Política, una profesión empresarial y empresa, un ecosistema de política

La temática sobre la que me pronuncio en estas líneas es difícil. A veces hay cosas que aún estando estrechamente unidas, y en planos separados tienen carrete para comentar de Madrid a Pekín, establecer perspectivas de análisis u opinión sobre los puntos en los que se cruzan es todo un reto. Sobre todo, si se escribe no desde el lado emocional del cerebro, sino el racional.

Hablar de política y empresa, y más especialmente, tratar de ahondar en si existen paralelismos, es como hablar de mecanismos de relojes y como organizamos nuestro tiempo. Están tan unidos como debían estar separados.

Cuando la política es una profesión empresarial y la empresa un ecosistema orientado a la política

Quiero entrar en materia apostillando una creencia personal que se refuerza con el paso de los años. Ya no entiendo porqué existe la profesión, dedicación o vocación, si es que podemos llamarla así, de político. De la vaguedad en las posibles explicaciones creo que vienen casi todas las dificultades para obtener respuestas a diferentes preguntas. Si, un sistema democrático tiene su esencia en poder elegir quien comanda nuestro ecosistema económico, social, cultural y en definitiva, todo el entorno que condiciona nuestra vida. Pero la gran cuestión es que ha acabado siendo más importante el trabajo para seducir a aquellos que debían elegirte, que la preparación para realizar luego las tareas de eso que hoy llamamos presidente, diputado, alcalde, concejal o senador. Explícale a un niño de unos ocho años qué hace un carpintero, médico o conductor de autobús. Luego inténtalo con la profesión de “político”.

Así pues, mi visión después de tantos años es que aquellos que tienen el culo sentado en cualquier sitio que afecte al destino de nuestras vidas deberían ser un “técnico especialista en la materia”, no algo o alguien que se llama “político”. ¿Dónde queda la ideología?. Suponiendo que hoy en día siga existiendo de verdad, o visto desde otro lado, que siga teniendo sentido, podría proponer que la misma quede reducida a un grupo de personas que marquen pautas de orientación a los que trabajan en esos puestos técnicos. La elección de los mismos y su control a resultados deberá ser evaluada, premiada o castigada. Un Estado es una empresa. Entra dinero, se gasta y debe producir unos beneficios. Es decir, un Presidente de Gobierno debe ser un profesional, y desde ahí, hasta un concejal. Sin afiliación política alguna y por lo tanto, neutro en emociones, ideologías y simplemente orientado a resultados. Y en exclusiva, como se exige mayormente en el ámbito laboral.  Y si una sociedad no está preparada para tener personas que realizasen este trabajo bajo los principios morales más elementales no es una sociedad madura, y cualquier modelo fracasa.

Un estado es una empresa

Creo que hemos perdido más de un siglo de historia en el que hemos permitido que los ideales que un día quizás tuvieran sentido hoy hayan forjado a hierro y fuego un modelo basado en personas que se dicen políticos y cuya mayor experiencia consiste en trabajar para que una cosa llamada partido sea elegida para algo para lo que luego nadie tiene idea. Cuando veo en este país un Ministerio de reputación mundial como el de  Fomento plagado de puestos de responsabilidad donde se sientan personas “del partido” que no tienen ninguna experiencia en un campo capital para la sociedad, me dan escalofríos. Profesionales cualificados y experimentados de todo tipo de pensamientos y orientaciones caen en la desmotivación, se van a la empresa privada o se jubilan anticipadamente porque les resulta del todo imposible ya no aguantar, sino entender las decisiones de un indocumentado. Es lamentable que sigamos hablando de izquierdas, derechas o el invento del centro que ya ha cumplido décadas. No hay nada nuevo, porque no ya no tiene sentido que haya etiquetas. Y que frustrante es la ciclotimia que demuestra la historia. Me da tanta pereza ver como se sacan del baúl discursos polvorientos que usan con éxito formaciones de izquierda como las de derechas. Si, como ejemplo, Podemos en nuestro país y Le Pen en el vecino. Los cito, como ejemplos frustrantes de lo que emerge como nuevo con las recetas mas viejas. Recetas viejas, las de mi abuela para cocinar.

