Mi querida cookie, lo más sano e inocente de la industria digital

Se ha hablado mucho sobre la cookie, sobre todo desde la perspectiva que gente como yo, con muy poco conocimiento técnico, y con cierto desconocimiento de todas sus capacidades, dicho esto no pretendo desanimar al lector con lo que sigue, apenas aclarar la perspectiva del contenido.

Recuerdo con cierta guasa la iniciativa de no hace muchos años, quizás 2/3 de la UE tratando de proteger la intimidad o la privacidad de algo “la cookie” que carece de dato personal directo, me arriesgo a decir, que incluso indirectamente también carece de dato personal, aunque esté ligado a un login ID, quién tiene el dato es el login ID y no la cookie, por lo que atribuirle la culpa es injusto.

Digo guasa y me reitero, debido a que cuando finalmente el promotor de la idea, basada en que la cookie era “mala y despiadada” con el usuario, se percató, o le hicieron que se percatase, retrocedió en todo su ímpetu por controlar la cookie, cosa que celebro enormemente, sería justo también sumar el hecho de que la industria digital tiene un grado de dependencia muy elevado de la cookie, y por ende todo el negocio de un modo u otro la necesita, cosa que ayudo a doblegar las posturas iniciales.

Sería injusto no mencionar las horas y coste enorme que supuso la broma de legislar la Cookie, pero igual de injusto sería no reconocer que esa iniciativa, también trajo consigo cosas positivas, o al menos como industria nos hizo reflexionar sobre un uso adecuado..

¿Es la cookie el peligro de la industria digital?

Dicho esto me postulo, creo que la cookie es lo más inocente que tiene la industria digital, me preocupan mucho más cosas como el SPAM, o aún peor la suplantación de identidad “phishing”, o incluso ciertas estrategias de retargeting (si se puede llamar a eso estrategia), esto último merece incluso una aclaración, el retargeting bien utilizado y con “frecuencia” también da muy buenos resultados.

cookie opinión de Juan Sevillano

Pero hablemos de la cookie, ese píxel transparente que casi no ocupa espacio y que nos cuenta “todo” sobre muchas cosas, comportamiento, si un usuario compró o no compró algo, perdón si una cookie compró o no compró, cuando entramos y cuando salimos de una web, por donde hemos entrado y por donde (en que página) hemos salido de una web, perdón nuevamente cuando entro y salió ella, la cookie jajajaja, es como algo que entra y sale de tu vida sin molestar, un amor de verano que sólo deja buenos recuerdos y las ganas de repetir, pues eso, eso es la cookie.

Además es necesaria, os imagináis tener que poner password y usuario cada vez que visualizas una nueva foto en Instagram , sería bastante tediosa la navegación, esto mismo aplicado a cada entorno web donde sea necesaria tu identificación, creo que haría que me desconectase de internet.

La cookie proporciona hoy en día un volumen de información muy valiosa para la gestión de la publicidad, lograr que sólo te lleguen mensajes afines a tus intereses, y eso es una gran aportación al bienestar de un usuario, podríamos debatir largo y tendido sobre esto, pero será en otro post, hoy me quedo con la cookie y un tazón de chocolate caliente.

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  1. #2
    Anónimo

    Viendo lo que hay con la recogida de datos, el reconocimiento óptico o incluso el de emociones, las cookies son mucho más inocentes que el usuario único de Facebook/google.

  2. #1
    Luis Ramos

    Estoy completamente de acuerdo con el autor del post. Más que de una cookie, de lo que los estados deberían preocuparse es de ver a agentes del FBI en las instalaciones de Google por ejemplo. Un saludo.

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