.

4. La falta de conciliación

Es verdad, que el autónomo tiene flexibilidad, aunque, no nos llevemos a engaño, la flexibilidad está gestionada en base a los clientes y sus demandas. El jefe cambia… ahora el jefe es el cliente y los proyectos que se tengan que llevar a cabo. También está esa multitarea que mencionábamos antes. No solo llevas el proyecto de tu cliente, sino que luego cuando tienes un hueco libre, revisas la contabilidad, pagas los impuestos y a los proveedores, revisas tu agenda diariamente y el whatsapp está en estado constante de pitido. Y, por favor, ni se te ocurra una gripe. “El autónomo no puede ponerse enfermo” y a veces tampoco se puede ir de vacaciones. ¿Y la familia qué? ¿Cómo entra en esta ecuación? Pues con planificación, paciencia y diálogo. No queda otra.

5. Las relaciones tóxicas

Esto tiene un doble filo. La familia, los amigos, la pareja, pueden ser compañeros positivos, si son impulsores y también soporte, pero pueden llegar a ser un gran freno cuando en vez de ayudar, establecen críticas destructivas, juzgan, no apoyan, demandan o incluso se convierten en detractores de una idea.

La familia tiene una imagen de uno mismo que generalmente se queda anclada en una fase específica de nuestra vida. Siempre se ha dicho que no importa la edad que tengas, que tus padres siempre te verán o como un niño o como un adolescente, sacando a colación acciones que en nada tienen que ver con el presente pero que pueden llegar a convertirse en barreras emocionales para el futuro autónomo. Es importante tener foco y no perderlo. Que el objetivo esté claro y que las opiniones se valoren en su justa medida.

Las relaciones cuando se convierten en tóxicas demandan diálogo, empatía, respeto y asertividad. Puede ser que incluso no se llegue a un acuerdo. Aquí la paz llegará por el respeto a las decisiones y espacio de cada parte, pero sin perder la seguridad en uno mismo y en la capacidad de elegir que tenemos.

6. El miedo

La mayor parte de las emociones expresadas anteriormente se resumen en una sola: El miedo

El miedo se despierta en nosotros cuando nos enfrentamos a lo desconocido. Nuestra mente empieza a crear historias de terror anticipando situaciones que no existen como pérdidas u obstáculos. El monstruo del miedo aparece cuando sentimos que no podemos controlar una situación.

Antes de que algo ocurra ya estamos anticipando y en vez de “ocuparnos”, nos estamos “pre-ocupando”. El miedo también es una reacción emocional ante experiencias anteriores donde nos hemos sentido vulnerables. El miedo no está vinculado con el aquí y el ahora, sino que vive en dos áreas temporales inexistentes: el pasado y el futuro. El pasado ya fue y solo nos puede quedar la enseñanza y el futuro no existe y solo se construye en los pasos del presente. Una forma de guerrear contra el miedo es vivir el “aquí-y-el-ahora” como si fuera algo nuevo. El miedo está muy arraigado a nuestras creencias y una forma de combatirlo, es el autoconocimiento. Un autónomo está en constante lucha contra el miedo, está en constante acción, “obligado” a veces o por decisión propia a salir de su zona de confort.

Pero no olvidemos que todo tiene dos caras y el miedo tiene también una cara positiva. Un miedo gestionado nos hace prudentes, observadores y cautos, pero siempre en su justa medida, sin exceso para no caer en la “parálisis” por exceso de cautela.

Al miedo solo se le combate de tres maneras, conociéndonos, enfrentándonos a los monstruos interiores que nos generan miedo y a actuar. La actuación diluye el miedo y de actuar un autónomo está sobrado.


Vistos los amigos y los enemigos del freelance, ¿compensa este estilo de vida?, ¿qué pensáis?

  1. #3
    Vanessa

    Como Freelancer lo peor es que pase el tiempo y no te lleguen los proyectos, luego de haber cambiado o inventado nuevos mecanismos de difusión. Lo positivo de esto es que se puede utilizar este tiempo en investigar el mercado, especializarse etc. Lo mejor, creo que como todo trabajo, es hacer lo que uno ama, porque las mil horas pasan volando, generalmente se aprende algo nuevo, y uno puede intentar vivir de esto, sin depender de otro ingreso fijo por una labor menos satisfactoria. Muy útil el artículo, gracias.

  2. #2
    Ariadna

    Los enemigos los resumiría en Miedo, miedo y miedo.

  3. #1
    makertan

    Coincido con esta lista. Y el mayor enemigo de un freelance es sin duda el miedo. Gran listado CreaTECH540º

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