Así que todo lo que está hueco es posible que se llene fácilmente con algo: ego, poder y dinero. Existe corrupción política de manera extendida y sin que exista partido, posicionamiento ideológico o cualquier otro condicionante que lo evite que no sea el grado de poder y extensión que otorgue su presencia a lo largo del panorama nacional o local. Es decir, más presencia y más sillones de mando ganados en papeletas que más parecen de tómbola que obtenidas por los llamados procesos electorales es igual a más corrupción en tal o cual “formación política”. La verdad, teniendo en cuenta que no concedo más de un 5% de los ciudadanos que leen un programa electoral y un 0% a la posibilidad de que se los expliquen, cualquier día introducen en discursos frases tales como “otro perrito piloto, vamos que te lo llevas” y no habría muchos espasmos mentales en la ciudadanía que los escucha.

Y esto nos lleva al siguiente bloque: tenemos una crisis de valores, de sociedad y de identidad. Y por supuesto, esto se extiende a todas las capas de la sociedad. Si la política hoy significa “poder”, y la empresa significa “dinero en movimiento”, ¿a quién se le escapa que en ambos escenarios la ausencia de valores multiplica los casos de mezcla en un cocktail cuyo resultado es la mejora de patrimonios por medios no lícitos, esto es, currando y por méritos?.  Y en este punto es donde ambos mundos se encuentran. Los políticos manejan dinero público, y mucho. Legislan y tienen influencia sobre parámetros que afectan a corto, medio y largo plazo en el mundo empresarial. ¿Cómo no van a estar ligadas la llamada corrupción política con la empresarial?.

Politica y empresa un coctel en el que no hay valores

Caminan bajo el mismo rasero de manera indistinta porque a ambas les afecta un mundo de formas más que de fondo. No hay valores, insisto. Y esto lo veo en jóvenes, personas de mediana edad, mayores, sin distinción de sexo, religión o capa social de la que provienen. Y caminan conjuntamente porque la ecuación esta llamada a juntarse porque estas variables, poder y dinero, dan un resultado que ya se está llevando al extremo más absoluto: pasta, influencia, mucha y rápida. “Total, como todos lo hacen, porqué yo no”.

¿Se asciende en poder y remuneración por hacer política dentro de un empresa?. Si. Pero además ascienden las cuentas corrientes y bienes materiales por poner en práctica lo que vemos en las noticias. ¿Quién tiene la culpa? ¿El que da o el que recibe?

  1. #19
    Marta Arango

    Pues ahora tenemos a un empresario dirigiendo los EEUU. Veremos hasta qué punto es bueno hacer visible lo que era evidente: Que política y empresa van de la mano.

  2. #18
    Jesús Aldana

    Don Vicente, gracias. En efecto, paralelismos es decir que caminan al mismo tiempo, hacia el mismo destino, de la misma manera, pero separados. Es un titular, o casi. Y como todos, me quedé corto. Usted ha descendido a la arena y ha puesto ejemplos concretos. Ahí no puedo entrar. Déjeme poner un ladrillo más sobre su aportación. Hasta que no reconozcamos que estamos en un momento en el que de TODA UNA CIUDADANÍA se obtiene una media muy superior en lo que respecta a perdida de valores de la que la historia y el género humano concede como inevitable, no solucionaremos nada. Insistimos en señalar al que se le descubre, al que está en la posición de "posible" porque maneja la caja de monedas o el poder, pero tengo que decir que si a estas alturas nos quedamos con colores, siglas, rol de empleado o empleador...seguiremos errando. La cuestión rádica en las personas en sí y tengo la vida suficiente como para aseverar: el que hoy es un moralista mañana es el más corrupto, el que hoy no tiene recursos y ni reconocimiento mañana no los comparte ni reconoce nada, el que hoy no tiene poder mañana lo usa con extrema crueldad, el que hoy es de un color mañana no sabe cual tiene la corbata que lleva, el que hoy dice defender a los indefendidos mañana es el mayor opresor, el que hoy idealiza a un triunfador mañana lo condena sin causa alguna, el que hoy se dice solidario porque no tiene nada con lo que serlo mañana dice que no comparte nada porque se lo ha ganado con su sudor. En definitiva. No hay una "casta". No hay capas de clases. No hay empresarios malos o buenos. Hay personas, Y muy pocas mantienen sus principios básicos cuando cambian sus circunstancias. Saludos

  3. #17
    Vicente Grau

    Mire que me hace gracia su artículo porque estos miserables no son capaces de pactar nada salvo en dos situaciones: 1. para firmar vacaciones y subidas de sueldo (¿se imaginan un consejo directivo de un telefónica que firme y les diga a sus accionistas que se van a subir el sueldo o cogerse 21 día de vacaciones por semana santa?) 2. para pactar treguas (Junqueras y Santamaría - similar a esa otra 'tregua' entre google y Microsoft) Si que hay paralelismos señor Aldana. Coincido plenamente con sus argumentos, un cordial saludo.

  4. #16
    Jesús Aldana

    Hola Enrique, muy buena exposición de tu punto de vista. Pero déjame comentarle algo en lo que creo que no me explique bien. Cuando hablo de empresa, no me refiero a convertir Estado en una multinacional solo orientada a resultados económicos y ánimo de lucro. No obstante, si no hay dinero, no hay cobertura social, ni carreteras.... Pero es que cuando uso el término "empresa" me refiero a una de sus definiciones o significado: "Acción o tarea que entraña esfuerzo y trabajo." De manera que no excluyo coberturas sociales, ni que la gestión tenga el tinte de una u otra visión (más ayudas a jóvenes o a parados, más energía renovable o la más barata, más trenes rápidos o aeropuertos, más centros de salud o grandes hospitales....), vamos, la que debe aparecer en un programa. Y luego, los técnicos, tienen que conseguir los frutos y resultados de los ingresos derivados de impuestos. En este aspecto es donde SI hay que exigir como se exige a directivos. Por cierto, ¿Sabias que en Chile hace tres años un alcalde de una importante ciudad fue a la cárcel por no cumplir el presupuesto y endeudar el consistorio?. Aquí se van, pero nosotros nos quedamos con la deuda. Y como administrador de empresas, aquí, en este país, puedes ir a la cárcel por delitos de contexto parecido. Gracias!!

  5. #15
    Enrique Hernández

    Bajo mi punto de vista, el estado ni es ni debería ser una empresa. Por supuesto que la gestión pública, como de hecho en casi todos los órdenes de la vida, debe regirse por criterios de eficacia, eficiencia, etc.. pero un estado debe poder tomar decisiones que irían contra toda lógica empresarial precisamente porque el objetivo final no es enarbolar un lustroso estado de cuentas sino algo más intangible, como pudiera ser el bienestar común. De hecho si analizamos la gestión del estado desde una óptica de empresa, y admitiendo la hipérbole en el argumento, políticas basadas en el incremento acrítico de las tasas impositivas y la reducción de gasto social tendrían todo el sentido del mundo. ¿Se trata de vender nuestro producto al mayor coste con los menores costes de producción, no? Por no hablar de actividades que por propia naturaleza son deficitarias o, en el mejor de los casos, no generan valor agregado a la economía real (sí, la de los números). En lo que sí coincido con el autor del artículo es en la perversión que paulatinamente (y no me refiero exclusivamente al bochornoso statu quo actual sino al devenir de los siglos) ha venido sufriendo la política. A la luz de la situación actual, causa sonrojo recordar que desde un punto de visto clásico la política formaba parte de la moral!. Seguro que podríamos dar con sesudas causas sociológicas (como la transición de modelos de comunidad pequeños, regidos por criterios de autoridad moral y reputacionales, a macro-estados impersonales) que explicarían este deterioro, pero francamente no sirven como excusa. Y menos aún como consuelo.

  6. #14
    Jesús Aldana

    Muchas gracias Lourdes. Pues si, mitad me mordí la lengua y mitad los chicos de Createch "filtraron" alguna rajada respecto a "hechos de un más allá que tan cercano está", con el objetivo de protegerme....

  7. #13
    Jesús Aldana

    Elia, no es por que me des la razón en más que cierto modo, excelente pluma y exposición. No lo hubiera hecho mejor por ser mía la génesis del debate. :-)

  8. #12
    Elia Méndez

    Estoy totalmente de acuerdo con Jesús. Soy de la generación dónde las ideologías políticas estaban casi prohibidas y luego salieron en explosión y trajeron nuestra democracia. Han pasado ya bastantes años desde aquello y la tecnología ha transformado el mundo. Ahora es un mundo globalizado, conectado y con mayor acceso a la información (esto no indica para nada que el nivel educativo y de conocimiento esté en consonancia), donde es más fácil verle el plumero a cualquiera. Ya no valen las soflamas ideológicas marketinianas cuyo objetivo de ventas es ganar adeptos con el fin de que algunos personajes políticos inflados de megalomanía puedan crear sus reinaditos. No digo que todos los políticos tengan intenciones de reyezuelos, pero, lo que sí veo y desde mi opinión personal, es que parte del plantel actual de políticos que quieren posicionarse como líderes, adolecen de experiencia tanto política como de gestión y eso es muy peligroso para un país que se puede dejar llevar por sloganes publicitarios populistas. Como bien dice Jesús, un país es una empresa cuyo objetivo es el beneficio para mantener el statu quo de todos los que componen la empresa, que en este caso es el ciudadano y que éste tenga cubiertas sus necesidades sociales y que el país tenga un progreso continuo y estable. Esto demanda profesionales que sepan gestionar fondos, recursos y personas y lo que tenemos ahora es un montón de señoritos/as que se están pegando para salir en la foto y llevarse un ministerio para hacer de su capa un sayo y crear departamentos nepóticos. Pero bueno, si los políticos del país son un reflejo de la realidad del que representan, entonces estamos listos.. Quiero pensar que no!!!

  9. #11
    Jesús Aldana

    Mi querido Edu, gracias por participar. Depende de si los tecnócratas son marionetas. Esto nadie se atreve ni a comentarlo, pero cuando "nuestro dictador" se retiro a pescar y empezo a chochear, hubo una generación de tecnócratas, de ideologías incluso de izquierdas (en oculto, obvio), que trabajaron para crear unas bases importantes en Educación, Energía, Fomento, Banca (más sana que la de ahora), Sanidad y otros. Nunca se les pudo reconocer tal trabajo. Algunos de esa generación quisiera yo ahora. Abrazo

  10. #10
    Eduardo Madinaveitia

    Yo no creo que se pueda prescindir de los partidos políticos. Los gobiernos de tecnócratas han sido siempre muy peligrosos. Pero creo que en el último comentario das con una de las claves: los políticos deberían estar mucho mejor pagados (y que, luego, si se corrompen, la ley caiga, de verdad, con todo el peso sobre ellos). Pero con sueldos mediocres sólo querrán ser políticos los mediocres...y los que vayan a trincar (que es lo que estamos viviendo constantemente).

  11. #9
    Lourdes

    Asi es Jesús, si queremos al mejor; hay que pagarle lo que vale lo que genera. Por añadir más mordiente a este debate añadiría un detalle más (aunque creo que ya lo has dejado caer en tus útimas líneas...) ¿de veras estos paralelismos empresa-política son sólo de estos dos ámbitos o tanto los trapos sucios de las empresa - se me viene a la cabeza el dieselgate - como los de la política son consecuencia de la sociedad. Si los políticos y los gestores de las multinacionales emanan del pueblo, tal vez habría que cambiar la forma de pensar de ese pueblo. Felicidades Jesús, me ha gustado mucho este post.

  12. #8
    Jesús Aldana

    Hola Fran Gonzalez, Mil gracias. Pero quizàs podríamos evitar "la mordida" si se estableciesen remuneraciones y objetivos acordes al puesto. ¿De verdad hay alguien que piense que a todo un Presidente de Gobierno no deberiamos pagarle 3 millones de euros anuales + bonus por objetivos para que tuviese menos tentación de meter la mano bajo el manto de sus influencias, y que asi se viera obligado a realizar un buen trabajo para disminuir paro, aumentar renta per capita, balance pagos, competividad, calidad enseñanza....?. 3? Hay pueblos con 5000 habitantes que tienen esa deuda. 10 millones si das empleo a 1.000.000 de personas. El efecto multiplicador en la economia seria brutal. Quiero arriba al mejor. Y el mejor tiene 5 carreras, 7 idiomas y vale 10 millones al año, habria que pagárselo.

  13. #7
    Jesus Aldana

    Hola Julian, 100%. Tuvimos que recortar por espacio el artículo. Ahí proponía que un equipo de gestores siguieran "pautas" de un Comité formado por los políticos elegidos. Gracias a todos por las aportaciones.

  14. #6
    makertan

    Ojalá los ciudadanos importásemos a los partidos lo que importan los accionistas a sus empresas. Un gobierno debería estar más interesado en atender a sus ciudadanos más que atender a mantener los asientos...

  15. #5
    Cristina Recuero

    Genial artículo Jesús, y más aún en un momento como en el que estamos viviendo, me quedo una frase brutal y es: "Así que todo lo que está hueco es posible que se llene fácilmente con algo: ego, poder y dinero". Gracias por tu aportación!

  16. #4
    Julián López

    Coincido en el planteamiento de este artículo pero hay para mí una gran matización. Creo que un político NO DEBE SER un profesional sino un gestor de profesionales. Cuando alguien es profesional, VIVE DE su profesión, creo que un político no debería vivir de sino vivir PARA la política. Y eso exige una independencia absoluta de sueldo fijo y si acaso un variable en función de objetivos (cumplir con déficit, reducción de paro...) y por lo tanto no depender de su asiento para poder tomar decisiones a largo plazo que es de lo que va mover los transatlánticos. Salvo ese matiz, coincido en el resto del artículo. ¡Muy buen tema!

  17. #3
    Encarni

    Cuando leo este artículo, que por cierto Jesús! no te conozco pero es genial, me viene a la cabeza que ojala en este país los políticos fuesen mas empresarios y menos egocéntricos!! igual en ese caso y si hubiesen mirado un poco por todos nosotros, hubiesen llegado a un acuerdo. Genial reflexión, repito.

  18. #2
    Liberal

    Esto es muy simple, "El poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente". A más control y/o estructura del estado aparte de la pérdida de libertad tendremos más corrupción, ¿la solución? medios libres, sindicatos no financiados por el estado (engordan su estructura), menos estructura pública y más privatización de servicios que no deben formar parte del estado. ¿Con la empresa? Lo mismo, más controla un consejo y más tiempo están en ella y más se corromperán las estructuras con su visión arcaica, con sus "amiguismos", y con su indemnización que crece. Esto por no hablar de tráfico de influencias, conflicto de intereses entre acciones etc. Cosa que se puede ver claramente en el último crack de la bolsa, en la burbuja inmobiliaria o en un caso del que apenas se ha hablado con Indra y su "repentina caida de precio de acciones que se adquirieron por el consejo de admin. justo antes de que volviesen a subir"

  19. #1
    Fran González

    Gran artículo. A mi particularmente me deja una duda existencial, ¿debe ser la política un trabajo o una vocación?. En el primer caso el hecho nos llevaría a vivir DE la política, en el segundo a vivir PARA la política. Y mi respuesta es la de siempre, dando por hecho que se corromperá dame a un corrupto competente antes que a un bondadoso incompetente. Pues considero su 'mordida' una comisión por servicios prestados o bonus antes que a un comunista pasionario que crea en modelos marxistas.

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